Argentina / 14 marzo 2026

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La semana en la que el Gobierno se jugó el 2026: lo que perdió con aprobar el Presupuesto y la apuesta final en el Senado

Luego de la derrota del capítulo fiscal, el oficialismo intenta recomponer su estrategia parlamentaria. Con el mercado y el FMI bajo la lupa, Patricia Bullrich negocia contrarreloj con gobernadores y el PRO para recuperar fondos clave y emergencias, en una carrera que define el plan económico de 2026.

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Faltaban dos minutos para las 14.30 del miércoles cuando Miguel Pichetto y Nicolás Massot se sentaron en sus bancas y le habilitaron al Gobierno el quórum para abrir la sesión en la Cámara de Diputados por el Presupuesto 2026. “¡Anotalo!”, le gritó el pupilo de Emilio Monzó a Gabriel Bornoroni, jefe de la bancada libertaria. Luego atravesó la mitad del recinto y se lo espetó en la cara: le dijo al oído lo caro que le podía costar ese salvavidas. El cordobés asintió y el riojano Martín Menem, desde el estrado principal, pudo levantar el telón. En el clan aseguran que todo estaba calculado. Pero nadie creía que el oficialismo estuviera tan justo con los apoyos. La foto anticipó la escena dramática que llegó once horas después: pasada la 1 de la madrugada del jueves, la oposición dura, de centro y los legisladores de varios gobernadores rechazaron el Capítulo XI: el que contemplaba desde la emergencia en discapacidad y universitaria a la coparticipación porteña y el ajuste en la AUH.

La derrota en el articulado clave del proyecto de Ley de Leyes le impidió a la Casa Rosada festejar la aprobación del resto del proyecto. Logró avanzar en 19 de los 20 capítulos, pero en el más importante fracasó. El oficialismo tardó 36 horas en gestionar la crisis autoinfligida por una mala estrategia parlamentaria: guionado Santiago Caputo y Manuel Adorni, Diego Santilli desarrolló este viernes la narrativa mediática. “Hubo gobernadores que no pudieron convencer de ese cambio cultural a muchos o a algunos de sus diputados”, lanzó. 

“El Colo” tuvo que poner la cara porque fue el que puso la plata: entregó más de 65 mil millones de pesos en concepto de ATN para las provincias de Tucumán, Misiones, Chaco, Catamarca, Entre Ríos y Salta en los últimos 15 días. Junto con los Menem, Santilli le había dicho a Luis Caputo que podía conseguir en el recinto que pasara su “caballo de Troya” del Capítulo XI.

Tras la explicación mediática, en la cúpula de la Cámara baja admitieron por lo bajo que “tal vez la forma de redacción que se propuso no fue la adecuada o los tiempos no fueron los suficientes”. “Se adoptó una mala estrategia y se falló en la lógica de querer meter algo que sabías que iba a joder. ¿Qué posibilidades había que cambie de opinión gente ya había votado la misma cosa tres veces?”, se preguntó un diputado que habla con Karina Milei. Las emergencias fueron insistidas por dos tercios tras el veto de Milei.

Ahora la promesa libertaria es trabajar en “modificaciones o nuevas leyes particulares” para conseguir los mismos objetivos planteados en ese capítulo. Pero Patricia Bullrich lo intentará colar en la discusión en el Senado. El viernes 26 la orden del día contempla también la modificación a la Ley de Glaciares y el blanqueo permanente de la Ley de Inocencia Fiscal. 

El dictamen del Presupuesto en la Cámara alta no contiene ese articulado, pero la ex ministra tiene siete días para negociar volver a meterlo por la ventana. Buscará pescar en los mismos espacios que se dieron vuelta en Diputados: el radicalismo y el variopinto grupo de bancadas que dependen de gobernadores como Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Leandro Zdero (Chaco), Gustavo Sáenz (Salta), Rolo Figueroa (Neuquén). 

En la cúpula de la Cámara baja admitieron por lo bajo que “tal vez la forma de redacción que se propuso no fue la adecuada o los tiempos no fueron los suficientes”. “¿Qué posibilidades había que cambie de opinión gente ya había votado la misma cosa tres veces?”, se preguntó un diputado que habla con Karina Milei. Las emergencias fueron insistidas por dos tercios tras el veto de Milei.

Otra conversación que tiene que abrir Bullrich es con el PRO, que quedó herido por el pacto entre gallos y medianoche de libertarios con peronistas para completar la Auditoría General de la Nación. El ex ministro macrista Jorge Triaca quedó afuera de la terna que finalmente completaron Rita Mónica Almada (LLA), Juan Ignacio Forlón (peronismo) y Pamela Calletti (Innovación Federal). “La Cámara de Diputados cumplió con su deber tal cual venía siendo reclamado”, fue la justificación extraoficial.

Una fuente aseguró que Cristian Ritondo sabía del acuerdo pero que fingió el enojo porque “cobró caro” –se hablan de puestos en PAMI y Anses para cercanos suyos–. En cambio, sí habría sido auténtica la rabia del ladero de Mauricio Macri, el diputado Fernando de Andreis, que no estaba enterado del montaje que se armó en plena madrugada, al igual que la gran mayoría de la bancada de La Libertad Avanza. “Se manejan así de sucios”, comentó alguien que debutó ahora en la tropa libertaria.

Si Bullrich convence en el Senado a la decena de radicales, a los tres senadores del PRO y al puñado de bancas de los gobernadores “dialoguistas” –dos de Misiones, dos de Santa Cruz, dos del espacio de Martín Llaryora, una de Neuquén y otra de Salta– podría llegar al quórum para abrir el recinto e insistir con el capítulo fiscal. En ese caso, el proyecto deberá volver a Diputados para su sanción definitiva. Menem se prepara para eventualmente aprobar o no dichas modificaciones al borde de fin de año: el lunes 29 o el martes 30. “No depende exclusivamente de LLA”, abrieron el paraguas en el Gobierno.

Después de dos periodos con prórrogas presupuestarias por decreto, ahora el Gobierno quiere sí o sí tener su Ley de Leyes para el 2026. “Es más costoso no tener presupuesto que lograr uno malo”, confió un diputado libertario. La presión del FMI y del mercado está en el aire: Milei necesita los 7.000 millones de dólares que negocia Caputo con bancos norteamericanos para pagar los intereses de deuda que vencen a partir de enero. Y en el oficialismo confían que el riesgo país se terminaría de perforar por debajo de los 500 puntos. Ya no será Massot el que le avise a Bornoroni que “anote”, sino Donald Trump y Scott Bessent a Milei y Caputo.

 

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