Argentina / 19 junio 2026

temperature icon 9°C
Edit Template
  • Política
  • /
  • El factor Adorni y la supervivencia del poder libertario

El factor Adorni y la supervivencia del poder libertario

Solo Milei defiende a Adorni, pero dejarlo caer expone al propio presidente. El sutil juego de despegue de Macri y Bullrich, la jugada institucional de Pichetto por la expresidenta y las postales de un país que asiste a una crisis ética y económica.

Compartir:

Compartir:

La imagen muestra al presidente argentino Javier Milei abrazando a su vocero y actual jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

Hola. ¿Cómo le va? Buen domingo y buena semana… es lo que queremos desearle en medio de esta Argentina ¿turbulenta? La verdad es que no sabría cuál es el adjetivo más apropiado para referirnos a la coyuntura que vivimos,

Pero ¡atención! No nos hagamos las y los distraídos. Esto que vivimos es también lo que nosotros construimos, como sociedad y como ciudadanía. Y me hago cargo de la afirmación sin que eso signifique desconocer los desequilibrios de poder que, por supuesto, conducen a distintos grados de responsabilidad.

Cuando afirmamos con absoluta certeza que “nadie se salva solo” no podemos omitir que todas y todos tenemos un grado de responsabilidad en los que nos está sucediendo. ¡Atenti! con esto. Porque lo más fácil, simple… ¿irresponsable?… es sacarse ahora el peso de la propia espalda y señalar con dedo acusador diciendo “yo no lo voté”. Seguido de un “yo no fui”, con los brazos abiertos y mirando al cielo. Porque si aceptamos el juego de la democracia –el sistema en el que vivimos y que nos permite optar y elegir en la diferencia– no nos exculpa de asumir colectivamente las responsabilidades de un resultado electoral que puso la gestión de gobierno en manos de quienes hoy la tienen. La emisión del sufragio es apenas la expresión final de un proceso que pondera aciertos, pero también errores y omisiones en la gestión y en la construcción política. No todo es “culpa” de otros.

Está claro que estamos poniendo sobre la mesa una cuestión ciertamente debatible. Algunos (quizás los arrepentidos o supuestos arrepentidos de hoy) dirán: “Presidente: los que estamos apoyando al cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni”.  Así lo hace el PRO. ¿Alcanza? Ciertamente no. Porque no fue solo el voto en las urnas: desde entonces se votaron leyes, hubo complicidad en la represión, en el silenciamiento, en la persecución a opositores, en la cancelación de políticas sociales y educativos, en el estrangulamiento económico a provincias y municipios… ¡y ni qué decir del respaldo a la propuesta económica que nos empuja a un modelo de país extractivista, con cierre de industrias y puestos de trabajo y achatamiento del poder adquisitivo de los salarios!

En el gobierno hay desesperación por el daño autoinfligido por Adorni. Javier Milei –el mismo que al abrir sesiones legislativas el pasado 1º de marzo sostuvo que “este es el gobierno de la moral como política de Estado”-- está en una encerrona política y no parece dispuesto a entregar a su jefe de gabinete.

Entonces… ahora no se trata simplemente de dar el paso al costado y decir “no me mires a mí… porque yo no fui”. Como ya dijimos hay distintos grados de responsabilidad que solo exculpan a los “descartados”, a la mayoría (no a todos) de los pobres y humildes que el sistema está tirando por la borda y a quienes, cada día más, vemos durmiendo en las calles de las ciudades de todo el país.

Hay muchos y distintos grados de responsabilidad en esta coyuntura. Algunos más evidentes que otros. Pero todos confluyen para componer este escenario de desconcierto y desazón en el que nos encontramos. La bronca –que es lo primero que asoma en estas circunstancias– no siempre expresa rebelión que conduzca a salidas positivas. Muchas veces es solo una demostración de impotencia. Sin embargo, se trata de una energía que, canalizada positivamente, puede ayudar a reconstruir y a edificar, siempre colectiva y asociadamente, alternativas válidas. Es la otra cara de la moneda.

 

***

 

¡Ah! La entiendo, lo entiendo. Mientras sigue con el mate en la mano y en tanto decide si opta hacer un movimiento de ataque hacia una media luna dulce o avanzar hacia un pan con manteca –¡qué rico!– usted me dirá que estaba esperando que este espacio se dedicara a Manuel Adorni y sus mentiras y, en todo caso, que le diera la fórmula para encontrar un pendrive milagroso que lo saque de la malaria. Bueno. No sea impaciente.

A lo primero le respondo que ya estamos abrumados por las mentiras del oficialismo. Y que es difícil agregar algo a lo que ya es vox populi. ¿Así se dice…no? Además, en 4Palabras no nos interesa correr la carrera de la primicia. Las carreras se las dejamos a Colapinto…

Sí le podemos compartir que en el gobierno hay desesperación por el daño autoinfligido por Adorni. Javier Milei –el mismo que al abrir sesiones legislativas el pasado 1º de marzo sostuvo que “este es el gobierno de la moral como política de Estado”– está en una encerrona política y no parece dispuesto a entregar a su jefe de gabinete. Lo explicó aquí Manuel Barrientos. Los pasillos de la Casa Rosada están plagados de rumores y sube la temperatura aunque fuera haga frío. Caputo (el ministro) se queja porque sus “éxitos” económicos (reales o supuestos) pasan a un segundo plano. Caputo (el otro, el asesor fue “estrella”) prefiere guardar silencio. Los roces son entre los propios y pasan a segundo plano las medidas cada vez más restrictivas que le impiden trabajar con libertad a los periodistas acreditados. Nadie defiende a Adorni. Tampoco en las redes, el principal “campo de batalla” de los libertarios. Apenas el incondicional Santiago Oría, escribió en X que quedó “claro” que Adorni no robó y que el periodismo mintió. ¡Vaya…! Milei lo retuiteó. Nada más.

Un personaje cercano al presidente y a “la Jefe” Karina admite en voz baja que “Javier no le va a soltar la mano a Manuel” y como argumento agrega que no solo es por lealtad a su amigo sino por “sentido de supervivencia”. Sabe –dice– “que si lo deja caer, luego van por él”.  El silogismo es fácil. En la campaña electoral en la Ciudad de Buenos Aires la publicidad oficial proclamaba que “Adorni es Milei”. Podríamos agregar sin temor a equivocarnos que “Adorni es Karina”. Javier y Karina son hoy los únicos que lo defienden (puede haber alguno más pero permanece oculto…). Si cae Adorni ¿quién o quiénes salen perjudicados? No me lo haga escribir a mi porque corro el riesgo de que me acusen de “golpista” o de “periodista ensobrado”. Usted es inteligente… saque sus propias conclusiones. Muchas gracias por evitarme un mal momento.

¡Ah!… también nos cuentan que Karina (la verdadera estratega del poder mileista) no pierde el tiempo: mientras defiende a Adorni… le busca reemplazante. No hay muchos nombres a los que recurrir: ni Pettovello ni Quirno quieren agarrar ese fierro caliente. Pero… vaya uno a saber si finalmente alguno de los dos no termina aceptando seducido por el poder.

 

***

 

Mientras los “dialoguistas” piden la renuncia de Adorni para evitar daños mayores, el peronismo se suma a una ofensiva parlamentaria que le permita destituir institucionalmente al jefe de Gabinete y generar una significativa derrota política del oficialismo. Ocurre en el Senado (en este caso con el “invalorable” aporte de la vicepresidenta Victoria Villarruel) y en Diputados (allí con la izquierda, algunos radicales y “lilitos” que recuperan su republicanismo) también con ciertos dialoguistas que repentinamente hoy se sienten “indignados” o, incluso “traicionados”. Varios dicen que Milei les mintió, pero la mayoría ven en la coyuntura una oportunidad de despegarse y construir una alternativa propia (¿mileismo sin Milei?) para el año electoral que se aproxima.

