Jesse y Céline treinta años después: el fenómeno de Linklater que enamora a una nueva generación
Lo que nació de una experiencia personal del director Richard Linklater se convirtió en un clásico del cine romántico que vuelve al cine. Un repaso por la química entre Ethan Hawke y Julie Delpy, los diálogos que marcaron una época y la historia real detrás de un romance que los jóvenes vuelven a elegir.
- febrero 28, 2026
- Lectura: 3 minutos
Compartir:
- febrero 28, 2026
- Lectura: 3 minutos
Compartir:
Jesse y Céline se conocen en un tren rumbo a Budapest. Tienen veintipocos, intercambian un par de miradas y, como la conversación fluye, deciden bajarse en Viena para explorar juntos la ciudad antes de tener que separarse a la mañana siguiente. Así empezaba la primera entrega de lo que se convertiría en la trilogía Antes del… de Richard Linklater (Boyhood, Rebeldes y confundidos, Escuela de rock), con Ethan Hawke y Julie Delpy como la dupla protagónica. A más de treinta años de ese primer encuentro, las películas vuelven a poder disfrutarse en pantalla grande.
Todo empezó a partir de una experiencia personal de Linklater. En 1989, conoció fortuitamente a una mujer llamada Amy Lehrhaupt en una juguetería de Filadelfia. Tras un breve intercambio, él hizo algo que, según sus palabras, nunca hacía porque era tímido. En una notita, le pidió que lo acompañara en su última noche en la ciudad. Como en la ficción, pasaron horas conversando de arte, de filosofía, de la vida en general. En medio de la charla, Linklater comentó que le gustaría capturar ese sentimiento de lo que estaba pasando entre ellos.
Esa idea se transformó en el guión de Antes del amanecer (1995) que co-escribió con Kim Krizan y que terminó de completarse con la colaboración de Hawke y Delpy. Es que los actores, además de aportar la innegable química que dio vida a Jesse y Céline, se involucraron en el proceso creativo y se convirtieron en guionistas acreditados de las secuelas. En ese momento, Hawke ya era una estrella de Hollywood, mientras que la francesa Delpy era una desconocida para el mercado norteamericano.
Los aportes sin duda dejaron su huella de frescura y verosimilitud en los diálogos que hacen al corazón de la trama. En la trilogía el amor es justamente eso: una larga conversación. El otro, incluso a través de los años, sigue siendo una fuente de misterio y fascinación. Como expresa Céline: “si hay algún tipo de magia en este mundo, debe estar en el intento de comprender a alguien, de compartir algo”.
Los aportes sin duda dejaron su huella de frescura y verosimilitud en los diálogos que hacen al corazón de la trama. En la trilogía el amor es justamente eso: una larga conversación. El otro, incluso a través de los años, sigue siendo una fuente de misterio y fascinación. Como expresa Céline: “si hay algún tipo de magia en este mundo, debe estar en el intento de comprender a alguien, de compartir algo”.
El interés por la dimensión temporal -marcado por los títulos, pero también por la distancia que puntúa las etapas de la relación de los protagonistas-, el aire distendido de sus personajes bohemios, la cámara que parece no cortar nunca son algunas de las marcas autorales recurrentes en la filmografía de Linklater. Una puesta afilada por los ensayos, no para encorsetarse en una estructura, sino para disolverse en una naturalidad que fluye. Su empleo de la técnica del walk and talk (caminar y hablar) fue el dispositivo perfecto para narrar la intimidad floreciente.
Durante casi dos horas, Jesse y Céline pasan del cosquilleo de la seducción a entablar con inusual facilidad una conexión profunda. Al final, deciden poner a prueba su romance espontáneo fijando una fecha y un lugar para volver a verse, pero sin intercambiar teléfonos. La duda por el resultado de esa decisión -soñadora, pero a todas luces imprudente- torturó al público durante nueve años.
Linklater sí había intercambiado señas con Lehrhaupt, pero después de algunos intercambios a la distancia, la efervescencia se diluyó. Sin embargo, un pensamiento seguía acompañando al director: ¿vería ella la película? ¿Se daría cuenta de que había concretado esa idea que le había soltado cuando se habían conocido? Y, sobre todo, ¿lo buscaría si se daba cuenta?
Del mismo modo, en Antes del atardecer (2004) Jesse escribe un libro con la esperanza de volver a encontrar a Céline tras el fracaso de su pacto. En la película, la apuesta surte efecto. En la vida real, no sucedió. Lehrhaupt falleció antes del estreno de Antes del amanecer en un accidente. Linklater se enteró después e incluyó una dedicatoria para ella en el cierre de la trilogía, que llegó en 2013, cumplidos otros puntuales nueve años.
Atrás quedaba la imagen de Céline imitando a Nina Simone en su departamento de París frente a un Jesse que tomaba la decisión de no tomarse el avión de vuelta a casa. ¿Podía esa reunión sostenida por el recuerdo de una fantasía convertirse en algo sólido? En Antes del anochecer, Jesse y Céline intentan responderlo, mientras pasean por la costa griega. Su vínculo ya no está teñido por la inocencia de la juventud ni por la electricidad de una segunda oportunidad inesperada, son ahora una pareja consolidada con mañas, rencores y algunas heridas.
Una vez más, como en toda la saga, la clave está en el tiempo. En la primera película, Jesse persuade a Céline con un argumento: si lo acompaña a pasear por Viena, no tendrá que preguntarse por el resto de su vida qué hubiera pasado si hubiera aceptado la invitación de ese extraño que conoció en un tren. Él será como un viajero del tiempo que la salva del arrepentimiento. Al final, Jesse remueve los rescoldos de la historia compartida y reaviva la llama invocando aquel juego. La audiencia lo recuerda: ha estado con ellos desde el comienzo. Una relación también está hecha de esos pequeños guiños que sobreviven incluso cuando la pasión se ha apaciguado.
La trilogía recibió premios y nominaciones, desde lo más prestigiosos como el Oscar hasta competir en la categoría de “mejor beso” en los MTV Awards. Por sobre todo, logró asentarse en el imaginario y convertirse en un clásico.
Linklater, Delpy y Hawke han mantenido la amistad por fuera de las cámaras. En 2022, a nueve años de la tercera parte, los cinéfilos esperaban algún anuncio de una continuación que no llegó. Según manifestaron Hawke y Delpy en entrevistas, la puerta a una continuación no está cerrada del todo, pero todavía no ha surgido una propuesta convincente. Por ahora, el tres es el número perfecto para esta historia encantadora sobre un encuentro casual que se volvió destino.
4Palabras
Compartir:
Temas relacionados
Comentarios Cancelar la respuesta
Más leídas
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad
Suscríbete a nuestro boletín para mantenerte actualizado
Publicidades
Más información
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad



