Argentina / 11 marzo 2026

temperature icon 22°C
Edit Template

Chile gira hacia la “nueva derecha”: la otra cara de La Moneda

La llegada de José Antonio Kast al Palacio Presidencial de La Moneda no se parece al fenómeno Javier Milei cuando llegó a habitar la Casa Rosada. Su proyecto se acerca más al modelo de Giorgia Meloni en Italia: una derecha identitaria, institucional y culturalmente conservadora que busca gobernar desde el orden.

Por Aníbal Pastor desde Chile

Compartir:

Compartir:

José Kast

Este miércoles 11 de marzo Chile vuelve a presenciar una escena que, aunque ritual, está cargada de historia: el cambio de mando presidencial en el Congreso Nacional. El Frente Amplio con Gabriel Boric como líder deja el gobierno y entrega el mando a su contrincante derechista José Antonio Kast.

La banda presidencial pasa de un gobernante a otro en un acto sencillo pero solemne, que pese a la tensión de la coyuntura política, se lleva a cabo sin violencia, y que en Chile posee un peso simbólico singular. La memoria colectiva lo considera una tradición propia de la democracia donde las diferentes opciones políticas puedan alternarse en el ejercicio del gobierno nacional.

Sin embargo, el cambio de mando que hoy vive el país no es solo una ceremonia protocolar. Representa también un giro político que puede alterar el mapa ideológico de Chile y, en cierta medida, del Cono Sur.

 

Kast no es Milei

Muchos observadores internacionales han intentado explicar el ascenso de José Antonio Kast comparándolo con el fenómeno argentino de Javier Milei. Pero esa analogía, aunque tentadora, resulta limitada.

Milei llegó al poder como un outsider que irrumpió desde fuera del sistema político. Kast, en cambio, es un político formado dentro de él.

Durante años fue diputado de la Unión Demócrata Independiente (UDI), uno de los partidos centrales de la derecha chilena. Posteriormente fundó el Partido Republicano, desde donde construyó un proyecto ideológico más definido, articulado en torno a la seguridad, la identidad cultural y los valores conservadores.

Su trayectoria recuerda más a la de la primera ministra italiana Giorgia Meloni que a los liderazgos disruptivos latinoamericanos. Meloni tampoco apareció de la nada: reorganizó el campo de la derecha italiana, combinando nacionalismo cultural, conservadurismo social y pragmatismo institucional.

Algo similar parece estar ocurriendo en Chile.

 

El espejo italiano

La comparación con Meloni no es casual. Ambos liderazgos han desarrollado una estrategia que podría definirse como institucionalización de una derecha dura. El discurso es firme en materias culturales —familia, identidad nacional, control migratorio—, pero se mantiene dentro del marco institucional democrático y de la economía global.

En otras palabras, se trata de una derecha que quiere gobernar, no solo protestar.

En el caso chileno, eso significa preservar el modelo económico de mercado abierto que ha caracterizado al país durante décadas, pero combinándolo con una agenda cultural conservadora y con una fuerte retórica de orden público.

 

La red internacional de la nueva derecha

El proyecto político de Kast tampoco puede entenderse sin su inserción en redes internacionales.

El líder chileno participa en la Political Network for Values, una plataforma global que reúne a dirigentes conservadores en torno a la defensa de la vida, la familia y la libertad religiosa.

En ese espacio convergen figuras como el primer ministro húngaro Viktor Orbán y el líder del partido español VOX, Santiago Abascal.

Más que simples encuentros ideológicos, estas redes han ido configurando un ecosistema político transnacional, donde circulan estrategias, discursos y prioridades culturales.

Chile aparece, así, como uno de los puntos de anclaje latinoamericanos de esta corriente.

 

Religión y familia

Uno de los aspectos menos analizados del fenómeno Kast es su dimensión religiosa.

José Antonio Kast está casado desde 1991 con la abogada María Pía Adriasola Barroilhet con quien tiene nueve hijos. Ambos se conocieron mientras estudiaban Derecho en la Pontificia Universidad Católica y como familia son conocidos por su activa participación en el movimiento católico de Schoenstatt, que es movimiento mariano de origen alemán. Este le da una visión del mundo donde la familia, la autoridad y la comunidad ocupan un lugar central.

En ese marco, la política se interpreta con frecuencia como una defensa cultural de valores considerados fundacionales.

De ahí surge una idea que aparece reiteradamente en su discurso: la convicción de que la identidad nacional chilena está profundamente vinculada a la tradición judeocristiana.

No se trata únicamente de religión privada, sino de una lectura cultural de la nación.

 

Alianza con el mundo evangélico

Curiosamente, ese liderazgo de raíces católicas ha logrado algo que la derecha chilena históricamente no había conseguido con claridad: una conexión política significativa con el mundo evangélico. Especialmente en sectores pentecostales populares, Kast ha encontrado un respaldo electoral relevante.

Esa convergencia no nace de coincidencias doctrinales profundas, sino de una agenda moral compartida: defensa de la familia tradicional, crítica a determinadas políticas de género y preocupación por la libertad religiosa.

El resultado ha sido un desplazamiento del eje político. La discusión pública se organiza cada vez menos en torno a las divisiones clásicas de clase y cada vez más alrededor de conflictos culturales.

 

Gobernar desde la narrativa del orden

La propuesta política de Kast se articula alrededor de una idea central: restablecer el orden.

La crisis de seguridad pública, el aumento de la migración irregular y la desconfianza hacia las instituciones han creado un clima social donde ese discurso encuentra resonancia.

En ese terreno, su programa se aproxima a las agendas de varias derechas europeas: control más estricto de fronteras, fortalecimiento policial y políticas más duras contra el crimen organizado.

En el plano económico, en cambio, predomina la continuidad. El modelo de libre mercado se mantiene, aunque acompañado de críticas al gasto político y de una promesa de mayor eficiencia administrativa.

 

Las tensiones que pueden emerger

Un eventual gobierno de esta orientación no estará exento de tensiones. Chile ha experimentado transformaciones culturales profundas durante la última década: avances en derechos civiles, mayor visibilidad de la diversidad sexual y una creciente secularización social.

Ese contexto podría generar fricciones entre una agenda política basada en valores conservadores y una sociedad que se ha vuelto más plural en sus convicciones.

También podría reabrir debates históricos sobre el lugar de la religión en la esfera pública, especialmente en un país donde el laicismo institucional forma parte de la tradición republicana.

 

¿El fin de la excepción chilena?

Durante años Chile fue visto como una excepción dentro de América Latina: estabilidad institucional, alternancia política y una derecha moderada integrada al sistema democrático. La irrupción de Kast podría marcar el cierre de ese ciclo.

La pregunta abierta es si su gobierno consolidará una derecha radical moderada —similar a la experiencia italiana— o si las presiones de sus sectores más duros empujarán el proyecto hacia una lógica permanente de confrontación.

Lo que parece claro es que el eje del debate político ya está cambiando. Cada vez más, la disputa pública en Chile se organiza en torno a una nueva tensión: orden cultural frente a cambio social.

El gobierno que se inaugura hoy en Santiago, cuenta con la bendición del mundo conservador eclesial y político y, naturalmente, del empresariado nacional e internacional. 

 

4Palabras



Compartir:

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Temas relacionados

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete a nuestro boletín para mantenerte actualizado

Publicidades

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Seguinos en: