Argentina / 16 agosto 2026

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¿Familias concursadas o quebradas?

El aumento del endeudamiento amenaza la recuperación del consumo masivo, que empieza a preocupar al gobierno. Aplicando la lógica financiera de las empresas a los hogares, la falta de ingreso disponible en las familias advierte el riesgo de una quiebra generalizada.

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La mora en el pago de créditos para consumo es un flagelo que va cobrando cada día una nueva magnitud, no solamente porque ya afecta a 7 millones de consumidores, es decir, argentinos adultos con algún scoring en el sistema financiero, sino que adquiere una relevancia estratégica por el momentum que está atravesando la economía argentina, donde la principal debilidad que enfrenta es la realidad languideciente que se encuentra el consumo interno y la situación de la mora atenta directamente a esta línea de flotación de este agregado económico, que es el consumo masivo.

Algo importante a tener en cuenta antes de avanzar: hablamos de siete millones de personas y se habla de miles de millones de pesos en situación de mora; esto refleja magnitudes de los sistemas formales, es decir, de los bancos, de las billeteras virtuales y de algunas tarjetas de crédito especiales como cadenas de supermercados o también cadenas de electrodomésticos. Lo que no contemplan estas estadísticas es la parte lo informal que también incrementa estos guarismos, máxime teniendo en cuenta de que en la economía argentina se estima que se maneja un nivel de informalidad de entre el 40 y el 50% y que de esa proporción, la gran mayoría se concentra en los sectores socioeconómicos más bajos o de menor poder adquisitivo. Por lo tanto, el impacto de este flagelo es aún más grande de lo que están mostrando las estadísticas oficiales y vuelve a poner en perspectiva cómo será la dinámica en función del momento clave que atraviesa el consumo masivo.

El impacto de este flagelo es aún más grande de lo que están mostrando las estadísticas oficiales y vuelve a poner en perspectiva cómo será la dinámica en función del momento clave que atraviesa el consumo masivo.

Entonces hay que destacar por qué podría o no un argentino endeudado solucionar este problema de mora y eventualmente si el sistema tiene la posibilidad de reinventarse y poder volver a crecer. Hay una diferencia conceptual que se utiliza muchísimo en el análisis microeconómico de empresas en situación financiera comprometida, que son los conceptos de Quiebra y Concurso de Acreedores.

Básicamente, la distinción académica puede resumirse de la siguiente manera: una empresa debe enfrentar -o es recomendable que lo haga- un concurso de acreedores, es decir, que intente modificar el pago de sus deudas, refinanciar sus deudas, estirar plazos, mejorar tasas de interés, cuando cuando la contribución bruta de sus ventas es positiva, es decir, cuando el importe de las ventas supera al costo de producción. Entonces, si la compañía tiene un ingreso, una contribución, es decir, un resultado bruto de ventas menos los costos de producción positivo, tiene capacidad o tiene alguna capacidad para ir enfrentando las deudas al menos hasta la concurrencia de su ganancia bruta.

En el caso de la Quiebra, se determina cuando las ventas de una empresa no permiten compensar los costos de producción o los costos operativos directos derivados de la actividad, esto sin siquiera considerar las deudas.

Con respecto a las familias endeudadas, podríamos aplicar la misma analogía pensando de la siguiente manera: si una familia va a poder resolver su problema de mora si tiene ingreso disponible, es decir, si tiene ingreso remanente luego de haber pagado los costos fijos y el costo de vida de una familia, si no, no puede enfrentar esta situación. Pero pensémoslo un poco más allá: ¿Por qué las familias se han endeudado? Si asumimos la hipótesis de que las familias se endeudaron para pagar gastos operativos por un lado, y por el otro lado asumimos que los ingresos normales y habituales como el salario o una asignación del Estado, no se han incrementado, incluso ni siquiera parecido a la inflación, es muy probable que aquella familia o persona que se endeudó siga sin tener ingreso disponible para poder enfrentar ningún pago de cuota para disminuir su deuda.

Entonces resulta relevante en este sentido pensar cuál es la dinámica que están teniendo los ingresos familiares para después inferir si estamos ante el “concurso”, la refinanciación de la deuda de una familia o si lamentablemente estamos en las puertas de una quiebra familiar generalizada. 

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