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Para qué sirve un humedal y por qué peligran con el dragado del Paraná

El avance de la licitación para profundizar el dragado de la Hidrovía Paraná-Paraguay pone en alerta a las comunidades ribereñas. El impacto ambiental de una obra clave para la agroexportación que amenaza la biodiversidad y la calidad del agua. ¿Qué es y para qué sirve un humedal?

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Una zona inundada de forma intermitente o permanente. Un ecosistema híbrido donde conviven de manera simbiótica plantas, aves, roedores, insectos, moluscos, anfibios, mamíferos y peces. Eso es, a grandes rasgos, un humedal. Lejos de ser tierras improductivas o campos bajos cubiertos de agua, estos espacios están diseminados a lo largo y ancho de todo el país y adoptan diversas formas según la región: donde corren ríos o arroyos, en los mallines patagónicos, en los esteros del litoral, en los salares norteños y en las inmediaciones del mar. Sus capacidades son múltiples y vitales.

Funcionan como inmensos reservorios de agua frente a potenciales inundaciones, retienen excedentes hídricos y atenúan los efectos de sequías prolongadas. Además, tienen la aptitud de disminuir el potencial erosivo de las tormentas y de estabilizar las líneas de costa. A esto se suma una función depuradora clave: contribuyen a mejorar la calidad del agua indispensable para el consumo y la producción de las comunidades. Y, en tiempos de negacionismo sobre el calentamiento global, hay que destacar su rol como reguladores del ciclo de carbono y de las temperaturas del mundo. Que un humedal desaparezca es tan crítico como la pérdida de un bosque o una selva nativa, porque poseen una capacidad única para absorber los excesos de emisiones de dióxido de carbono que saturan la atmósfera. 

A pesar del esfuerzo sostenido de las organizaciones socioambientales, la vieja y conocida Ley de Humedales quedó olvidada en los cajones vetustos del Congreso de la Nación. El historial de dilataciones empezó en el 2013, cuando la senadora entrerriana Elsa Ruiz Díaz presentó la primera iniciativa formal, que logró media sanción en el Senado pero nunca fue tratada en la Cámara de Diputados. El segundo intento fue en el 2016 con un nuevo texto que, a pesar de enfrentar una fuerte presión y lobby por parte del sector inmobiliario, obtuvo nuevamente la media sanción, pero luego caducó definitivamente en 2018. 

La necesidad de proteger los humedales vuelve a estar en el centro de la escena a partir del proyecto de profundización de la Hidrovía Paraná–Paraguay a 44 pies de profundidad, la principal ruta de salida de exportaciones de Argentina ya que por allí circula cerca del 80% de los granos y derivados que el país vende al exterior. Para permitir el paso de buques de gran porte, se prevén tareas de dragado, profundización y señalización del río que modifican la profundidad y su dinámica natural.

La discusión en cuanto a la necesidad de contar con una ley de humedales volvió a cobrar vida en 2020, cuando una ola de incendios en el Delta del Paraná empujó a la comunidad organizada a las calles. En ese contexto, se articuló un proyecto colectivo que unió a organizaciones vecinales, asambleas comunales, universidades y diversos espacios políticos de todo el país. Aunque el reclamo lleva más de una década en la agenda pública y se han acumulado decenas de propuestas, el lobby corporativo y la falta de voluntad política impidieron que la normativa superara las instancias necesarias.

La necesidad de proteger los humedales vuelve a estar en el centro de la escena a partir del proyecto de profundización de la Hidrovía Paraná–Paraguay a 44 pies de profundidad, la principal ruta de salida de exportaciones de Argentina ya que por allí circula cerca del 80% de los granos y derivados que el país vende al exterior. Para permitir el paso de buques de gran porte, se prevén tareas de dragado, profundización y señalización del río que modifican la profundidad y su dinámica natural. 

En la localidad santafesina de Pueblo Esther, vecinos y activistas nucleados en el Foro por la Recuperación del Paraná organizaron el último sábado una nueva una travesía náutica en defensa del río y sus ecosistemas asociados. Las actividades, enmarcadas en las campañas regionales «Salvemos el Paraná» y «Remar Contracorriente», incluyeron una recorrida de embarcaciones por el río y una asamblea abierta en el camping municipal para debatir el futuro de la región. Las organizaciones advierten que el aumento del calado de la vía navegable provocará alteraciones irreversibles en los humedales del litoral, afectará la biodiversidad y modificará la dinámica natural del curso de agua sin que existan estudios integrales de impacto ambiental sino “hechos a medida” y sin instancias reales de participación ciudadana.

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