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Pájaro azul: un libro que reúne cartas inéditas de Mercedes Sosa desde el exilio

A partir de la correspondencia hallada con su amigo Hugo Otero, el libro Pájaro azul revela el rostro más vulnerable, cotidiano y poético de la gran cantora argentina durante sus años de exilio.

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Pájaro azul: las cartas inéditas de Mercedes Sosa desde el exilio

Un día de 2016, Hugo Otero llegó a la Fundación Mercedes Sosa con una carpeta azul que explotaba en papeles. Entre las dos tapas, estaba contenida la correspondencia que había mantenido durante años con la propia Mercedes. Araceli Matus, nieta de la cantora, supo enseguida que aquel íntimo amigo de su abuela le estaba ofreciendo un tesoro, pero al principio le dio vergüenza asomarse a esas palabras que no se dirigían a ella. Con el tiempo, se animó a leer, empezó a ordenarlas y hoy se pueden leer compiladas en el libro Pájaro azul. Cartas desde el exilio (Paripé).

Matus, junto con Agustina Pérez Rial, realizadora, investigadora y productora de archivos, y la doctora en Letras Graciela Goldchluk, trabajaron juntas sobre un material de cien cartas, postales, programas intervenidos y papeles sueltos. La correspondencia, fechada entre 1978 y 1996, permite conocer a una Mercedes que, como dicen sus editoras, vive “en estado de poesía”, que se lamenta de su “soledad llena de gente”, que lleva consigo el dolor de estar lejos de su tierra y se aferra al cariño de los suyos mientras viaja por el mundo cantando.

La carta que da inicio a la compilación está teñida del duelo tras la muerte de su segundo marido Francisco “Pocho” Mazzitelli. A ese golpe, se sumó el exilio. Empujada por la presión de las amenazas que recibía de la Triple A y después de un episodio en que fue detenida, junto a su hijo y sus músicos, en el propio escenario en un recital en La Plata, Sosa se instaló en París en 1979.

“Mi deseo con este libro es que se pueda leer a Mercedes como una mujer, en contexto; esa imagen de Mercedes como Pachamama me fastidia”, expresa Matus en el prólogo. En efecto, en las páginas del libro, se descubre el costado más vulnerable y mundano de la cantante más consagrada del folclore argentino. Su gusto por los chicles, su preocupación por el sobrepeso y su decisión de dejar de fumar. Una Mercedes Sosa que llega a decir que no le gusta su propia voz, que es capaz de llamarse a sí misma “tonta-tonta”.

“Mi deseo con este libro es que se pueda leer a Mercedes como una mujer, en contexto; esa imagen de Mercedes como Pachamama me fastidia”, expresa Matus en el prólogo. En efecto, en las páginas del libro, se descubre el costado más vulnerable y mundano de la cantante más consagrada del folclore argentino.

También, es el registro de una amistad que atraviesa por etapas cambiantes. Hugo es “por momentos amigo, hermano, confidente, ¿amante?”, se pregunta Matus. En algunas de las cartas, Mercedes es más proclive al reproche. Le reclama a aquel amigo lejano más franqueza, se queja de sus silencios, le demuestra su fastidio ante alguna de sus respuestas (no incluidas en el volumen). En otras cartas, en cambio, desborda de agradecimiento por la compañía que Hugo le ofrece a la distancia y llega a decirle que es una de las personas más importantes de su vida. 

El cuidadoso trabajo editorial repone minuciosamente el mundo de referencias y los hechos históricos y biográficos que rodean el intercambio. Así, queda documentada una época y un periplo profesional. En las páginas de El pájaro azul, desfilan encuentros con Joan Manuel Serrat, Martha Argerich o Milton Nascimento, lecturas de Proust, Noé Jitrik, citas a María Elena Walsh, Karl Marx, menciones a Silvio Rodríguez, Graciela Yuste, Atahualpa Yupanqui o The Beatles. Mercedes escribe desde París, desde Londres, a punto de dar un concierto en el Royal Albert Hall, desde Suecia, España, Portugal, Venezuela, Colombia, Túnez. “Como verás parezco un avión, pero los escenarios no se llevan a la casa, hay que ir a buscarlos”, escribe Mercedes.

Desde el exilio, Mercedes sigue pendiente de lo que sucede en Argentina. Se entristece por los efectos de la censura sobre el ámbito cultural y lanza sus condenas hacia una parte del circuito folclórico por su cercanía al régimen militar. “Mi consuelo es que subterráneamente estén formándose los que mañana, limpia la mente de tanto fascismo, existirán y soñarán con una Argentina sin lágrimas”, escribe en octubre de 1980. 

El libro, publicado en julio, mes del cumpleaños de Mercedes Sosa, tendrá además otras encarnaciones. Agustina Pérez Rial, coeditora del libro, lleva adelante dos proyectos basados en las cartas. Será la curadora, junto a Francisco Medail, de una muestra en el Palacio Libertad (ex CCK) que inaugurará en el mes de octubre y está dirigiendo actualmente el documental La otra voz, con fecha de estreno aproximada a mediados de 2027.  

Mientras tanto, el libro, como escribe Gabriela Cabezón Cámara en su contratapa, permite “conocerle el pulso íntimo a un monumento”, a una mujer cuya voz los argentinos llevamos “mezclada con la piel, con el corazón, con los huesos”. Una voz inolvidable que continúa su viaje por el mundo. 

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