¿Fin de una era en el fútbol argentino? El avance de los clubes ordenados y la debacle de los grandes
Una picante charla trasatlántica analiza la insólita tabla de la Liga Profesional: mientras los cinco clubes grandes naufragan entre deudas, malas gestiones y récords negativos, los equipos de bajo presupuesto demuestran que con proyectos de largo aliento se puede dar batalla.
- agosto 11, 2026
- Lectura: 3 minutos
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—¿Sigue con estrés postraumático de Mundial, amigo? —pregunta Yevgeny Vogarín, que está en la feria del barrio comprando pescado.
—De a poco voy saliendo, ruso querido. Me quedó comida almacenada que tengo que terminar, terrores nocturnos con Cucurella, uno que otro ataque de ansiedad cuando veo a Infantino en las redes y añoranzas y melancolía profunda por la fase de grupos —tira la historia clínica Che-Cho desde la aldea fronteriza de Corea del Norte.
—Va a tener que buscarse otra cosa para limpiar la cabeza. O un laburito extra ahora que está de moda el multitrabajo —apunta el ruso Vogarín.
—¿Sabés qué, Yevgeny? Empecé a hacer calistenia militar en silla por redes sociales. Un sistema de acondicionamiento físico basado en el uso del peso corporal, enfocado en desarrollar fuerza funcional, resistencia aeróbica, disciplina mental y agilidad, sin requerir máquinas ni pesas —sorprende el coreano mientras masca unas hojas de espinaca cruda.
—Jajaja —explota de risa el ruso, que tiene experiencia de décadas en ejercicios militares y de agente secreto durante el período de la ex Unión Soviética, y agrega—: Te puedo enviar algunas técnicas que aprendí en el Ejército Rojo.
—Eso me va a venir bárbaro. Necesito más fuerza para el laburo en la cooperativa a la hora de cargar los cajones de frutas y verduras cuando cosechamos, y fuerza en la espalda cuando sembramos —dice el vietnamita.
—Siempre hay que tener más fuerza, Cho querido, siempre —remarca el ruso, que terminó con la compra de pescado en la feria del barrio de Vladivostok y apunta para el puesto de las frutas.
—Buenas, queridos, ¿cómo están?
—¡Dichosos los oídos, profesor querido! —señala Cho, que terminó con las hojas de espinaca y ahora le está dando a un coliflor en crudo.
En algún momento habrá que empezar a hablar de las crisis de los clubes grandes. Están hasta los huevos por malas dirigencias, malos armados de equipos, elecciones de técnicos y rotación constante de jugadores en función del negocio del club o de algún representante y andá a saber quién más que no tenemos ni idea.
—¿Qué dice, profesor? ¿Cómo está ese fútbol argentino que tanto nos apasiona? Tan de moda en el mundo. Cuente, cuente nomás, que necesitamos una transfusión de esa energía y estilo que emana la Liga Profesional —ironiza el ruso.
—Sí, profe, porque viene complicado el calendario para seguir los partidos. Mucho entre semana y ya no se entiende cuándo termina una fecha y comienza la otra —lanza Cho desde el vivero de la cooperativa.
—Terminó la cuarta fecha y Vélez está puntero en la Zona A con 10 puntos, y lo siguen Instituto de Córdoba con 9 unidades y Defensa y Justicia con 7 puntitos en el bolsillo. En la Zona B, Argentinos Juniors está con puntaje ideal: ganó los cuatro partidos y suma 12 unidades; le siguen Gimnasia de La Plata y Barracas Central con 9 unidades.
—¿Es joda, profesor? —tira el ruso, y agrega—: Entiendo lo de Vélez y lo de Argentinos. Juegan bien y vienen punteando en los últimos campeonatos en la fase de grupos, aunque después se les ablanda la milanesa. ¿Pero los demás? ¿Qué hacen los grandes? ¿O los más o menos grandes? —apunta fuerte Cho.
—En algún momento habrá que empezar a hablar seriamente de las crisis de los clubes grandes. Que están hasta los huevos por malas dirigencias, malos armados de equipos, elecciones de técnicos y rotación constante de jugadores en función del negocio del club o de algún representante y andá a saber quién más que no tenemos ni idea —sentencia el coreano del norte.
