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Pasó la pelota, queda la realidad
Pasada la espuma del Mundial y los gestos de la Selección, el relato oficial choca contra el bolsillo exhausto y el Gobierno apela a viejos guiones económicos. De las gambetas en la cancha a las piruetas discursivas de Caputo y Daza. Mientras el ajuste avanza en la calle y en la soberanía, la oposición sigue postergando la iniciativa.
- julio 26, 2026
- Lectura: 15 minutos
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Buen domingo. ¿Cómo está? Supongo que ya se le pasó la mufa que nos agarró a todas y a todos el domingo anterior por la tarde después de la final contra España. Confío también que como le sucedió -en este caso a casi todos- habrá concluido en el mérito tremendo del equipo nacional para llegar hasta la final conociendo, como se revela, las condiciones en las que lo hizo. Y valorando también los gestos político-culturales (¿se dice así?) con los que nos sorprendió el grupo conducido por Scaloni y Messi. Ocurrió en la reivindicación de Malvinas que los jugadores hicieron suya cuando se apropiaron de la consigna recogiendo y exhibiendo para el mundo el trapo que les llegó desde las tribunas aquel día del partido con Inglaterra. Pero también en las palabras de Messi recordando a “los que no llegan a fin de mes”. Dicen que esa frase le hizo fruncir el ceño al señor que se refugia en la residencia de Olivos cuando las cosas no le salen como él quiere. Y ni vale comentar el furcio en el incurrieron él y su “jefe” Karina pretendiendo dejar en manos de Scaloni y los suyos la decisión de decretar un asueto laboral para recibir a la selección en Buenos Aires. ¡Un papelón! ¡Qué más le puedo decir!
Sí, algo más sobre el Mundial antes de que me distraiga. No dejemos de lado que este Mundial fue un gran negocio… para la FIFA y para Estados Unidos. Y hay una importante trama política detrás de todo. Lo explica a la perfección y con detalle el colega Walter Isaía. No se lo pierda.
Retomemos. Confío en que usted tampoco se dejó llevar por esa cuestión de la “campaña anti argentina”. ¡Otra bomba de humo! Porque, como bien lo escribió Jorge Vilas en este mismo espacio, la real campaña anti argentina es la que “impide que la mayoría de la población disfrute los `beneficios’ de las políticas económicas desplegadas por el Gobierno nacional”. O como bien lo señala la colega Luisa Valmaggia en la edición de hoy de 4Palabras, pasado el Mundial “los problemas cotidianos cayeron en catarata sobre nuestra realidad” como “un combo explosivo si tenemos en cuenta que no hay una sola medida del gobierno de Javier Milei para corregir, mitigar y resolver la situación de millones de argentinos y argentinas, muchos de los cuales siguen aún convencidos de que es culpa y responsabilidad de ellos estar en la condición de subsistencia, y no de una gestión que trabaja denodadamente y sin descanso para beneficiar al sector más concentrado de la economía y las finanzas”. ¡Tal cual! Yo no podría sintetizarlo mejor.
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Poco importa que,para esquivar lo que ya es un canto popular diciendo que “no llego a fin de mes”, José Luis Daza, el viceministro de Luis “Toto” Caputo, sostenga que el “proceso ya está en marcha, ya están los brotes verdes y somos conscientes de que tenemos que mejorar las condiciones de la gente”. ¿Usted se acuerda de “los brotes verdes” que en su momento prometió Mauricio Macri y nunca se vieron? Sí, claro que sí. Pero Daza dice ahora que esto es distinto (¿¿..??), Admite “que la gente no llegue a fin de mes es una tragedia. Ser pobre es una tragedia, pero nosotros evitamos una catástrofe» y subraya que la recuperación está en marcha. ¿Usted la vió? Quizás pasó a su lado cuando volvía del supermercado con el bolsillo exhausto y la bolsa casi vacía y usted, agobiado como está porque no llega a fin de mes, ni siquiera lo percibió. Suele pasarnos. Menos mal que Daza nos lo recuerda en tono casi poético. «Hace más ruido un árbol cayéndose que cien plantitas empezando a crecer», dice. ¡Y bueno… .si él lo dice!!!
Pese a esa presunta recuperación su jefe Toto sigue haciendo hasta lo imposible para generar más blanqueos, perdonar a quienes evadieron y capturar “los dólares que están en el colchón”. “»Nosotros queremos que haya mayor inversión. Para que haya mayor inversión la contracara de la inversión es el ahorro y el ahorro está, sólo que no está en el sistema financiero. Necesitamos que ese ahorro se vuelque al sistema financiero», dijo “el mejor ministro de Economía de la historia argentina” (versión Milei). Su argumento es que «tener los dólares debajo del colchón es un muy mal negocio porque pierden valor ya que en Estados Unidos también hay inflación. Un dólar de hoy no compra lo mismo que hace 20 años». ¡Chocolate por la noticia!
