Argentina / 15 febrero 2026

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Picada cultural: Maggie Cullen, la gran plataforma del cine argentino y un libro sobre las ciudades

Del nuevo folklore de Maggie Cullen al rescate del cine nacional en Inforealdecine. Además, exploramos Urbanofilia, el libro que propone repensar nuestras ciudades como procesos vivos. Una edición sobre la memoria, el encuentro en las calles y los nuevos comienzos tras el brindis.

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Hay algo en la voz de Maggie Cullen que detiene el tiempo. Es una de las figuras más potentes del folklore actual, no solo por su técnica, sino por la alegría con la que habita cada escenario. Verla cantar es contemplar a alguien que no ha perdido la capacidad de asombro y de disfrute: que se deja maravillar por la música, contagiando esa emoción a quien la escucha. Su capacidad vocal la dota de un cantar preciso, que permite escuchar con atención la belleza y profundidad de las letras de nuestros grandes clásicos. 

Maggie acaba de lanzar su segundo discos, Décimas, integrado por 15 canciones que bucean en los sonidos del folklore argentino y la canción latinoamericana, con la producción musical del talentoso Popi Spatocco (director y arreglador de Mercedes Sosa por más de dos décadas).

En el disco participan Raly Barrionuevo en una versión de “Coplas del valle” de Ramón Navarro; Ivonne Guzmán –de La Delio Váldez- en “De qué callada manera” de Pablo Milanés; y Kevin Johansen con una canción inédita, “Corazonada”. Además, presenta un tema desconocido y nunca grabado por Raúl Carnota y Jorge Marziali, “La sin pena”; y una versión de “Cuando ya me empiece a quedar solo”, el clásico de Sui Generis compuesto por Charly García. La voz de Cullen se destaca, en especial, en aquellas melodías de galope dulce.

Quienes quieran verla en vivo, tiene recitales programados para las próximas semanas en Malargüe, Brandsen, Laborde, Villa General Belgrano, Corrientes, Anisacate, Balcarce, Merlo (San Luis). Y, por supuesto, en los festivales de Jesús María y Cosquín. 

 

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Hay una angustia silenciosa que recorre a quienes somos amantes del cine en la Argentina: la de la pérdida. No se trata de nostalgia, sino de la imposibilidad de encontrarnos con aquellas imágenes que explicaron –y, al mismo tiempo, forjaron– lo que somos. Acceder a nuestro cine, desde las primeras cintas del cine mudo o los clásicos de la edad dorada hasta las producciones más recientes, suele ser un laberinto de links rotos, derechos difusos, cintas descartadas en containers y copias borrosas. En ese vacío, donde el patrimonio parece escurrirse entre los dedos y la Filmoteca es una utopía que nunca se concreta, aparece un “parche” de salvación: inforealdecine.com

Detrás de este descomunal archivo está David Fernández, quien es licenciado en Comunicación de la UBA y estudió Realización Cinematográfica en el IDAC de Avellaneda. David es un rastreador. Y un baqueano. Su labor es la de un arqueólogo digital que busca, mejora y organiza el material fílmico para devolvernos la memoria.

El sitio tiene filtros por director, año o etiquetas, y un puente directo a reseñas en Letterboxd, que permite perderse en un catálogo que desborda gemas y rarezas. Hay allí una tesis política: las películas, más allá de sus valores estéticos, son documentos que permiten entender las capas geológicas de nuestra historia.

Debo confesar mi adicción creciente a este portal. Para quienes quieran empezar el gran viaje por la historia audiovisual de nuestro país, aquí van algunas recomendaciones: la atmósfera opresiva de El dependiente (Leonardo Favio), la maestría de La mano en la trampa (Leopoldo Torre Nilsson), la potencia de denuncia de Prisioneros de la tierra (Soffici). También están los policiales de Manuel Romero como Fuera de la ley o sus comedias rápidas como La rubia del camino. También obras maestras de Carlos Hugo Christensen como Si muero antes de despertar o Los pulpos; y la frescura de Los martes, orquídeas (Francisco Mugica), que permite comprender el impacto que generó Mirtha Legrand con su primer protagónico en… 1941. 

Otra de visión obligatoria es esa piedra fundacional que es Los tres berretines (Enrique Susini), una de las primeras películas de cine sonoro, de 1933, que muestra cómo ya en aquellos años el fútbol o el tango eran mecanismos de movilidad social ascendente en tiempos de crisis. 

En una era de algoritmos que nos dictan qué ver, la resistencia de Fernández devuelve la libertad de elegir quiénes fuimos y somos.

 

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En Sudamérica, la vida urbana es la norma: el 80% de la población habita en ciudades. Esa cifra en la Argentina trepa al 90%. Esta realidad nos vincula de manera inevitable a infraestructuras y sistemas de convivencia que a menudo desconocemos. El libro Urbanofilia, editado de forma reciente por El Gato y La Caja, es una invitación a redescubrir, repensar y rediseñar nuestro entorno cotidiano, bajo la premisa de que las ciudades no son entes estáticos, sino un “verbo”: un proceso vivo y dinámico que construimos con cada acción diaria.

Propone pasar de la observación a la transformación a través de cuatro ensayos –a cargo de Federico Poore, Laura Ziliani, Felipe González y María Migliore– que analizan la urbe desde su unidad mínima hasta su totalidad. Lejos de ofrecer fórmulas rígidas, los autores presentan claves adaptables a diferentes contextos, demostrando que la mejora urbana no es potestad exclusiva del “primer mundo”. Ejemplos en Rosario, Bogotá, Montevideo, Río de Janeiro, Buenos Aires y pequeñas y medianas ciudades de nuestro país —con proyectos de huertas comunitarias, supermanzanas y reservas naturales vecinales— prueban que la apropiación del espacio público mejora la calidad de vida y fortalece los lazos sociales. El libro es una reivindicación de la calle y el encuentro humano frente al dominio del automóvil.

En el primer capítulo, Poore se enfoca en la cuadra como la unidad de medida mínima de la ciudad. Su análisis pone en valor dos conceptos fundamentales: la cercanía y la variedad. Su propuesta llama a construir entornos que estimulen el encuentro, inviten a la permanencia y salten del mero “tránsito” a la generación de experiencias de vida compartida.

Urbanofilia se puede leer completo en la web de El Gato y La Caja. Quienes quieran adquirir el libro en formato físico o en Ebook en el mismo sitio.

 

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Con el nuevo año, también llegaron los plomeros a la oficina. Tal vez la ola de calor reventó algunos caños. Tal vez fue otra cosa. Gracias a los expertos en el viejo oficio de la fontanería el agua volvió a su cauce natural. Tranquilidad: todos los archivos sobrevivieron al naufragio. Ahora serán los días de escribir cartas a los Reyes, dejar los zapatos a la espera de sorpresas. Que los camellos beban agua y coman pasto. Que los pueblos tengan derecho a elegir su destino político, económico y cultural. Que rija el derecho internacional de los derechos humanos. Nos vemos la semana próxima. Saludos cordiales, la Redacción.

 

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