—Coincido con Cho —apunta el ruso, y agrega—: Porque además vacían a los clubes, no ganan títulos por décadas, la gente se harta y de a poco van perdiendo prestigio. Y ojo con eso, que puede traer un fuerte quilombo.
—Independiente, que venía bien, ya se cayó y navega en mitad de la tabla en el Grupo A. Boca, con un rendimiento a veces discreto y a veces un poco más parejo, también está en el pelotón de mitad de tabla del mismo grupo, y San Lorenzo quedó último. Y en el Grupo B, Racing está de la mitad para abajo en la tabla de posiciones y River último también, con 0 puntos sobre 12 posibles. Sí, último con 0 puntos. Y el presidente dice que los arbitrajes lo perjudican.
—¿Es en serio? Lo de River no se puede creer, profesor. Es récord absoluto en su historia. No para de perder, aunque hay que reconocer también que llega, llega y llega, pero no define. En algún momento la van a meter —sentencia el ruso.
—Lo de San Lorenzo directamente es la “ignominia”, como diría el recortadísimo y queridísimo Osvaldo Bayer —profundiza Cho.
—Navegan entre negocios y algunos resultados jugando al filo con la paciencia de los hinchas y de los clubes. En algún momento alguno va a caer de categoría de nuevo —se pone duro el ruso.
—Es cierto lo que plantean, muchachos, pero estaría bueno, como venimos haciendo en nuestras juntadas wasaperas internacionales, destacar el rol que vienen teniendo otros clubes que, con menos presupuesto y poder de fuego económico, se las arreglan torneo a torneo para hacer dignas campañas, y en algunos se animan a salir campeones.
—Cierto, profe. Si bien las hinchadas de los grandes aglutinan el interés mayoritario de la población futbolera, están cansando un poco con sus bajos rendimientos y sus gestiones opacas en todos los sentidos posibles. Miremos a Vélez, a Argentinos, que se animan todos los torneos a salir a jugar y liderar por momentos los torneos con gestiones prolijas, austeras, pibes del club y bastantes ratos de buen juego —se explaya Cho, que comenzó con los ejercicios físicos de calistenia militar sobre una silla de bambú.
—Desde mi criterio federal intrínseco, y como marqué el campeonato pasado a Belgrano de Córdoba, que finalmente se alzó con el título, le voy a poner unos garbanzos esta vuelta a Instituto de Córdoba. Hay que observarlo: juega prolijo, no se desespera por ir al ataque verticalmente y chocar, juega mucho por los costados y por ahora le están saliendo las cosas. Pero sabemos que esto es largo —analiza Vogarín.
—Y Defensa, si bien tuvo un bajón en los últimos torneos, creo que esta vuelta va a volver a pelear. Hay que ver si le da la nafta —grafica el coreano.
—Y ojo también con Gimnasia y Esgrima de La Plata, que se viene haciendo fuerte. No sé si es candidato, pero va a hacer una excelente campaña —reafirma el ruso Yevgeny.
—Me pregunto, profesor, ¿el Chiqui Tapia tiene algo que ver con esto de que a los equipos grandes les vaya generalmente como el culo y surjan nuevos campeones? —interroga el norcoreano.
—Es para analizar, estimado Cho. Cierto es que los torneos más cortos favorecen, digamos, a los que no tienen planteles tan largos. Pero eso ya se decía en los 90, cuando Julio Grondona partió a la mitad para siempre los torneos de 38 fechas para hacer Apertura y Clausura.
—Algún día vamos a tener que aclarar este tema de los cambios casi completos de planteles de un campeonato a otro —asegura el coreano.
—Cierto, amigo. ¿A dónde van a parar los jugadores que se van? —la sigue el ruso.
—Eso, ¿adónde van a parar los jugadores que se van de los clubes? —tira el coreano, casi explotando del esfuerzo de sus ejercicios.
Dejamos la incógnita a resolver en sus casas y, de paso, les mandamos un abrazo y gracias por ser parte de la comunidad cuatropalabrista. Hagan radio y hagan música. Curan el alma.
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