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Exploración, territorio y pueblos originarios: el cruce de apuestas que define el catálogo de La flor azul

Las novedades editoriales de Guillermo Saccomanno y la autora franco-canadiense Émilie Monnet consolidan la identidad de la editorial independiente, que tiende puentes con lenguas originarias mientras abraza el riesgo. En diálogo con 4Palabras, la editora Marcela Alemandi habla de los desafíos del mundo editorial, las nuevas voces y la fidelización de los lectores.

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Imagen ilustrativa de marcela alemandi

“Es una de las editoriales que permiten hacer algún tipo de exploración”, definió hace poco Guillermo Saccomanno. La frase del escritor describe la esencia de La flor azul, un sello que viene construyendo su identidad desde la periferia y que hoy redobla la apuesta con Pájaros en la noche, del propio Saccomanno; y Okinum. La represa, de la artista franco-canadiense Émilie Monnet. Ambas obras comparten con el resto del catálogo la búsqueda de una literatura que intenta fidelizar al lector a través de lo inesperado. 

¿La exploración es parte de lo distintivo de la editorial? 

Escribir pájaros en la noche es un libro un poco atípico, no solo en la literatura de Saccomamno, sino también en nuestro catálogo. No es ni siquiera un diario, sino que es –como se explica en el posfacio y también lo señala él en la contratapa– un cuaderno de notas que fue tomando a lo largo de muchos años, todas relacionadas con el quehacer de la escritura, con el oficio de la escritura. En ese sentido, resultó una exploración para él y para nosotros, y el resultado nos encanta.

¿Cómo se definió la estructura del libro Pájaros en la noche

Guillermo primero le dio el cuaderno a María Domínguez, una poeta que vive en Mar Azul, autora del posfacio. El primero hizo un orden de esas notas, y ella después las trabajó mucho porque un cuaderno, sobre todo a lo largo de tantos años, por ahí tenía algunas repeticiones. De todos modos él dijo que no quería borrar nada porque incluso cuando pudiera estar en desacuerdo con algunas de las cosas que escribió, le parecía que tenían que quedar. Una vez que llegó el texto a la editorial decidimos ilustrarlo. Lo trabajó Teresita Olhaberry, que es artista plástica y una de las integrantes de la editorial. Por la estructura del libro las ilustraciones lo podían potenciar.

¿Cómo dialoga con los otros títulos de La flor azul?

La editorial ya tiene un libro publicado de Saccomanno que es una antología de sus contratapas, muchas de Página/12, otras de Tiempo Argentino, todas con un eje en la Patagonia. Es decir, no es un autor nuevo en nuestro catálogo, pero por otro lado este libro es más original y nos gusta vincularlo con el resto. Nos gusta incluir algo inesperado, que tenga un plus que marque la diferencia con cualquier catálogo de otras editoriales, que por supuesto cada una tiene su propia impronta. 

¿Cómo describís Pájaros en la noche desde la perspectiva de lectora, editora, escritora?

Como lectora subrayo mucho los libros, tomo notas, cada reflexión me dispara algunas otras. Y él mismo cita a otros autores que han reflexionado sobre el hecho de escribir. Como lectora y como escritora me hace pensar sobre la propia práctica. Como lectora me parece una preciosura, queda mal que lo diga yo tal vez, pero es un objeto estético muy hermoso. Y como editora estoy contenta y entusiasmada porque tuvo muy buena recepción y eso siempre es satisfactorio.

CitaMarcela Alemandi: “El mayor desafío es seguir adelante a pesar de que es un momento espantoso. Hemos notado en el último año las bajas en ventas, en las ferias. Una se da cuenta cómo la gente piensa quince veces antes de llevarse un libro. Desde el punto de vista económico el mayor desafío es no desanimarse”.

¿Cómo fue el desafío editorial de trasladar esa potencia física y espacial a la del libro impreso en el caso de Okinum

El desafío editorial no fue nuestro cien por cien porque el libro es una traducción, el original fue publicado en francés y en Anishinaabe, que es la lengua originaria de la familia materna de la autora, Émilie Monnet. Su lengua es el francés, es franco-canadiense, creció en la parte francesa de Canadá, en Quebec, y la lengua Anishinaabe la tuvo que aprender, de hecho en el libro participa su profesora de Anishinaabe. Nos ofrecieron publicarlo a través de Carolina Testa, que es una argentina que vive en Canadá, que tiene una muy linda iniciativa que se llama “Inspiradas”, relacionada con la literatura y con la difusión del español en Canadá. La otra persona que participó muchísimo fue la traductora María Carbonetti, que es otra argentina que vivió muchísimos años en Canadá. El texto es bellísimo, es una obra teatral performática de Monnet, que es artista y escribió este libro a partir de esa obra que fue modificándose mucho desde la primera puesta en escena hasta el día de hoy. 

