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Mundial 2026: dólares de a montones y una promesa de Trump a Infantino

Detrás de los 15.000 millones de dólares que dejó el Mundial 2026, hay una trama de poder que pocos vieron venir: un negocio multimillonario, récords de apuestas y una insólita alianza entre Gianni Infantino y Donald Trump que apunta directo a la ONU. ¿Quiénes ganaron realmente la Copa?

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Esta imagen ilustra la intersección entre la política, los negocios y la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se celebra en Estados Unidos, México y Canadá con un formato ampliado de 48 selecciones.

Después de esta piñata hay más caramelos. Parece ser. Dicen que el Mundial de 2026 dejó ingresos históricos para la FIFA por unos 15.000 millones de dólares con una bolsa de premios y contribuciones sin precedentes de 727 millones para las 48 selecciones que jugaron. El campeón, España, se llevó un premio récord de 50 millones; mientras que el subcampeón, Argentina, embolsó 33 millones verdes. Además, el titular del organismo, Gianni Infantino, se quedó con la promesa del presidente estadounidense Donald Trump de una posible candidatura de la secretaría general de las Naciones Unidas, ja.

La especie circuló por un cable de la agencia de noticias española EFE, que a la vez levantó información del diario New York Post, que citó fuentes cercanas a Trump. La cuestión es que Donald considera que Infantino es una persona respetada internacionalmente y con capacidad para unir a diferentes sectores, una valoración que habría surgido en parte de la estrecha relación que ambos desarrollaron durante el Mundial de 2026. El vínculo se fue fortaleciendo en diversos actos vinculados al torneo y, en especial, cuando Trump recibió en diciembre pasado de manos de Infantino el primer Premio de la Paz de la FIFA.

La posta es que la Asamblea General de la ONU elegirá este año al próximo secretario general para suceder al portugués António Guterres, cuyo mandato termina a finales de diciembre, y el candidato deberá contar primero con la recomendación del Consejo de Seguridad, donde Estados Unidos tiene poder de veto.

Durante sus dos periodos en la Casa Blanca, Trump mantuvo una relación tensa con Naciones Unidas y cuestionó el papel de los organismos multilaterales, además de retirar a EEUU del Acuerdo de París sobre el clima, anunciar su salida de la Organización Mundial de la Salud y abandonar el Consejo de Derechos Humanos de la ONU durante su primer mandato.

Pero el vínculo FIFA-Donald parece que sobre todo dejó unos pesos. Según diversas fuentes vinculadas a la organización del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá se consolidó como el evento deportivo más lucrativo de la historia. La FIFA alcanzó ganancias estimadas en torno a los 15.000 millones de billetes de un dólar. 

El formato de 104 partidos y la automatización por inteligencia artificial permitieron a las plataformas tradicionales diversificar sus mercados de apuestas en vivo. Los denominados “mercados de jugadores” fueron las apuestas de mayor crecimiento. Y gracias a la velocidad de procesamiento se propusieron apuestas como “¿Habrá lateral en los próximos 60 segundos?” o “¿Quién sacará el próximo tiro de esquina?”.

Mientras los ingresos brutos por transmisiones televisivas alcanzaron cifras cercanas a los 4.500 millones, la venta de entradas impulsada por el aumento de partidos (104 en total) superó los 3.000 millones. Solo en Estados Unidos, el torneo inyectó más de 20.000 millones.

Pero algo repartió también. La FIFA otorgó una bolsa de alrededor de 727 millones para los 48 equipos que jugaron. A esto se sumó un bono de 1,5 millones para cada delegación para gastos. Por ejemplo: el campeón España: se llevó 50 millones, el subcampeón Argentina 33, el tercero, Inglaterra 29 y el cuarto, Francia 27. 

El desglose específico por cada área de negocios muestra un salto sin precedentes en la comercialización deportiva. Las ventas de entradas dejaron alrededor de 3.000 millones. La FIFA aplicó por primera vez precios dinámicos y un mercado oficial de reventa, donde cobró una comisión del 15% tanto al comprador como al vendedor.

Las entradas de fase de grupos promediaron los 575 dólares, es decir, más del doble que Qatar 2022, mientras que los boletos para la final promediaron los 12.751 dólares en plataformas de reventa. Los palcos corporativos y zonas exclusivas se comercializaron por sumas de siete cifras. 

