Cerrado por Mundial
Un análisis geopolítico, multidisciplinar y de izquierda sobre la Copa del Mundo. Desde la lejana Vladivostok hasta la frontera norcoreana, un divertido debate entre el “Ruso” Vogarin, el coreano “Che-Cho” y nuestro cronista del balón. Recorren el fixture, los grupos y las sorpresas del torneo.
- junio 20, 2026
- Lectura: 3 minutos
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—¿Cuántos partidos van, profesor? No puedo seguir este ritmo —se resigna el ruso Yevgeny Vogarin.
—Van 26 partidos de la Copa del Mundo, estimado Yevgeny. 22 de la primera fecha y cuatro correspondientes al inicio de la segunda fecha. Hoy sábado se juegan cuatro más.
—Estoy un poco complicado con los horarios porque con algunos partidos tengo 14 horas de diferencia y con otros 17. Hay veces que parece que estoy mirando el futuro —admite el ruso, que vive en la ciudad de Vladivostok, en el oriente ruso.
—¿Hola, chiques, cómo andan? —se suma a la charla desde Kijong-dong, la aldea fronteriza de Corea del Norte, el querido Che-Cho.
—Comentando con el profesor el tema de la diferencia horaria.
—Sí, es un tema, pero yo “cerré por mundial”, como alguna vez manifestaron Eduardo Galeano y Manuel Vázquez Montalbán en referencia a los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, con su hermoso personaje del libro Sabotaje olímpico.
—Librazo, Cho —apunta el ruso desde el lado ruso de la charla.
—Sí. Estoy experimentando la experiencia, amigos. Acopié comida para los 39 días. Y los compañeros de la cooperativa de huerta y de la de estampado me dieron el ok a cambio de que escriba una crónica y después devuelva las horas.
—¿Y, seré curioso, cómo conseguís internet en la aldea para los 39 días? Porque entiendo que ustedes solo cuentan con una red nacional y son pocos los puntos de acceso Wi-Fi. A no ser que ahí, cerca de la frontera, sea posible captar señales de redes móviles de Corea del Sur…
—Dio en el clavo, profesor. Hice un acuerdo con un guardia del puesto de seguridad norcoreano. Ahí en la frontera está lleno de tongos entre milicos de uno y otro lado del alambre.
—¿Cuál fue el arreglo? —se interpone el ruso.
—Estampado de remeras con propaganda comunista de Corea del Norte, que después le venden a los turistas en Corea del Sur por un fangote de guita —admite Cho.
—Estimado, pero esto supone un alto riesgo que puede ser reprimido por su gobierno —marca Vogarin, un poco a modo de reprimenda.
—La plata está en el riesgo, querido Yevgeny, ya lo decía un célebre traficante que conocí en mi paso por la Argentina —sentencia el coreano.
—Bueno, ¿quieren que arranquemos por cómo van los grupos?
Ambos ponen un emoji de manitos rezando.
—Anoten. En el Grupo A, México tiene 6 y ya está clasificado. Corea, tu vecino, Cho, tiene 3. Los checos y los sudafricanos, 1 con un partido más.
—No vas a decir nada, Cho —consulta el ruso.
—Guarda silencio el coreano del norte. Bueno. En el Grupo B, Suiza y Canadá tienen 4; Catar y Bosnia-Herzegovina tienen un puntito.
—Es un grupo parejo. Canadá y Catar fue de lo mejor. Seis goles de los canadienses, un quebrado, los jugadores y los entrenadores a los empujones. Todo —señala en tono jocoso el coreano.
—Pero son malos. Si los bosnios fueran parte de la Gran Yugoslavia, otro sería el cantar.
—Es probable. No se hubieran comido cuatro con Suiza. Pero después de la guerra del 92 no creo que les hayan quedado ganas —retruca el coreano.
—Es probable —admite el ruso.
—El Grupo C tiene a Brasil y Marruecos con 4; Escocia con 3 y Haití con 0.
—Brasil sin un número 10 es difícil de digerir. Un mediocampo dudoso. Y un 9 que hace acordar al del 82 —historiza el ruso Vogarin.
—Pará, entró Matheus Cunha. ¡Que viva el fútbol! Un gran equipo. Golea y Vinícius va. Para mí es candidato y tiene un técnico copero —apura el coreano.
—Sí, pero le ganó a Haití, uno de los condenados de la tierra —responde el ruso.
—Que gana todas las Champions que juega —mete Cho.
—Esto es otra cosa, pibe. Esto es un mundial —cruza el ruso.
—Vamos a ver —no se amedrenta el coreano.
—En el Grupo D, Estados Unidos 6, Australia y Paraguay tienen 3; y Turquía 0.
—Todo al revés salió acá —primerea el ruso.
—Hay que reconocer que Estados Unidos es una maquinita —sorprende el coreano.
—Sí, de rugby. Igual todos los locales van a pasar por el negocio —responde el ruso.
—Jodés, Vogarin. Obvio que no los quiero, pero hay que ser objetivos —marca el coreano.
—Hablale de objetividad a Washington Uranga, director de 4Palabras —redobla el ruso Yevgeny.