Yo agrego, por la mía y lo pongo en alerta. Especulo. Se debe dormir mal con un colchón lleno de dólares. Es incómodo. Por eso… yo no tengo. Ah… sí… tampoco tengo dólares. Se está riendo de mí (no es justo…) mientras comenta para sí mismo y con los suyos que usted tampoco tiene y que hace muchos muchos años que no ve un dólar. ¡Bue…! Es un “simple” laburante, le diría Manuel Adorni si estuviera todavía en funciones. Suponemos que él, que sí acumuló dólares estando en la función pública, no los guarda en el colchón, ni debajo. Tampoco Caputo, que los tiene depositados en el exterior. “Por siaca”, dicen en el barrio.
¿Entiende usted ahora por qué el macrismo hace alianza con el mileismo? Porque coinciden en el mismo proyecto de país, en lo económico y en lo político. También por eso se repiten los nombres. ¿O acaso Caputo y el jefe de Gabinete Diego Santilli no han sido antes figuras centrales del macrismo? ¿Y Patricia Bullrich?
Le recuerdo que el 22 de mayo de 2025 en una conferencia de prensa en Casa Rosada, Toto, el mismo que ahora pide que todos aportemos dólares para que él y Milei los terminen usando para pagar deuda con el FMI, nos aclaró que “Tener dólares en el exterior está permitido. No es lo mismo que tenerlos debajo del colchón, que es no declararlos». Ahora el gobierno propicia el blanqueo (“inocencia fiscal”, lo bautizaron), sin penalidad alguna, para los evasores que, como Toto, se convirtieron según Milei en “héroes” porque se negaron a blanquear las ganancias que obtuvieron en la Argentina para no beneficiar al “fisco kuka”. En cambio «nosotros -siguió diciendo Caputo- promovemos la libertad. El que quiera tenerlos afuera los puede tener. El que los quiera traer, los puede traer». ¡Qué tal! No aclare más porque seguirá oscureciendo. Yo no soy economista. Pero a pesar de ello y de mis pocas luces, entiendo sin mucho esfuerzo para quién están gobernando estos señores (para ellos y para sus mandantes externos) mientras nos quieren convencer de que los “brotes verdes” están ahí, floreciendo. Falta que agreguen, como también lo hizo el macrismo, que “la luz está allá lejos, al final del túnel”. El 5 de junio de 2016 la entonces vicepresidenta Gabriela Michetti dijo que “vamos en el túnel y vemos todo oscuro y algunos se empiezan a preguntar si iremos bien. El segundo semestre es el momento en el cual aparece la luz en el túnel allá lejos, pero seguís en el túnel”. Ya sé… usted sigue en el túnel. «Empezamos a ver pequeñas luces pero no vamos a sentir en la vida familiar un alivio o una reactivación, porque para que el crecimiento de la economía se dé sí tenemos que esperar hasta el año que viene», dijo hace tiempo Michetti. ¡Gran coincidencia con lo que ahora sostiene Daza!
Le dejo a usted los comentarios.
Pero si le hago una referencia ¿entiende usted ahora por qué el macrismo hace alianza con el mileismo? Porque coinciden en el mismo proyecto de país, en lo económico y en lo político. También por eso se repiten los nombres. ¿O acaso Caputo y el jefe de Gabinete Diego Santilli no han sido antes figuras centrales del macrismo? ¿Y Patricia Bullrich? Si nos ponemos a hacer la lista no terminamos más.
Uno más y no j… más, sobre esta cuestión económica. La cotización planchada del dólar es una de las banderas más preciadas por el gobierno junto con el índice de inflación. No les preocupa, por ejemplo, la caída del poder adquisitivo de los salarios, el aumento de la desocupación o el crecimiento de la morosidad en el pago de las tarjetas de crédito. Para ellos todo es parte del mismo modelo. Y TMAP («Todo marcha de acuerdo al plan»). Por eso se enojó tanto Caputo con la pifia (¡una más!) del vocero Adrián Ravier cuando se le escapó en un streaming que el dólar podría llegar a 1.800 pesos en los próximos meses. Dicen en la Rosada que lo buscó para trompearlo.
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Pese a todo, pero como parte del mismo plan el presidente sigue con sus giras internacionales. En este caso fue a Brasil para participar de la Convención del Partido Liberal para estar en la proclamación de la candidatura presidencial del senador Flavio Bolsonaro (el hijo de Jair) contrincante electoral del presidente Lula. En un claro ejercicio de diplomacia libertaria Milei tampoco se privó de tildar al presidente del país hermano y principal social comercial de la Argentina de “ladrón”, “presidiario” y “totalitario”,
El pretexto formal del viaje: un encuentro con el gobernador de San Pablo, Tarcisio Freitas. “Con la nuestra” lo acompañan en la comitiva Karina Milei y el canciller Pablo Quirno. La realidad: una provocación más para Lula y un paso más en la estrategia de instalación de Milei como “superstar” de la derecha sudamericana e internacional.
