«Lali Espósito es el símbolo de todo lo que el fascismo quiere combatir»
Leonardo Murolo analiza en su nuevo libro, Tecnopoplítica, cómo el ecosistema digital —de los crypto bros a OnlyFans— sostiene el avance de los neo-fascismos. El rol de la “batalla cultural”, el desprecio por la universidad y la devaluación del sujeto trabajador en la era de la influencia.
- diciembre 27, 2025
- Lectura: 3 minutos
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Basta con scrollear unos minutos en redes para encontrarnos rápidamente con los agravios del presidente Javier Milei contra Lali Espósito. Con influencers y adolescentes tratando de incluirnos en “inversiones” crypto. Y con trabajadoras de OnlyFans que venden contenido explícito. ¿Qué nos dicen estas escenas de nuestro presente?
En diálogo con 4Palabras, Leonardo Murolo, doctor en Comunicación por la Universidad Nacional de La Plata, cuenta cómo trazó un mapa de la dimensión política de estos fenómenos en su nuevo libro Tecnopoplítica. Poder y responsabilidad de la influencia en los medios, publicado de forma reciente por Prometeo.
“Intento analizar distintos escenarios donde se está jugando la comunicación política, entre ellos, las redes. Son territorios de lo breve, lo instantáneo, lo efímero. Cuando se tiene mucho para decir, esos espacios no quedan tan bien. Pero cuando sus mensajes están vacíos o son reiterativos, les quedan más cómodos. Entonces todo se refiere a la pelea, al choque, a la violencia, y en los últimos años estamos viendo eso”, explica el docente de las universidades nacionales de Quilmes y La Plata.
A propósito de la digitalización de las campañas electorales en TikTok, en el libro explica que algo en la narrativa de Milei no resulta artificial. ¿Ahí hay un punto para comprender su impacto en estos dos años de gobierno?
Hablar de transparencia se hace difícil porque el Gobierno está involucrado en escándalos de corrupción. Pero quizás sí podemos hablar de lo genuino. Esto es una producción comunicacional, no es casual que aparezca vestido con cuatro camperas, con los pelos de tal forma, con tales novias. El PRO tuvo otra construcción con las camisas y un look de oficinistas, el peronismo tiene otras liturgias también. En el caso de Milei, parece mucho más genuina porque aparece como panelista en televisión, como tuitero, o tiktokero, con irrupciones que parecen espontáneas, breves, con insultos. Todo eso genera una efervescencia que va a generar una ligazón con algunas personas que no están muy informadas, a las cuales se les va a meter la idea de que todo lo demás fracasó. Pero si estás un poco informado sabés que el neoliberalismo ya gobernó el país muchas veces, que de nuevo no hay mucho: son neoliberales en lo económico, conservadores en lo político, represivos en lo social.
¿Por qué se dan los enfrentamientos entre estrellas pop como Lali y mandatarios como Milei? ¿Son solo mecanismos de disciplinamiento?
Si hubiera algo de novedoso en estas derechas –que prefiero llamar neo-fascismos ya que llegar por medios democráticos y convertirte en un poder autoritario se llama fascismo– sería el énfasis en la batalla cultural. Nos proponen un vocabulario como el wokismo, agenda 2030, etc; y detrás de estas palabras hay derechos de colectivos sociales, de personas. Son determinadas figuras de la industria de la cultura, que defienden por detrás todas aquellas ideas, las que luego se enfrentan a los poderosos. Entonces a Lali se la hace depositaria de características ligadas al Estado, a los derechos, a los feminismos. Se la convierte en símbolo, condensación de todo lo que está mal para estos fascismos; le proponen a la sociedad dividirse en dos. Lo que me interesa decir es que ellas son mujeres jóvenes de la industria cultural que no están llamadas a hacer esto, pero en definitiva lo hacen. Hay que subrayarlo, porque no son los varones. Los campeones del mundo nos están vendiendo ludopatía en apuestas digitales, en lugar de salir a decir que le pegan a los jubilados.