—La que tiraste, querido Vogarin. Sigo: Grupo E, Alemania y Costa de Marfil tienen 3, y Ecuador y Curazao no tienen puntos.
—Mis amigos de Curazao ganaban 1 a 0, qué pena —señala Cho, desilusionado.
—Sí, y después le enchufaron 7. Y Ecuador no merecía perder —apunta el ruso.
—A Costa de Marfil le va a ir bien. A los africanos les está yendo bien —reflexiona Cho.
—Hay que ver después hasta dónde llegan —responde el ruso.
—Si tenemos en cuenta la cantidad de jugadores de origen africano que juegan para otros países, creo que afanan —redobla la apuesta el coreano.
—Está picante el diálogo. Hagamos la pausa de hidratación.
—No sea sinvergüenza, profesor —sorprende el ruso.
—Estoy de acuerdo, así podemos reflexionar —no se sabe si el coreano jode o lo dice en serio.
—Aproveche para poner publicidad, profesor, ja —acusa el ruso.
Aguardamos unos segundos de silencio y le ponemos un sonido de silbato de referí.
El mundial da ilusión a todos. No dejen de relacionar el fútbol con la política, la geografía, la física, la matemática, la economía, la cultura, la sociología, la antropología, la biología, la táctica y la estrategia. Se necesitan más opiniones desde el campo popular y las izquierdas sobre el deporte más importante de la tierra.
–Continuemos. El Grupo F tiene a Suecia con 3, Japón y Países Bajos con 1 y Túnez con 0 puntos.
—La verdad es que Suecia jugó un gran partido con jugadores veloces y habilidosos —sorprende el ruso.
—Esa es la clave: el mundial lo va a ganar el que sea fuerte físicamente, rápido y habilidoso —apuesta el coreano.
—Ah, bueno, qué fácil lo tuyo —responde el ruso.
—Y Países Bajos me decepcionó —admite Cho.
—En el Grupo G, Bélgica, Egipto, Irán y Nueva Zelanda tienen todos 1 punto.
—Grupo infumable. ¿Y si terminan empatados todos? —señala Vogarin.
—Acá me decepcionó Bélgica —se resigna el coreano.
—No le pidas dulce de leche al limonero, Cho querido —desafía Yevgeny.
—Ejem —carraspea el coreano—. Sigamos, profesor —pide.
—Andá, el Grupo H está igual. Salvo que ahí están Uruguay, Arabia Saudita, Cabo Verde y España.
—¡Ay, España, la candidata! No le pudo ganar al archipiélago de diez islas de Cabo Verde —brama el ruso.
—Para mí sigue siendo candidata. Tiene que hacer algunos ajustes —remarca el coreano.
—Hay que ponerle WD-40 para los ajustes —se mofa el ruso—. Uruguay mereció más. Sobre todo por lo que jugó en el segundo tiempo —asegura.
—Sí, menos mal que aclaraste, porque el primero, mamita… —retruca el coreano.
—Le faltaron jugadores clave —responde el ruso, rápido de reflejos.
—Y a España casi que también —insiste Cho.
—¡Ay, España, España! Vamos, Cho, no sea ingenuo —increpa el ruso.
—En el Grupo I, Noruega y Francia tienen 3, y Senegal e Irak 0.
—Acá se dio la lógica. Noruega es fuerte y Francia va a llegar lejos —apura Yevgeny.
—Cierto, ruso, pero Senegal mereció más —dice inconforme el coreano, y un tanto enojado ya.
—En el Grupo J, Argentina y Austria tienen 3 puntos, y Argelia y Jordania ninguno.
—Messi, siempre Messi. ¿Será el mejor deportista de alto rendimiento de todos los tiempos? —sorprende el ruso.
—Hay que ver a Argentina sin Messi también, ¿no? —responde el coreano Cho.
—En el Grupo K, Colombia tiene 3, Portugal y Congo tienen 1 y Uzbekistán 0.
—Bien por Colombia y mal por Portugal. Ojo con Luis Díaz —afirma el coreano.
—Ay, Portugal, Portugal… Otro candidato que no pudo con el Congo, otro de los más pobres de la tierra. Y los colombianos tuvieron suerte contra los uzbekos —agrega el ruso.
—Mirá, ¿estás con los uzbekos? —presiona el coreano.
—No, ¿por? —atropella el ruso.
—Y en el último grupo, el L, Inglaterra y Ghana puntean con 3, y Panamá y Croacia tienen 0.
—Gran partido Inglaterra y Croacia, de lo mejor. Respeto a Luka —señala el coreano, y agrega—: Falta un bochazo todavía, por suerte. Es la parte que más me gusta del mundial.
—A mí me gusta más la etapa de las definiciones —lleva la contra Vogarin.
—Bueno, chiques, eso tiene el mundial. Da ilusión a todos. No dejen de relacionar el fútbol con la política, la geografía, la física, la matemática, la economía, la cultura, la sociología, la antropología, la biología, la táctica y la estrategia. Se necesitan más opiniones desde el campo popular y las izquierdas sobre el deporte más importante de la tierra. Se les quiere.
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