Mientras tanto aquí el gobierno viola la ley y la Constitución habilitando (sin permiso del Congreso) que militares argentinos participen en Panamá de ejercicios militares comandados por Estados Unidos y se hace el distraído frente al hecho de que la empresa de origen israelí Navitas Petroleum comience a extraer petróleo en nuestras Malvinas en el marco del proyecto Sea Lion. No hay ninguna información oficial sobre estos temas. Y, por supuesto, tampoco hay queja o repudio por el robo de hidrocarburos violando acuerdos internacionales en un territorio en disputa de soberanía.
En cambio y con el mayor cinismo el canciller Quirno, que había callado cuando se denunció que una nave de guerra británica atravesó aguas argentinas para ir hasta Punta Arenas (Chile) ahora dice que la bandera de los jugadores argentinos reivindicando la soberanía de Malvinas “sonó como un megáfono”. ¿Y…? ¿En qué quedamos?
Son temas que merecen ser ampliados y seguramente lo haremos en nuestras próximas tertulias domingueras.
***
Giramos la cabeza para mirar hacia la oposición para tratar de ver en qué andan estas chicas y estos muchachos. Y, con todo respeto, me refiero al grueso de la oposición reunido en torno al peronismo, sin por ello dejar de valorar y ponderar otras posiciones y grupos de izquierda que cumplen una tarea de denuncia y resistencia importante pero que, por motivos diversos y también históricos, siguen sin tener peso electoral significativo.
No hay que dejar de valorar la estrategia de resistencia “a la francesa” lanzada de manera conjunta por las centrales obreras (CGT y las dos CTA), junto a la UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular) y otros movimientos sociales. Es un paso importante, sobre todo porque -dicen- esta estrategia está dirigida a generar alianzas con otros sectores golpeados por el ajuste de Milei: educación, salud, personas con discapacidad, despedidos, etc. etc. etc. Las organizaciones obreras también acompañaron tibiamente el miércoles a los jubilados en el Congreso (¡era hora!) y ya anunciaron una movilización importante para el 7 de agosto, el día de San Cayetano, el patrono católico del pan y del trabajo.
Pero… usted me dirá que nada me viene bien… bueno… sinceramente me sabe a poco. No soy yo quién para fijarle la estrategia a la dirigencia sindical pero quizás se pueda decir que se necesita más ¿contundencia? en la protesta. Usted dirá.
Y si miramos al peronismo en general el panorama no es mucho mejor. La referencia al peronismo “en general” es para no entrar en la propia grieta entre los que son kirchneristas y quienes no lo son, etc. A esta altura de todo, esa es una trampa más. Históricamente el peronismo ha sido un movimiento popular y de masas, en el que convivieron y conviven diferentes orientaciones reunidas en torno al objetivo superador del bienestar del pueblo. Como es lógico, siempre hubo tensiones y peleas internas, por las personas y los liderazgos. También hoy ocurre esto.
Si miramos al peronismo todas y todos admiten la importancia de “la unidad” para tener chance en las próximas elecciones y desplazar a Milei. Pero “la unidad” es como un trofeo de cristal que nadie se atreve a llevar en la mano por temor a ponerlo en riesgo, que se caiga y se convierta en mil añicos. El resultado es la inmovilidad, el cálculo para que el otro o la otra sea quien mueva la primera ficha en un tablero ciertamente complicado.
Con la misma sinceridad con la que nos venimos manejando en este espacio cada semana le cuento que hablando con muchas y muchos laburantes de a pie comprobamos lo mismo que usted: en las bases sociales hay angustia y preocupación por el presente y también por el futuro. Y desconcierto por la falta de horizontes y perspectivas.
No vamos a hacer nombres. Las y los interlocutores piden reserva y es preciso respetar esta solicitud de las fuentes. Pero sí le puedo contar que hablamos con un número importante de dirigentes peronistas de los distintos sectores. Todas y todos admiten la importancia de “la unidad” para tener chance en las próximas elecciones y desplazar a Milei. Pero “la unidad” es como un trofeo de cristal que nadie se atreve a llevar en la mano por temor a ponerlo en riesgo, que se caiga y se convierta en mil añicos. El resultado es la inmovilidad, el cálculo para que el otro o la otra sea quien mueva la primera ficha en un tablero ciertamente complicado. El resultado: parálisis casi total, por más que haya movimientos de todos y tendientes a quedar mejor posicionado para cuando llegue el momento. Mientras tanto el tiempo pasa, las fechas se acercan y la angustia de muchos actores populares -los que sufren el mayor impacto de la crisis generada por la motosierra de Milei- es cada día más creciente, aunque hasta el momento no encuentre canales para expresarse. Pero, créame, con la desazón y la impotencia, también hay bronca contenida. Este no es un buen insumo para razonar políticamente.
Como dijimos antes, por prudencia y por respeto, no hay nombres propios en este comentario. Pero, como reza el refrán, “al que le quepa el sayo, que se lo ponga”.
Y como dijo un destacado y reconocido referente de la vida social y política argentina -que no es dirigente político- en una jornada patriótica celebrada el fin de semana anterior “hay que dejar de decir qué se debería hacer, para comenzar a hacer”.
Hasta la semana próxima. Ya sin Mundial, pero con mucho para seguir charlando.
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