Argentina / 19 septiembre 2026

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Nuevos escenarios para la guerra

Las declaraciones de los líderes y altos funcionarios de diferentes países en tono belicista elevado reflejan que nuevos conflictos armados pueden estallar pronto. Las pocas voces que reclaman la paz, como la del papa León XIV, parecen apenas un susurro.

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Desfile militar de Corea del Norte con vehículos y misiles, banderas norcoreanas y propaganda política en una avenida de Pionyang.

“En un momento en que el conflicto y la violencia afligen a tantos de nuestros hermanos y hermanas, invito a todos a orar para que el Señor conceda al mundo el don de la paz”, manifestó el Santo Padre, una de las pocas voces que siguen pregonando para que las tensiones y las amenazas cesen.

El viernes 11, la tensión entre Rusia y Polonia subió varios grados a partir de las declaraciones del viceprimer ministro y canciller polaco, Radoslaw Sikorski, sobre la ventaja militar de la OTAN frente a Moscú. Sikorski habló en la conferencia Yalta European Strategy, realizada en Kiev. Allí sostuvo: “Si Rusia nos atacara y nos quitáramos los guantes, creo que la derrotaríamos con bastante rapidez”. El funcionario explicó que la capacidad aérea de la OTAN es muy superior a la rusa asegurando que disponen de unos 2.500 aviones militares. “Tenemos una abrumadora superioridad sobre Rusia en el aire. Si los ucranianos han sido capaces de inutilizar la mitad de la capacidad de refino rusa en seis meses, nosotros podríamos hacerlo en seis semanas y paralizar la otra mitad”, afirmó Sikorski.

La respuesta del Kremlin no se hizo esperar: el asesor presidencial y jefe del Colegio Marítimo ruso, Nikolái Pátrushev, aseguró: «Al hablar de la superioridad militar de Polonia sobre Rusia, Sikorski, por lo visto, no es consciente de que, si Polonia entrara en acciones militares contra Rusia, nuestro país emplearía todo el arsenal de fuerzas y medios de que dispone, y el Estado polaco dejaría de existir en un plazo de 2 o 3 días«. 

En sus declaraciones realizadas en una entrevista con el medio ruso Argumenty i Fakty, el funcionario añadió: «En su arrebato rusófobo, Sikorski, al igual que sus predecesores de antaño, demuestra una y otra vez su falta de voluntad para garantizar la existencia pacífica de Polonia y el bienestar de sus habitantes, y, en lugar de ello, vuelve a tropezar una y otra vez con la misma piedra». 

Esta escalada se da en un escenario de pleno rearme de Europa y ante voces en Occidente que insisten en una supuesta “amenaza rusa”, aunque Moscú ha desmentido categóricamente por activa y por pasiva este relato en repetidas ocasiones. En julio pasado, Vladimir Putin calificó de «provocación deliberada» los rumores de un hipotético ataque ruso a la Alianza Atlántica. «¿Qué sentido tiene para nosotros atacar a Europa y entrar en guerra con la OTAN?», cuestionó el mandatario.

Pero también Moscú está en una situación tirante con su vecino Japón, con quien mantiene una relación compleja desde finales de la Segunda Guerra Mundial por las islas Kuriles del Sur. Este viernes, la portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, comunicó que Rusia instó a Tokio a que retire de su territorio los sistemas Typhon, de producción estadounidense, diseñados para lanzar misiles de alcance medio y corto, desplegados en la isla de Kyushu. 

La diplomática detalló que el 3 de septiembre remitieron una nota de protesta por el despliegue de este tipo de armamento. «El documento señalaba específicamente que Tokio había dado este paso una vez más, a pesar de las reiteradas gestiones de la parte rusa para explicar nuestras preocupaciones sobre las amenazas a la seguridad nacional, la paz regional y la estabilidad que supone la llegada de este tipo de armamento al archipiélago japonés», indicó Zajárova.

Otra situación alarmante se dio durante esta semana, cuando el Ministerio de Defensa de la República Popular Democrática de Corea emitió una advertencia a Estados Unidos y a la República de Corea sobre la posibilidad de activar los mecanismos previstos en su ley sobre fuerzas nucleares estatales en respuesta a su política militar, según informó la agencia estatal KCNA.

«La situación en la península coreana no logra escapar de un círculo vicioso de confrontación y escalada de tensión, cuya raíz reside en la temeraria confrontación política y militar de Estados Unidos y sus aliados, quienes elevan progresivamente el nivel de preparación para una guerra nuclear, adoptando la hostilidad contra la RPDC como política de Estado invariable durante 80 años», manifestó la cartera norcoreana. Según la visión de esa dependencia estatal, “los ataques y las amenazas de uso de armas de destrucción masiva por parte de los adversarios del Estado norcoreano pueden considerarse un desafío de seguridad grave”. 

En marzo de este año, Pionyang reformó su legislación durante la decimoquinta sesión de la Asamblea Popular Suprema. En esta enmienda al Artículo 3 de la ley nuclear se estableció el protocolo de ataque atómico automático en caso de fallecimiento o incapacidad de Kim Jong-un. Ya en septiembre de 2023 el Parlamento de esa nación había aprobado por unanimidad modificar la Constitución y el estatus de “potencia nuclear” quedó plasmado como el espíritu fundamental del Estado. 

Y como si todo este cúmulo de tensiones fuese poco, aparecieron las declaraciones del secretario de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, Troy Meink, quien manifestó que la Fuerza Espacial estadounidense cuenta con armamento de «control espacial» en órbita activa. El jerarca militar justificó la medida asegurando que estas instalaciones buscan “disuadir ataques y proteger satélites esenciales para las comunicaciones y la navegación”. Nada se sabe con certeza acerca de qué tipo de armamento sobrevuela nuestras cabezas, aunque los expertos especulan con que no se trataría de cargas nucleares.

De inmediato, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Guo Jiakun, instó a Estados Unidos a detener la expansión militar en el espacio, a realizar esfuerzos para mantener la estabilidad estratégica mundial y a contribuir con acciones concretas al mantenimiento de la estabilidad estratégica mundial. 

Asimismo, Guo destacó que Pekín siempre ha abogado por el uso pacífico del espacio ultraterrestre y ha protegido su seguridad. Añadió que China se opone a su militarización, «su conversión en un campo de batalla y la carrera armamentística espacial».

En otra dimensión, totalmente opuesta a esta aceleración belicista que atraviesa al planeta, el papa León XIV -quien no pierde oportunidad para referirse a la paz- reiteró, el domingo 13 al finalizar el Ángelus, sus oraciones por las víctimas de los atentados terroristas de Nueva York provocados en 2001 contra las Torres Gemelas e hizo un llamamiento a un renovado compromiso con la paz. “En un momento en que el conflicto y la violencia afligen a tantos de nuestros hermanos y hermanas, invito a todos a orar para que el Señor conceda al mundo el don de la paz”, manifestó el Santo Padre, una de las pocas voces que siguen pregonando para que las tensiones y las amenazas cesen.

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