Al describir a los crypto bros, varones jóvenes que “invierten” en criptomonedas, menciona que sus narrativas predominantes son en contra del trabajo asalariado, con una búsqueda de “libertad”. ¿Lee ahí una clave para politizar a estos jóvenes?
En EEUU el anti-work nace progre, es de izquierda. Al salir de la pandemia hubo cierto “hackeo” al sistema, algunas personas no querían acumular, preferían tener más tiempo libre y vivir con lo necesario. La otra cara de esto se dio por derecha, la de los crypto bros, que desdeñan el trabajo pautado. Lo que me llamó la atención es que la palabra “trabajo” está reservada para el dinero. “Que la plata trabaje mientras vos no hacés nada, la administras”. La palabra trabajo, entonces, está suplantada por el “emprendedurismo”: se devaluó, está en un sector mecánico, no en el sujeto histórico de derechos, el trabajador.
Lo que me interesa decir es que son algunas mujeres jóvenes de la industria cultural las que están enfrentándose a estos neofascismos. No están llamadas a hacer esto, pero en definitiva lo hacen. Hay que subrayarlo, porque no son los varones. Los campeones del mundo nos están vendiendo ludopatía en apuestas digitales, en lugar de salir a decir que le pegan a los jubilados.
Marca un vínculo entre el desfinanciamiento a las universidades y la “formación” de los crypto bros. ¿Cómo se concibe la educación? ¿En qué lugar queda la educación superior?
Yo investigué tres crypto bros, los más conocidos del país. Uno de ellos dijo que él fue a la universidad, pero lo contaba como el gran error de su vida. Él decía haberse dado cuenta de que los docentes que le enseñaban a manejar una empresa no tenían la propia; por ende, eran unos fracasados. En este esquema que proponen, la universidad no tiene lugar. Ellos se forman con podcasts y libros, los cuales leí, y el contenido principal es que, básicamente, el pobre es pobre porque quiere. Lo grave es que es un modelo de juventud que se plantea desde estas derechas. El modelo de juventud de la acumulación y la competencia y no de la personalidad. El del individualismo y no de la grupalidad, porque el colectivismo es una mala palabra para ellos.
Hablando sobre la venta de contenido explícito, describe una división de género entre el trabajo “emprendedor” de las mujeres en OnlyFans y de los crypto bros. ¿Cómo funciona esto?
Primero ubicarlo en el mapa, investigué las apuestas virtuales, los crypto bros y la venta de contenido explícito, porque aparecen, entre muchas comillas, como la forma más fácil de conseguir dinero siendo “emprendedor”. Ahí me encuentro con la división de género. Ellas no están pensando —no porque no puedan, sino porque no las interpelamos a pensar en esa dimensión—, si finalmente la sociedad tenía reservado para las mujeres determinados roles, de lo privado, de la venta del cuerpo, mostrando contenido e imágenes; y a los hombres les correspondería lo público, la ostentación de dinero que hacen los crypto bros. Estas cuestiones se reproducen como si no hubieran pasado las oleadas del feminismo.
Sobre el final del libro menciona que las formas en las que se relacionan estas subjetividades siguen una lógica piramidal. ¿Qué significa esto y qué nos dicen de nuestra sociedad en general?
La subjetividad piramidal se ve en las prácticas, en todos lados. En las marcas que te invitan a traer referidos, el otro se convierte en un referido del que se saca una ventaja. Esas estructuras que te miran como vendiendo otra cosa, un modo de vida, un modo de ser. En las apuestas y el mundo crypto el referido es esencial. En OnlyFans es lo mismo, las chicas se refieren unas a otras con clientes. La idea de acumulación está en todas, la idea de competencia e individualismo también está. No está la idea de colectivo, la idea de lo social, cierto progreso de otra manera que no sea el económico, siempre está el cálculo midiendo a los demás.
4Palabras
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