Entrevista a Luci Cavallero: endeudamiento familiar, 3J y el avance del antifeminismo de Estado
La socióloga y militante feminista analiza cómo la desregulación económica del gobierno de Javier Milei empuja a las familias y a los sectores más vulnerables al endeudamiento para subsistir. Además, reflexiona sobre la justicia patriarcal y la urgencia de volver a las calles este 3J.
Por Manuel Barrientos y Martina Dentella
- junio 1, 2026
- Lectura: 3 minutos
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Frente a una crisis que cala hondo en la cotidianidad, la economía feminista aporta claves urgentes para entender que los números macroeconómicos tienen rostro, género y territorio. Luci Cavallero —socióloga, investigadora de la UBA y coautora de Una lectura feminista de la deuda— viene denunciando cómo el endeudamiento dejó de ser una herramienta financiera para convertirse en una estrategia de supervivencia familiar.
Desde su militancia en la agrupación Movida Ciudad, Cavallero combina el rigor académico con la escucha en los barrios, para transformar la angustia individual del no llegar a fin de mes en una demanda colectiva. En esta entrevista con 4Palabras, analiza el impacto de las políticas de desregulación vigentes, el entramado entre ajuste y violencia, y la respuesta social ante el antifeminismo de Estado.
¿Cómo se relaciona la deuda de los hogares con la deuda que tenemos todos los argentinos con el Fondo Monetario Internacional?
Hay una secuencia histórica que es importante poner de nuevo en discusión, que se vincula al comienzo de la devaluación de los ingresos populares en 2018, que hace que los salarios empiecen a alcanzar cada vez menos y eso se compensa con la toma de deuda. Ahora se está acelerando, pero ahí hay una relación directa. Los planes de ajuste y austeridad que propone el Fondo Monetario impactan directamente en la economía doméstica. También porque la exigencia de ajuste en salud o en educación que promueve el FMI desde 2018, hace que se generen fuentes de endeudamiento en esos ámbitos de la vida, en la salud, en la educación, etc. Hay una relación orgánica. No quiero decir que la deuda de los hogares funcione igual que la deuda del país, pero sí que está relacionada.
Desde Movida Ciudad impulsan un proceso de escucha, de asesoramiento. Después de esa instancia, ¿se genera una conciencia política de que en muchos casos la deuda no es legítima?
Primero se saca la angustia individual, se desprivatiza el problema, se queda en una situación de diálogo. Eso por lo menos deja una perspectiva política sobre el problema; y es muy importante, no te puedo decir que sucede en el 100% de los casos que las personas se suman, pero sí hay una narrativa distinta a la que escuchan en los medios de comunicación con respecto a este problema.
¿Qué variables explican hoy el crecimiento de las tasas de endeudamiento familiar?
Hay que tener en cuenta tres variables que son importantes, que son las que cambian, de alguna manera, la situación desde que asume Milei. La primera es la política de regulación. Milei y el gobierno, a través del Ministerio de Desregulación y de distintas legislaciones, liberan los precios más importantes de la economía doméstica. Salud, educación, tarifas públicas. Eso hace que esas áreas de la vida se vuelvan fuente de deuda. La segunda política tiene que ver con la liberación de las tasas de interés. Estamos en un esquema donde el Estado no controla, no regula, y la tasa de interés crece lo que le parece a los bancos y a las empresas financieras. No hay tasa de referencia. Y la tercera es justamente una política activa del gobierno de intentar planchar los ingresos, no homologar las paritarias más altas, meterse en las negociaciones salariales, destruir el Consejo de Salario Mínimo, etc. Todo eso configura un escenario donde los ingresos pierden continuamente. En el caso de los colectivos particularmente afectados por este gobierno, eso lo vemos de manera muy directa. Los jubilados que se endeudan para comprar medicamentos, porque ya no los provee el PAMI; las personas con discapacidad que se endeudan porque las prestaciones sociales las dejó de dar el Estado, y así sucesivamente. Entonces, estamos en una situación en la que muchos de los colectivos en los que el gobierno está aplicando el ajuste son también los principales endeudados.
Luci Cavallero convoca a marchar este 3 de junio en las calles de todo el país: “Es muy importante estar porque necesitamos pedir justicia por Agustina, pero también necesitamos que se haga pedagogía sobre el resto de la sociedad, de que no se puede matar mujeres, que la vida de las pibas importan, que no se puede seguir criminalizando y no se puede seguir precarizando y violentando la vida de las mujeres”.
Planteaste que “hay un antifeminismo de Estado”, ¿qué podrías ahondar acerca de ese concepto?
Antifeminismo de Estado significa usar los cargos más altos del Estado nacional para perseguir, criminalizar, estigmatizar, violentar a un colectivo. En este caso el colectivo de mujeres feministas. Es una diferencia que tiene que ver con cómo el programa político de los conservadores pasa al poder. Eso es importante, porque no son solo grupos organizados en la base para impedir o obstaculizar el acceso a derechos, sino que es un programa político que accede al poder. Para nosotros es muy importante conceptualizarlo así.
En el caso Agostina Vega se puso en cuestión el cinismo con el que se expresaba el fiscal. Más allá del caso individual, ¿por qué en algún punto se permiten ese tipo de discursos por parte de funcionarios oficiales de la justicia?
Tiene que ver con un Estado que ha habilitado la violencia social contra el colectivo de mujeres, donde se han corrido límites, y donde hoy por hoy tiene muchas menos consecuencias manifestarse de una forma insensibilizada frente a un reclamo feminista. También habla de la formación que tienen esas personas, de un fiscal que tenía que hablar de la vida de Agustina y termina felicitando a un perro, y es parte del mismo fenómeno.
¿Por qué hay que marchar el 3J este miércoles?
Es muy importante estar porque necesitamos pedir justicia por Agustina, pero también necesitamos que se haga pedagogía sobre el resto de la sociedad, de que no se puede matar mujeres, que la vida de las pibas importan, que no se puede seguir criminalizando y no se puede seguir precarizando y violentando la vida de las mujeres.
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