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Para “el campo” la baja de retenciones tuvo “sabor a poco”

El recorte de retenciones para el trigo, la cebada y la soja anunciado por el presidente Milei no logró conformar del todo al agro. Dirigentes rurales calificaron la medida de "insuficiente" y criticaron las ventajas de otros sectores frente a la presión impositiva que sufre el campo, en medio de dudas sobre el costo fiscal que financiarán los consumidores.

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Imagen ilustrativa de Javier Milei

El jueves 21 de mayo, en el marco del 172° aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el presidente Javier Mieli anunció la baja de retenciones para algunas exportaciones agropecuarias e industriales. En lo que respecta al agro, el mandatario dijo: “Vamos a bajar las retenciones de trigo y cebada de 7,5% a 5,5% a partir de junio de 2026″. Luego de los aplausos eufóricos de la audiencia, añadió: “Sería injusto si nos olvidamos de la soja. A partir de enero del 2027, según venga la recaudación, vamos a bajar entre un cuarto de punto y medio punto por mes de manera continuada hasta el año 2028, si nosotros reelegimos”, aseguró, adelantando una promesa de campaña.

En otro pasaje de su discurso, planteó que seguirá bajando retenciones y achicando el tamaño del gasto público “para poder devolverle a los argentinos de bien el dinero que les corresponde”. ·Que se achique el Estado, que se agrande el mercado, para que tengamos más libertad y por ende más prosperidad”, agregó. Nuevamente, “los argentinos de bien” aplaudieron enérgicamente.

“Una señal positiva”. Así tituló la Sociedad Rural Argentina una publicación en su cuenta de X, inmediatamente después de las declaraciones de Milei. “Recibimos con optimismo el anuncio del Gobierno Nacional sobre la reducción de las retenciones. Es una medida que permite recuperar competitividad, incentivar la inversión y promover un verdadero desarrollo del campo argentino. Estamos convencidos de que este es el camino para generar más producción, empleo y movimiento económico en cada región”, afirmaron desde la centenaria entidad. Sin embargo, dejaron claro que con esta medida no les alcanza: “No obstante, seguimos sosteniendo que el objetivo final debe ser Retenciones Cero: los DEX son un impuesto distorsivo que frena nuestro potencial, limita el crecimiento y afecta directamente a los productores”.

Al día siguiente del anuncio presidencial, el titular de Economía, Luis Caputo, acompañado por el secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne, y el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Sergio Iraeta, entró en detalles acerca de lo adelantado por Milei y confirmó que el esquema incluirá también reducciones graduales para maíz, sorgo y girasol. Asimismo, precisó que la soja estará incluida en un cronograma más gradual, con bajas mensuales desde enero de 2027 hasta alcanzar una alícuota de 15% en 2028.

“La relación con el campo es una relación de confianza”, afirmó Caputo, y confirmó: “Estos anuncios son fijos, programados. Lo que anunciamos es efectivamente lo que vamos a hacer”. Las expresiones del funcionario claramente están orientadas a mantener entusiasmado a un sector del cual el gobierno espera mucho, sobretodo, que no demore la venta de granos.

Sin embargo, este sábado, en una nota con Marcelo Bonelli emitida por Radio Mitre, Marcos Pereda, vicepresidente de la Sociedad Rural, aseguró que el anuncio de Milei “tiene sabor a poco” y advirtió que el campo necesita mayor competitividad. “Teníamos expectativa de que en este gobierno las retenciones bajaran a cero”, dijo el dirigente, y explicó que la reducción del 2% para el trigo “llega tarde para modificar la campaña actual”. Además, insistió con la idea de que las retenciones son “discriminatorias” y propuso que el agro puede llegar a ser el principal motor del desarrollo argentino si se dan las condiciones para mejorar su competitividad. En ese mismo sentido, comparó la situación del campo con la de otros sectores beneficiados por el régimen RIGI, como son la minería o el petróleo, actividades expresó, “que cuentan con retenciones cero y ventajas fiscales durante décadas, mientras que el agro continúa soportando una fuerte presión tributaria”.

Igualmente, el presidente de CARBAP, Ignacio Kovarsky, declaró en Radio Continental: «En principio, toda baja de retenciones es buena, pero no es suficiente«. “Las retenciones son malas; están mal. Durante mucho tiempo, el régimen kirchnerista hizo creer que estaba perfecto y que era una manera de equilibrar la balanza comercial, de equilibrar la mesa de los argentinos. Eso es todo mentira. Las retenciones lo único que hacen es daño, no dejan crecer, hacen que la economía se achique”.

“Peor es nada”, afirmó Hugo Meloni, presidente de la Asociación Civil de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte Argentino (Apronor), la entidad gremial con sede en San Miguel de Tucumán. “Esperamos mucho más que eso. La otra vez bajó el 2% sin ningún tipo de anuncio, y hoy está anunciando que dentro de seis meses bajará un cuarto o medio punto, a partir de enero del año que viene. O sea, está muy alejado de lo que se esperaba, lamentablemente”, dijo Meloni.

En la misma sintonía, pero un escalón más abajo en el nivel dirigencial, Eugenio Simonetti, presidente de la Sociedad Rural de Tres Arroyos, consultado por LU 24, aseveró: “Siempre dije que las retenciones son un robo implementadas en la época de Duhalde, en ese momento el sector aceptó y con Cristina llegaron a sacarnos un 60 por ciento”. Y añadió: “En aquel entonces hubo una devaluación que complicó muchísimo más la situación y se llevaron 200 mil millones de dólares”.

Como se puede apreciar en este mosaico de testimonios, la medida, aunque será contraproducente para los ingresos tributarios nacionales, sobre todo en un momento en que la actividad económica está estancada, no termina de conformar al sector al que está dirigida. Y peor aún: los recursos que el gobierno dejará de percibir por la baja de retenciones, seguramente los irá a buscar en otra canasta de impuestos, fundamentalmente los ligados al consumo, como el IVA, el impuesto a las ganancias, o los gravámenes al consumo de combustibles, que son los que soportan las mayorías con menos espalda económica.

 

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