El primero en esa línea de largada es Mauricio Macri, que quiere revancha. No concita atención por el momento, ni en la base ni en los factores de poder. Patricia Bullrich sigue jugando a la ambigüedad: es una “opositora” dentro del oficialismo esperando que se le abran espacios para tener su propia oportunidad presidencial. “Esto es más que un error, es una omisión ética”, dijo Pato sobre Adorni. Sin ruborizarse y supuestamente sin nada de qué arrepentirse respecto de su propia trayectoria política y personal. Seguramente no considera una falta “ética” dar la orden de reprimir a quienes reclaman por sus derechos ciudadanos.

El peronismo se mueve con cautela para –mientras acomoda su propia interna– aprovechar también la oportunidad. Al cumplirse un año de la detención domiciliaria de Cristina Fernández –que sigue siendo presidenta del PJ– los bloques peronistas del Senado y Diputados –con la participación de todas las fracciones y con el massismo observando todo a la distancia– armó una foto de unidad para condenar la prisión, exigir la libertad y denunciar las condiciones de detención de la expresidenta.

Máximo Kirchner fue a fondo y afirmó que “vamos a dejar la vida para que Cristina sea candidata”. A un año de la condena a CFK y mientras multiplica encuentros con dirigentes e intendentes más allá de su provincia como parte de su proyección como candidato presidencial para el 2027, Axel ratificó que “Cristina es inocente y continúa injustamente detenida”. Advirtió además que “persiguen también a su familia y alimentan un clima de odio y violencia que tuvo su expresión más salvaje en el intento de asesinato que sufrió”. Mientras tanto Cristina y Axel continúan sin hablarse.

La situación de Cristina sigue siendo una cuestión clave a la hora de recomponer la interna peronista, incluso por encima de las candidaturas. En medio de esto apareció el inefable Miguel Pichetto y planteó en Diputados que “ante tantas irregularidades (del proceso judicial) y un tribunal incompleto (la Corte Suprema), el Congreso no puede quedarse de brazos cruzados. Tenemos la facultad de intervenir ante semejante gravedad institucional para declarar la nulidad de un fallo viciado y hacer valer el equilibrio de poderes». La iniciativa encontró eco en el bloque peronista y así lo expresó su titular, el diputado Germán Martínez. Es un atajo que se ajusta también a los deseos de Cristina, que rechaza cualquier indulto o amnistía, porque sería un “perdón” por delitos que ella afirma que nunca cometió.

Es un camino para explorar pero que difícilmente logre hacerse viable con la composición política actual de las dos cámaras legislativas.

 

***

 

No dijimos nada del Mundial. Pero no deberíamos perder de vista –al margen de nuestra pasión futbolera– las características tan especiales de un evento que, hoy más que nunca, persigue objetivos mercantiles y también políticos, hasta el punto de que la principal sede es un país en guerra y en permanente amenaza bélica, que detiene y deporta a un árbitro internacional (el somalí Omar Abdulkadir Artan que iba a ser el primer árbitro de esa nacionalidad en dirigir en un Mundial), y niega la visa a parte de la delegación iraní que tampoco puede residir en Estados Unidos durante el evento. Mientras, la FIFA obliga al seleccionado de Haití a modificar la camiseta que incluía signos que representan la primera rebelión negra del continente en 1803, entendiendo que el diseño infringía el reglamento sobre mensajes políticos y simbología bélica. Ahora prohibieron el uso del idioma español en las conferencias de prensa. Es el Mundial a la medida de Trump y el negocio de Infantino y los suyos, que cambian hasta las reglas de juego para convertir un deporte de dos tiempos, en otro de cuatro cuartos.

Hasta el domingo próximo… para entonces ya habrá debutado Argentina en el Mundial.

 

4Palabras

Compartir:

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Seguinos en: