“Los quisieron ocultar en lo más profundo de la tierra pero la verdad salió a la luz”
En una jornada cargada de emoción en los Tribunales de Córdoba, el Juez Vaca Narvaja reveló las identidades de 17 víctimas halladas en las fosas comunes de La Perla y aseguró que las excavaciones continuarán.
- mayo 13, 2026
- Lectura: 3 minutos
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El Juzgado Federal Nº3, a cargo de Miguel Hugo Vaca Narvaja, brindó una conferencia de prensa este martes para dar a conocer los nombres de las personas que fueron recientemente identificadas en los alrededores del ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio (CCDTyE) «La Perla», en la provincia de Córdoba.
Las identificaciones son producto del trabajo de excavación que el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) realiza desde el año pasado en la guarnición militar de La Calera, más precisamente, en el sector denominado «Loma del Torito».
En el marco de la causa Enterramientos Clandestinos (1998), la Justicia Federal estuvo más de dos décadas intentando dar con el sitio que los militares del III Cuerpo de Ejército utilizaban como fosa común de personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar.
En 2025, gracias a un trabajo interdisciplinario y el uso de nuevas tecnologías —teledetección láser LIDAR, análisis geológico, imágenes satelitales históricas y excavaciones sistemáticas del EAAF— se logró delimitar un área que arrojó resultados positivos: se hallaron miles de restos óseos humanos dispersos y desarticulados.
El hecho de haber encontrado los restos en un predio de 13.000 hectáreas es una hazaña increíble, prácticamente inverosímil. Los militares no solo nunca aportaron información para dar con el paradero de los desaparecidos, sino que intentaron remover las fosas comunes y destrozar los restos de las personas asesinadas para que nunca fueran halladas. Pero aparecieron.
Gracias al análisis antropológico de los elementos óseos recuperados en 2025 y de la selección de un conjunto de muestras enviadas al Laboratorio de Genética Forense del EAAF, en marzo lograron identificar con nombre y apellido a 12 personas, y hoy anunciaron la identificación de otras 17.
Ellas son: Gilbestor Néstor Lellin D´Francesco, Graciela María de los Milagros Doldan, Juan Carlos Navarro Moyano, Adrián José Ferreyra Rivero, Víctor Carlos Díaz Rinero, Marta Susana Ledesma Vera de Comba, Ester Felipe, Luis Mónaco, Silvia del Valle Taborda, Nélida Noemí Moreno de Goyochea, José Luis Goyochea Escudero, Gustavo Daniel Torres, Edelmiro Cruz Bustos, Oscar Segura Reineri, Rosa Cristina Godoy de Cruspeire y Carlos Cayetano Cruspeire, además de una persona cuya familia decidió que no se haga público su nombre.
La conferencia se llevó a cabo en el primer piso del edificio de Tribunales Federales, en una sala con más de 200 asistentes entre familiares, organismos de derechos humanos, autoridades políticas y prensa.
«A mí nadie me lo tuvo que contar, porque yo, con mis 5 años, recuerdo la noche en que lo sacaron de nuestra casa», relata una mujer desde el escenario. Es la hija mayor de Edelmiro Cruz Bustos, trabajador de la Legislatura de Córdoba y representante gremial del Sindicato de Empleados Públicos (SEP), desaparecido el 23 de abril de 1976.
«Su intención fue exterminar una generación y crear una generación temerosa. Yo durante muchos años no quise ir a las marchas porque tenía mucho miedo, hasta que una vez mi hija y mi sobrino me dijeron que fuéramos. Y empecé a ver, en agrupaciones como la Juventud Radical y el SEP, personas que enarbolaban su foto con mucho orgullo. Llegué a ellos y les dije: ‘Esa persona de la foto es mi padre’. No les puedo explicar la revolución que se sintió en ese momento. Era la hija de alguien que para ellos era un orgullo, un ejemplo. Así que gracias a todas las personas que mantuvieron su memoria fuera de nuestra familia. Los quisieron ocultar en lo más oculto de la tierra, pero la verdad salió a la luz», expresó.
“Después de 48 años y 3 meses de buscar, hoy empiezo a entender qué puede significar el verbo encontrar. Encontrar personas desaparecidas es sacarlas del lugar oscuro donde los quisieron esconder para siempre. Arrebatarlas, recuperarlas, cortar el hilo de la crueldad y traerlas con nosotros. La tierra cobijó esos pedacitos, los guardó y los devuelve hoy con mucho amor. Pedacitos rebeldes y maravillosos que se escurrieron de las máquinas del horror”, expuso Paula Mónaco Felipe, hija de Luis y Ester.
Cada testimonio recibía la ovación del público, que acompañaba con aplausos las declaraciones de las familias que estaban dándoles la bienvenida a sus familiares.
La semana pasada, cuando nos avisaron, no lo podía creer. Que después de 50 años, medio siglo, aparezca un huesito que diga: ‘Hijita, acá estoy. No le tengas más miedo a las puertas cerradas, no duermas más con la luz prendida. Estamos acá y vamos a ir apareciendo de a poquito, quedate tranquila’», expone Marta Taborda, que señaló que en su familia son nueve las personas desaparecidas por la dictadura cívico-militar.
Entre las 17 identidades recuperadas, se da el llamativo caso de que hay tres parejas que habían sido secuestradas juntas, que permanecieron durante el mismo tiempo en el centro clandestino de La Perla, y que ahora, fueron halladas juntas en el mismo sector de la fosa de Loma del Torito: José Luis Goyochea y Nélida Moreno; Carlos Cayetano Cruspeire y Rosa Godoy; y Ester Felipe y Luis Mónaco.
«Ester y Felipe se mantuvieron juntos en la oscuridad. Sigo tratando de descifrar qué significa ese mensaje de amor. Juntos se mantuvieron también otros compañeros que hoy regresan con sus familias. Son como un colectivo bajo tierra, como dice Graciela Geuna. Y tienen la hermosa terquedad de aparecer justo ahora, cuando el viento está en contra, cuando el Gobierno argentino niega las desapariciones y el mundo atiza fascismos (…) Después de 48 años y 3 meses de buscar, hoy empiezo a entender qué puede significar el verbo encontrar. Encontrar personas desaparecidas es sacarlas del lugar oscuro donde los quisieron esconder para siempre. Arrebatarlas, recuperarlas, cortar el hilo de la crueldad y traerlas con nosotros. La tierra cobijó esos pedacitos, los guardó y los devuelve hoy con mucho amor. Pedacitos rebeldes y maravillosos que se escurrieron de las máquinas del horror», expuso Paula Mónaco Felipe, hija de Luis y Ester.
Otro momento de gran emoción fue el testimonio de Ernesto Ferreyra, que destacó la lucha incansable de su abuela Bety, que buscó durante años a su hijo Adrián José Ferreyra.
«Acaba de cumplir ayer 94 años y por ahí no reconoce mucho lo que pasa, pero cuando decidimos contarle la noticia, no dejó de preguntar por su hijo. Volvió a hablar, cosa que hacía meses que no hacía, y a llorar. Quiere a su hijo de regreso y vamos a hacer todo lo posible para llevarle sus restos hacia allá, para que pueda cerrar esa búsqueda de tantos años (…) Yo hoy no estoy acá para decirle chau a mi papá, sino para decirle, por primera vez, hola», señaló Ernesto, que vivió 25 años fuera del país y que regresó el año pasado porque «algo» le estaba llamando.
Las tareas de cotejo genético de las muestras en el laboratorio y el trabajo de prospección arqueológica en Loma del Torito continuarán durante todo el año y no se descartan más identificaciones en los próximos meses.
«Es muy probable que haya más identificaciones. Nos vemos en la próxima conferencia», concluyó el juez Vaca Narvaja.
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