Subsidio a las garrafas: un millón de hogares en riesgo de exclusión
La eliminación del histórico Programa Hogar y su reemplazo por un sistema de reintegros mediante billeteras virtuales genera un fuerte impacto en los sectores de menores recursos. La falta de conectividad y el desabastecimiento de comercios adheridos amenazan con dejar afuera al 25% de los beneficiarios.
- mayo 19, 2026
- Lectura: 3 minutos
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La brecha entre la gestión de las planillas de cálculo en los despachos oficiales y la realidad de los sectores más postergados sumó un nuevo capítulo. El Gobierno nacional dio por terminado el Programa Hogar, un esquema que durante más de una década alivió el bolsillo de millones de familias sin acceso a la red de gas natural, para reemplazarlo por una asistencia digitalizada que, en la práctica, cambia las reglas del juego.
El antiguo beneficio, coordinado de manera automática a través de la ANSES, cubría hasta un 80% del valor de la garrafa. El nuevo sistema, bajo la órbita del Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF), obliga al usuario a pagar la totalidad del envase en el mostrador (y a contar con ese dinero) para luego esperar un reintegro fijo de $9.593 (que cubre apenas entre el 45% y el 50% del valor de venta real). Además, esta devolución está condicionada a que la compra se realice con las aplicaciones virtuales BNA+ o MODO.
Los organismos de defensa del consumidor ya encendieron las alarmas ante lo que consideran un recorte encubierto. Según estimaciones de Defensa de Usuarios y Consumidores (DEUCO) cerca de un millón de hogares (el 25% de los casi 4 millones de beneficiarios originales del Programa Hogar) quedarían al margen del nuevo esquema debido a las trabas del propio sistema de reinscripción.
La reconversión de este subsidio choca con la realidad de los trabajadores informales que viven del día a día, de changas, que trabajan para garantizar el plato de comida diario y quedan atrapados en la ingeniería de las aplicaciones móviles. Significa, tanto para ellos, como para cientos de jubilados, pensionados, personas en situaciones de vulnerabilidad, en los hechos, un aumento directo de más del 100% en el costo del gas para cocinar o calefaccionarse.
Los organismos de defensa del consumidor ya encendieron las alarmas ante lo que consideran un recorte encubierto. Según estimaciones de Defensa de Usuarios y Consumidores (DEUCO) cerca de un millón de hogares (el 25% de los casi 4 millones de beneficiarios originales del Programa Hogar) quedarían al margen del nuevo esquema debido a las trabas del propio sistema de reinscripción.
A las dificultades del trámite virtual se le añade un problema logístico: los comercios habilitados. Existen poco menos de 2.000 puntos de venta adheridos al sistema de reintegro por billetera virtual en todo el país, una cifra que representa apenas el 10% de la red comercial real de garrafas en todo el territorio nacional.
Desde la administración nacional defienden el cambio metodológico bajo el argumento de que la medida busca «transparentar y hacer más eficiente la asignación de recursos públicos», y aseguran que “el uso de herramientas digitales garantiza que el subsidio llegue «de manera directa y oportuna a quienes cumplen estrictamente con los criterios de vulnerabilidad” (ingresos menores a tres Canastas Básicas Totales, personas con discapacidad o veteranos de Malvinas). Mientras el Gobierno pondera la modernización y el control fiscal del gasto energético, el frío otoñal avanza en más de tres millones de hogares.
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