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Las esquirlas que dejó la ley de endeudamiento bonaerense

La Legislatura bonaerense aprobó el paquete de financiamiento de Kicillof tras una tensa negociación. El acuerdo expuso la crisis de consensos en todo el arco político y abrió una dura puja por el reparto de cargos en el Banco Provincia y organismos clave, dejando “heridos” en la oposición y el oficialismo.

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La Legislatura bonaerense convirtió esta semana en ley el pedido de endeudamiento del Ejecutivo provincial. Luego de un proceso previo extenso -y tenso – de negociaciones, la sesión fue rápida en Diputados y aún más que breve en el Senado. El gobernador Axel Kicillof obtuvo así una herramienta fundamental para la gobernabilidad hasta el fin de su mandato, anclando el Presupuesto 2026 y evitando su conversión en papel picado.

Un legislador de la oposición, ante la consulta de 4Palabras, hace la cuenta. El resultado, a su juicio, es bueno, aunque dejó muchos heridos y expuso las dificultades de la política argentina para generar acuerdos. “Por la aprobación de ley, podría decirse que el resultado fue positivo: se logró que una provincia que hace dos años que está sin presupuesto, ahora lo tenga aprobado para el año próximo. Sin embargo, todo el proceso de rosca se hizo demasiado extenso y desgastante para el gobierno provincial”, señala en off.

Para Kicillof, esta ley era fundamental para afrontar el endeudamiento que había dejado María Eugenia Vidal. En su gestión como gobernadora entre 2015 y 2019, había tomado préstamos por más de 4.500 millones de dólares. El 90% de lo solicitado con esta ley es para pagar esa deuda. Además se disponen 150 millones de dólares para ser utilizados por Buenos Aires Energía para financiar proyectos de energía; y 250 millones de dólares para proyectos de inversión pública de Autopistas Buenos Aires.

Por eso, el acuerdo para lograr la ley de Financiamiento -según otro legislador de la oposición dialoguista- es “muy bueno” para el Gobierno provincial y “aceptable” para los intendentes. Aunque algunos jefes comunales se quedaron con gusto a poco y van a seguir con dificultades de financiamiento en los próximos años.

La negociación expuso diferencias en todo el arco político. Un legislador del PRO reconoce que el proceso mostró la falta de consensos entre los distintos bloques e, incluso, dentro de cada bancada. “En el medio de toda la negociación quedó en evidencia que hay diferencias en todos los extremos, no solo en el oficialismo provincial, sino también en el nacional. Es decir, en los peronistas, pero también en los libertarios. Se notó en el PRO por un lado; en el radicalismo por el otro; pero también en La Libertad Avanza. Y esas son cosas que llaman la atención, o que tienen que ser señales de alarma, porque no está fácil generar consensos. Estuvimos una semana intentando sesionar”, reconoce uno de los ganadores de la rosca.

La negociación por el endeudamiento expuso diferencias en todo el arco político. Un legislador opositor reconoce que el proceso mostró la falta de consensos entre los distintos bloques e, incluso, dentro de cada bancada.

El mismo legislador subraya el costo del proceso. «Siempre cuesta cerrar consensos cuando estamos cerca de lograrlos, es un tema preocupante”, aunque indica que el resultado “es para brindar”, aunque los peligros “hay que tenerlos presentes”.

También los miembros de La Libertad Avanza mostraron tensiones internas. Nene Vera, legislador siempre señalado, salió a cenar a medianoche y su velada se prolongó. Sus pares de bancada le hicieron notar el enojo. Muchos señalan que algunos legisladores de Las Fuerzas del Cielo terminaron ayudando al acuerdo final. Y, a pesar de la oposición formal en cada votación, los libertarios de distinta índole permitieron que la sesión saliera adelante.

El kicillofismo dispuso duplas para la negociación. Los primeros delegados del gobernador fueron Mariano Cascallares y Gabriel Katopodis. Luego jugaron Agustina Vila y Carli Bianco. Hasta que Cascallares volvió para ser uno de los artífices del enhebrado final. El ex intendente del Partido de La Costa, Juan Pablo de Jesús, jugó un rol importante para que los acuerdos se cumplieran en la sesión.

En el radicalismo, los jefes comunales ejercieron presión sobre diputados y senadores propios para la aprobación. Pero hubo votaciones divididas en algunas leyes, como la ampliación del directorio del Banco Provincia.

 

El reparto de sillas

Para que saliera adelante el paquete de tres leyes -Presupuesto 2026, reforma impositiva fiscal y Financiamiento-, sectores del oficialismo y la oposición exigieron designaciones en distintos cargos. Eso abrió la nómina para el directorio del Banco Provincia, el Consejo General de Educación y el Tribunal Fiscal.

La disputa resultó en una ampliación del directorio del Banco Provincia. De ocho cargos vencidos, ahora pasaron a 14 miembros. Nueve sillas quedaron para el peronismo y cinco para la oposición. El kicillofismo impuso al “Cuto” Moreno; el ex intendente de Florencio Varela; Julio Pereyra; Alejandro Formento; y Carlos Orsingher. Por La Cámpora ingresaron Rodrigo “Rodra” Martín Rodríguez y Laura González. El massismo ubicó a Javier Osuna (le dejará su lugar como intendente de Las Heras a Juan Cerezo) y Sergio Bordoni. Gabriela Demaría, que responde a De Jesús, completa la nómina peronista. La oposición colocó a Fernando Rozas (Unión y Libertad), Matías Ranzini y Adrián Urreli (PRO), Marcelo Daletto (monzoísta) y Fernando Pérez (del sector Evolución del radicalismo).

En el Consejo General de Educación se acordó una lista de diez nombres, con representantes gremiales, massistas, camporistas, del PRO, del radicalismo que responde a Abad y de nombres cercanos a Martín Lousteau. Y para el Tribunal Fiscal se pactó una lista de ocho miembros, donde también Abad logró imponer algunos cargos. 

Todo el proceso fue extenuante para el gobierno provincial. Sufrió presiones externas -e internas- y quedó expuesto a críticas periodísticas. “Es cierto que fue un proceso duro, pero hubiese sido mucho peor no lograr la ley de Financiamiento”, aseguran desde el kicillofismo.

 

4Palabras

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