Los ingresos por derechos de TV fueron de alrededor de 4.300 millones. La transmisión televisiva y por streaming se consolidó como una de las mayores fuentes individuales de ingresos directos para la FIFA. Las pausas obligatorias de hidratación generaron alrededor de 500 millones de dólares adicionales en publicidad para las cadenas televisivas solo en EEUU.

En cuanto a la timba, las casas de apuestas y los denominados “mercados de predicción” se estima que movieron más de 50.000 millones. La empresa Kalshi, que fue socio oficial de mercados de predicción de la FIFA, registró un volumen de 22.420 millones de dólares exclusivamente asociados al Mundial. Sus usuarios activos diarios crecieron un 36%. La plataforma internacional Polymarket alcanzó un récord mensual de 10.800 millones en contratos de eventos del torneo. Además, rompió la brecha de género. Su base de usuarias mujeres creció un 106% durante el campeonato.

En cuanto a las apuestas tradicionales se estima que el dinero total apostado a nivel global sumando las tradicionales reguladas y las no reguladas rozó proyecciones de hasta 593.000 millones de dólares. Locura.

A diferencia de torneos anteriores, el ecosistema cripto tuvo una dinámica muy particular en 2026. La FIFA retiró de sus planes de ingresos comerciales directos las proyecciones de patrocinadores criptográficos reemplazándolos por marcas financieras tradicionales de EE. UU. y capitales de Medio Oriente. El sector global de apuestas cripto se estima que movió 65.000 millones de dólares, operando principalmente con monedas estables para liquidar más del 70% de las transacciones en plataformas internacionales de apuestas deportivas.

Las marcas históricas como Adidas, Coca-Cola y Visa, Hyundai / Kia y Qatar Airways, Aramco y Wanda Group, AB InBev (Budweiser), McDonald’s, Frito-Lay, Unilever, Hisense y Mengniu Dairy, Bank of America y Verizon que fueron patrocinadores oficiales de la Copa del Mundo obtuvieron 1.100 millones. Este grupo compró los derechos comerciales exclusivamente enfocados en el desarrollo de este Mundial. 

Un análisis de consultoría financiera reveló que el Mundial generó un retorno masivo para este grupo de empresas donde lograron incrementar el valor conjunto de sus marcas en 7.200 millones de dólares adicionales durante el transcurso de las 6 semanas de competencia.

El impacto comercial global se tradujo en que, por cada dólar invertido en patrocinio dentro de la FIFA, las corporaciones obtuvieron un retorno estimado de valor de marca de hasta 22 veces su inversión inicial.

En la era de la obnubilación de la Inteligencia Artificial, compañías proveedoras globales como Kambi operaron durante el campeonato 100% gestionado por IA. Kambi procesó de forma independiente más de 100 millones de apuestas y alcanzó un volumen de operaciones de más de 1.000 millones de euros para sus asociados, con más de un millón de combinaciones de apuestas únicas en la final.

El boom de apuestas por internet generó medidas por parte de diferentes gobiernos para frenar los sitios ilegales o sin licencia como en Malasia, Singapur y Corea del Sur que pusieron la mira en plataformas clandestinas que operaron sin autorización.

El formato de 104 partidos y la automatización por inteligencia artificial permitieron a las plataformas tradicionales diversificar sus mercados de apuestas en vivo, que representaron el 68% del volumen total de dinero operado. Los denominados “mercados de jugadores” fueron las apuestas de mayor crecimiento. Los usuarios apostaron masivamente a “Remates directos al arco”, “Faltas cometidas y recibidas” y “Pases totales” de figuras específicas por partido.

Lamine Yamal se convirtió en el jugador que más dinero movilizó en las casas de apuestas tradicionales, superando las líneas de apuestas individuales de Kylian Mbappé y Erling Haaland.

Y una más que fueron las apuestas de “micro-eventos”. Gracias a la velocidad de procesamiento de plataformas como DraftKings y FanDuel propusieron apuestas como “¿Habrá lateral en los próximos 60 segundos?” o “¿Quién sacará el próximo tiro de esquina?”, que concentraron el 24% del dinero jugado en directo.

El partido por el título entre España y Argentina rompió el récord histórico para un solo evento deportivo, acumulando más de 12 millones de combinaciones de apuestas únicas procesadas en tiempo real. Después hay que bancarse a los que dicen: pero es solo un partido de fútbol. Les mando un fuerte abrazo. Y no dejen de hacer música y radio. Salvan el alma.

 

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