¿Cómo resuena este texto en esta geografía (en términos políticos, históricos, culturales?

Resuena en esta geografía en términos históricos, desde el punto de vista ineludible de que la conquista, la colonización, la continua opresión e invisibilización de los pueblos originarios sucedió en Canadá y también acá y en todo el continente americano. Más allá de las enormes diferencias que podamos tener en este momento con el hemisferio norte, en eso tenemos una historia en común, con sus variaciones. 

Desde el punto de vista político, tenemos una línea relacionada con los pueblos originarios y tener una autora canadiense perteneciente a estos pueblos nos suma en ese sentido. Por otra parte es nuestra primera traducción y ya tenemos muchas otras en carpeta. Sumar autores de otras lenguas, sobre todo de lenguas originarias, es parte de nuestra esencia.

¿El autor consagrado financia el riesgo de las nuevas voces, o ambos se defienden mutuamente?

En un comienzo pensaba que el autor consagrado era un número seguro, entonces creía que con eso podíamos financiar las nuevas voces. Y los años dentro del mercado editorial me han demostrado que no necesariamente es así, que estaba equivocada. De hecho nos ha pasado que algunos de nuestros libros de autores un poco más conocidos se venden a un ritmo un poco más lento, son más bien como un long seller, un libro de fondo editorial que se va vendiendo siempre parejo. En cambio, algunas nuevas voces, se han vendido muy bien, entonces esa idea la tuve que relativizar. Por ejemplo dos novelas que me gustan mucho de nuestro catálogo: Nosotros el monte, de la autora santafesina Claudia Chamudis; y Una chica lista, de María Laura Cervone, que es una autora de la provincia de Buenos Aires. Son dos primeras novelas muy distintas entre sí que han tenido una gran recepción. 

¿Cuál es el mayor desafío (y la mayor recompensa) de sostenerse en el contexto editorial actual?

El mayor desafío es seguir adelante a pesar de que es un momento espantoso. Es el mayor desafío para todo el mundo, no solamente para una pequeña editorial. Lo hemos notado en el último año sobre todo, no es que hemos sido best-seller, pero las bajas en ventas, en las ferias, se notan. Una se da cuenta cómo la gente piensa quince veces antes de llevarse un libro, porque quieren comprarse muchos, pero solamente les da el presupuesto para dos, por ejemplo. Desde el punto de vista económico el mayor desafío es no desanimarse. 

Dos cosas me gustan mucho son: tratar con los autores pero sobre todo cuando quedan contentos con los libros. El manuscrito original pasa por todo un proceso de edición, corrección, diseño, las sugerencias que nosotros hacemos en cuanto a la reformulación del texto. Es todo un trabajo que muchas veces se invisibiliza un poco y que los autores queden contentos es gratificante. Y con respecto a los lectores, cuando comentan, te dicen, “conozco la editorial o vengo a propósito porque ya leí tal libro entonces ahora quiero leer tal otro”, es una alegría. 

¿Cómo se consigue fidelizar al lector, generar un lazo con la editorial?

La respuesta medio de perogrullo sería publicando buenos libros, pero no necesariamente es así. Hay que ser originales, pero al mismo tiempo previsibles. Por un lado, está bueno publicar cosas novedosas, como por ejemplo este cuaderno de Saccomanno, y por otro lado, previsibles en el sentido de que los lectores que ya conocen nuestro catálogo, ya conocen más o menos nuestras líneas, sepan que siempre van a encontrar algún tipo de literatura que les interese, ya sea relacionada con los pueblos originarios, novelas, crónicas, ahora también testimonios, traducciones. Estamos por publicar muy pronto el ganador del Premio de Poesía Indígena de Argentina. Entonces, mantenernos con nuestro distintivo hace que los lectores se fidelicen.

4Palabras

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