Argentina / 29 marzo 2026

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Memoria activa y guerras ajenas: el desafío de sobrevivir a los dilemas argentinos

Mientras la sociedad demuestra su resiliencia en las calles a 50 años del golpe, el gobierno de Milei profundiza su alineación con Washington. El país navega una cotidianeidad marcada por la caída del consumo, los ruidos de la corrupción oficial y un peronismo que ya empezó a calentar motores para lo que viene.

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Imagen ilustrativa de Javier Milei y su gabinete

¡Qué semanita…! Cada vez resulta más difícil (cuando no imposible) reunir en una nota periodística todo el acumulado de hechos que se generan en una semana en esta Argentina y en el mundo… porque, por más que haya situaciones que ocurren a miles de kilómetros de nuestras fronteras, esas circunstancias inciden directamente en nuestra cotidianeidad. Algo, que como hemos dicho ya varias veces en este espacio, es lo que realmente nos afecta y nos interesa: nuestra vida cotidiana.

Vamos a tratar de “deslomarnos” -en este caso “con la nuestra” y a costo cero para quienes se asoman a 4Palabras– en el esfuerzo para organizar en unos cuantos ejes los datos que nos permitan una mejor comprensión de la situación.

 

Memoria y capacidad de resiliencia social a 50 años del comienzo de la dictadura

Lo acontecido en las calles de Buenos Aires –y de muchas ciudades del país— el pasado 24 de marzo fue una bocanada de aire fresco en medio de un clima político y social que se vuelve cada día más denso.

Aunque la multitud que colmó la Plaza de Mayo y sus alrededores no deja de ser un dato significativo, lo fundamental fue el clima de paz, de alegría, de celebración ciudadana que atravesó la jornada. No menos importante ha sido la presencia de familias enteras -muchas de ellas con tres generaciones representadas-, la diversidad política y social de los participantes, también las diferencias en la escala social. A eso se suma la presencia de dirigentes de distintas agrupaciones y partidos democráticos que convivieron sin ningún tipo de problemas. Todas y todos unidos en el “Nunca más” pero también en favor de la democracia como un espacio que no podemos resignar. ¡Favor descartar de cuajo cualquier dislate que asimile estas multitudes a una mayoría electoral! Al menos por ahora. Ya se verá.

Lo que sucedió es sí una expresión de la resiliencia social de una sociedad que por momentos parece adormecida pero que reacciona frente a determinadas convocatorias que hacen aflorar la memoria personal y colectiva. La sociedad argentina tiene memoria activa y capacidad de mover a acciones positivas. Si algo quedó claro es que quienes salieron a la calle el 24, pero también quienes se asomaron a los balcones con banderas y pañuelos lo hicieron para -con mayor o menor conciencia de ello- expresar que la memoria histórica y social no es simplemente un archivo de fotos viejas o de fechas memorizadas. Es entender que el pasado sigue “vivo” y operando en nuestras decisiones presentes. No es un vano ejercicio de nostalgia, sino también una acción de defensa personal y social, una herramienta de supervivencia política y ética. En definitiva, un hecho político en el más profundo de los sentidos.

¿Para qué sirve hacer memoria? La socióloga argentina Elizabet Jelin afirma que “las memorias son procesos subjetivos, anclados en experiencias y en marcas simbólicas y materiales… son procesos de lucha por el sentido del pasado” (Los trabajos de la memoria, 2002). O como lo ha cantado nuestro gran León Gieco y lo han repetido a coro tantas voces: “Todo está guardado en la memoria”. 

No nos van a hacer olvidar. El hecho político, social, cultural y colectivo de este 24 de marzo tiene y tendrá una enorme significación para el presente y el futuro de la Argentina… si somos capaces de comprenderlo, capitalizarlo, potenciarlo y traducirlo en acciones políticas de transformación.

No menos cierto es que falta mucho por hacer. Hubo una muestra de unidad de objetivos: un solo acto y un solo documento. Pero incluso éste fue una suerte de collage (¿rejunte?) de consignas acumuladas como para dejar a todo el mundo satisfecho, aunque no aportaran a la coherencia del texto. Sirve por el momento y ha sido importante. Hay mucho camino por andar y hay que poner voluntad política, diseñar una metodología política para hacerlo y una pedagogía político comunicacional para que haya apropiación ciudadana del mensaje.

 

Una guerra imperial, con argumentos religiosos y costos económicos

El presidente norteamericano Donald Trump y su aliado israelí Benjamín Netanyahu continúan con su guerra de destrucción contra Irán. La mayoría de las informaciones disponibles –que son pocas y casi todas provenientes del mismo bando– apuntan a que el fin del enfrentamiento está lejano y que las consecuencias económicas son cada día más graves. Donald, que había prometido acabar con Irán en pocos días, después dio un plazo de una semana y ahora acaba de extenderlo. Pide más tiempo adicional que un director técnico que quiere lograr por lo menos el empate, así sea de penal mal cobrado, cuando su equipo pierde. No cabría duda de que los iraníes están gravemente golpeados, pero tampoco se la están haciendo fácil.

Tanto el Institute for Policy Studies (IPS) como el Center for Strategic and International Studies (CSIS) coinciden en que el costo diario de la guerra es de aproximadamente mil millones de dólares. Solo en los primeros cinco días se lanzaron 5.600 misiles. Se estima que hasta la fecha Estados Unidos gastó por arriba de 25.800 millones de dólares y por ese motivo el gobierno de Trump ya solicitó al Congreso una partida extra de 200 mil millones de dólares para reponer materiales, municiones y reparar infraestructuras logísticas dañadas o destruidas por los iraníes.

También hay impacto económico para Estados Unidos. Debido al aumento del precio internacional del petróleo la nafta aumentó de 2,98 a 3,96 dólares por galón desde el comienzo de la guerra. Un golpe fuerte para Trump que ve que la inflación se le dispara y tiene en su horizonte elecciones legislativas el próximo noviembre. Nada indica además que, en caso de finalizar la guerra, las consecuencias económicas desaparecerán de inmediato. Hay que recomponer el stock petrolero que ahora se liberó y habrá que reconstruir infraestructura y logística para la producción.

En un informe publicado el 26 de marzo la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) precisó que el PIB mundial -que fue del 3,3% en el año 2025- caerá al 2,9% en 2026 debido al aumento de los precios de la energía y las consecuencias del conflicto armado. La misma fuente indica que la inflación en los países del G20 –las 20 mayores economías mundiales– será del 4% en 2026, 1,2% por encima de lo inicialmente previsto. Pero no está dicha la última palabra: habrá que esperar cómo evoluciona la guerra.

Solo para tenerlo en cuenta. Pete Hegseth, secretario de Defensa de los Estados Unidos, es un fanático evangélico. Ante sus funcionarios –civiles y militares– leyó un salmo que sostiene: “Perseguí a mis enemigos y los alcancé, y no me volví atrás hasta que fueron exterminados” (Salmos, 18;37). También pronunció una oración para que “cada bala dé en el blanco contra los enemigos de la justicia y de nuestra gran nación”. Es el componente religioso de una guerra económica que también se hace en nombre de Dios.

 

La guerra “nuestra” de todos los días

En casa libramos nuestra propia guerra. Porque adherimos ciegamente a lo que Trump nos pide hasta para oponernos en absoluta minoría –junto con Israel y Estados Unidos– a una declaración en Naciones Unidas que cataloga como delito de lesa humanidad  a la esclavitud transatlántica de pueblos africanos enteros.  

Para no perder paso en el seguidismo a Trump, Milei mandó otra vez a Estados Unidos al general Carlos Presti, ministro de Defensa, para que acuerde una “agenda común” con el subsecretario de Guerra. Joseph Humire, y de paso haga una comprita “con la nuestra” de helicópteros Black Hawk. Tiene diez millones de dólares para gastar en el rubro y, en medio de la guerra, la industria militar estadounidense está siempre abierta a los negocios. 

Aquí el gobierno pretende auto adjudicarse el triunfo judicial en Estados Unidos por la causa de la expropiación de YPF para salir de la encerrona de una economía que no funciona de acuerdo al plan y del incordio que, a los errores de gestión, suma escándalos de corrupción y de $Libra y ahora las consecuencias del “deslome” de Manuel Adorni. 

Sobre el fallo en Estados Unidos se puede decir que fue aire fresco para el gobierno, aunque poco haya aportado para el logro. Los argumentos jurídicos son los mismos que antes utilizaron los gobiernos peronistas y hasta Mauricio Macri. Se puede admitir que el gobierno de Trump quizás jugó en este caso sus propias fichas a favor de Milei. Tampoco en Estados Unidos la justicia es tan independiente. 

Sin embargo, ni los exabruptos de Milei contra Axel y Cristina logran tapar los motivos del descontento social que crece y que se refleja en la caída de la imagen presidencial. Veamos. Según CIFRA-CTA el poder adquisitivo del salario es actualmente el más bajo en los últimos 23 años y, a pesar de lo que dice el ministro desregulador Federico Sturzenegger, durante los 25 primeros meses del mandato de Milei cerraron 22.608 empresas en base a datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). La consultora Scentia asegura que el consumo masivo cayó 6,3% en febrero y 3,4% en el último año.  

A ello se suma que a pesar de todo el respaldo oficial Manuel Adorni no tiene otra alternativa que ir preparando su defensa en juicio. El fiscal Gerardo Pollicita lo investiga por enriquecimiento ilícito y quiere saber sobre sus propiedades, viajes al exterior, autos, participaciones en sociedades y varios etcéteras más. Tiene algunas sospechas fundadas de que no todo está tan claro. Y recién empieza. Ni por asomo se le ocurrió decir “fin”.

Eso no quiere decir que Milei le vaya a soltar la mano… por lo menos por ahora… a su jefe de Gabinete. Sabemos que Manuel es Karina, y Karina es Javo. Pero en la Rosada, siempre en voz baja y más allá de las sonrisas para la fotografía, hay mucha molestia con los “descuidos” económicos y la “petulante soberbia” de Adorni. Entienden que en la conferencia de prensa estuvo lejos de ajustarse a lo que se le había sugerido y eso no solo lo perjudicó personalmente, sino que arrastró a todo el gobierno. 

En otro frente judicial del caso $Libra continúa tomando volumen porque el teléfono de Novelli sigue “hablando”. 

 

En la otra acera

Ni siquiera los gobernadores más afines a la Rosada están dispuestos a seguir apoyando al gobierno de manera incondicional y a cambio de nada. Ya dijimos que el viaje al que los llevó Milei a Nueva York resultó un fiasco para la mayoría de ellos. Ni siquiera los atendió y tampoco hubo promesas. A pesar de que Toto Caputo aflojó 47 mil millones de pesos de Aportes del Tesoro Nacional (ATN). Entre Ríos (6 mil millones) y Corrientes (7 mil millones) fueron las más favorecidas. Otras provincias recibieron mucho menos. Desde el frente de los gobernadores se dice que eso “no cubre ni el 6% de lo que se perdió en coparticipación”. Las arcas de las provincias están vacías y aunque las elecciones son el año próximo los tiempos electorales comienzan a acelerarse. “Después del Mundial se larga todo”, confió un diputado que responde a un gobernador norteño.

Mientras reordena la tropa, Macri ya se presentó como el continuador “prolijo” del mileismo. Hasta ahora no logra entusiasmar ni siquiera a los más fieles. 

En el peronismo ya se dio la orden de largada, como bien lo cuenta Manuel Barrientos en 4Palabras. Con los problemas que enfrenta el gobierno se abrió una ventana de oportunidad que no puede (o no debería) desaprovecharse. Kicillof está lanzado a una estrategia de dos frentes simultáneos. No quiere abandonar la gestión pese a que las arcas de las provincia de Buenos Aires están vacías, Caputo no le gira un peso y los intendentes le reclaman por propia necesidad y para asegurarle respaldo. Pero también está lanzado a “nacionalizar” la propuesta de su MDF para lo cual consolida equipos técnicos y de comunicación e inicia encuentros en las provincias. 

El sanjuanino Sergio Uñac no quiere perder el tren y pide acelerar una interna del justicialismo para definir candidato este mismo año, suponiendo que él mismo puede ubicarse como una alternativa al bonaerense con el apoyo de algunos gobernadores justicialistas del Norte y dirigentes peronistas del centro. 

Sergio Massa no cierra las puertas a nada. Habla con unos y con otros. No promete, sonríe y espera su oportunidad. Tiene su propia metodología: es el interlocutor de todos y confía en que lo van a venir a buscar. Preferiría tener una revancha en la presidencial pero tampoco descarta otras opciones. 

¡Seguro que no me contradice si le digo que en este país no hay forma de aburrirse! Basta mirar la realidad que nos rodea. Hasta la semana que viene. 

4Palabras

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