Argentina / 26 mayo 2026

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¿Quién paga el crecimiento?

Mientras la actividad económica muestra un repunte del 5,5% impulsado por los sectores exportadores, los salarios formales pierden poder de compra, el gobierno quita subsidios, y la recaudación cae. Radiografía de un modelo de estabilización que crece por arriba, pero ajusta por abajo.

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Imagen ilustrativa de una mano con un fósforo encendiendo una hornalla

La última semana cerró con datos que, leídos por separado, parecen contradictorios. Leídos en conjunto, cuentan una historia bastante clara sobre quién gana y quién sostiene el modelo.

El jueves se publicó el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de marzo. El número de titulares fue una suba interanual del 5,5%, que el Gobierno no tardó en celebrar como confirmación de su promesa de los «mejores 18 meses de los últimos años». Y en efecto, el dato es genuinamente positivo: de los quince sectores que mide el EMAE, catorce crecieron respecto a marzo del año pasado. Solo la Administración pública y defensa registró una caída, del 1,2%. El resto de las actividades creció, con performances destacadas en Pesca (30,9%), Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (17,9%) y Explotación de minas y canteras (16,3%).

El problema, sin embargo, está en leer ese 5,5% sin las otras cifras que se publicaron la misma semana.

El INDEC difundió los datos de salarios registrados de marzo. La suba mensual promedio fue del 3%: el sector público subió 5%, el privado apenas 2,1%. Hasta ahí, un número que puede parecer razonable en abstracto. Pero la perspectiva interanual deja poco margen para el optimismo: los salarios registrados aumentaron 28,1% en los últimos doce meses, mientras que la inflación acumulada en el mismo período se ubicó en el 32,6%. Cuatro puntos y medio de caída real en el poder de compra de quienes tienen empleo formal. No es un dato menor.

A esto se suma la recaudación impositiva. Los ingresos fiscales publicados por el Ministerio de Economía crecieron un 21,37% entre marzo de 2025 y marzo de 2026. La inflación, como se dijo, fue del 32,6% en ese período. Es decir: el Estado recauda cada vez menos en términos reales, mientras que la economía crece y ciertos sectores muestran expansiones de dos dígitos.

La pregunta que surge es inevitable: si la economía crece al 5,5% interanual, ¿por qué los salarios pierden contra la inflación y la recaudación cae en términos reales?

La misma semana en que el Ejecutivo impulsó en Diputados una redefinición del régimen de subsidios al gas para zonas de baja temperatura —conocido como "Zona fría"—, recortando el universo de beneficiarios mediante nuevos criterios geográficos y socioeconómicos, también decidió que los sectores con mayor crecimiento interanual aporten menos al fisco. No es una contradicción técnica: es una elección política.

La respuesta está en la composición del crecimiento. Los sectores que lideran la expansión —pesca, agro, minería— son actividades orientadas al exterior, de alta productividad por trabajador, baja densidad laboral relativa y, en muchos casos, beneficiadas por una estructura tributaria que el propio Gobierno eligió aliviar esta semana. El presidente Milei anunció la reducción de retenciones al trigo y la cebada del 7,5% al 5,5% a partir de junio, y prometió una reducción gradual de retenciones a la soja desde enero de 2027.

La simultaneidad no pasa inadvertida. La misma semana en que el Ejecutivo impulsó en Diputados una redefinición del régimen de subsidios al gas para zonas de baja temperatura —conocido como «Zona fría»—, recortando el universo de beneficiarios mediante nuevos criterios geográficos y socioeconómicos, también decidió que los sectores con mayor crecimiento interanual aporten menos al fisco. No es una contradicción técnica: es una elección política.

La discusión sobre si el subsidio al gas en determinadas zonas es apropiado o no tiene argumentos legítimos a favor y en contra. El punto es la dirección simultánea de ambas decisiones: recortar gasto en sectores, a priori, más vulnerables mientras se reduce la carga sobre sectores que crecen con fuerza.

Los datos de esta semana, tomados en conjunto, dibujan una economía que crece por arriba pero no derrama hacia abajo. Los sectores que expanden la actividad son intensivos en capital y exportaciones, vulnerables a shocks externos y cambiarios, y hoy menos gravados que antes. Quienes trabajan en el sector formal pierden poder adquisitivo. El Estado recauda menos en términos reales. Y el gasto social se contrae.

La estabilización nominal avanza: inflación descendiendo, brecha cambiaria casi inexistente, riesgo país en niveles históricamente bajos para la Argentina reciente. Nadie debería restarle valor. Pero la estabilidad que no distribuye sus costos y beneficios de forma equitativa no implica solo un problema ético: es también un problema de sustentabilidad política. Y en un año electoral que ya empieza a asomarse en el horizonte, esa es una variable que los mercados también leen.

 

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