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Libros para «recomendar a los gritos»: la apuesta de las nuevas editoriales independientes

El sector editorial atraviesa un presente complejo. Entre catálogos heterogéneos, rescates góticos y lecturas para recomendar "a los gritos en una fiesta", las editoriales emergentes Queequeg Press, Albura y Fiesta explican cómo se sostienen y transforman la crisis en una oportunidad para tejer nuevas redes de lectores.

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El sector editorial atraviesa un momento de crisis, con una diversidad de títulos, pero tiradas mucho más pequeñas. El costo del papel y el retiro del Estado como comprador de libros son algunos de los factores significativos. Muchas librerías están cerrando sus puertas o replegándose en lo digital. Los resultados de la última Feria del Libro, aunque más favorables de lo que algunos preveían, fueron interpretados por miembros del sector más como un “oasis” antes que como una señal de recuperación.

A pesar del contexto desfavorable, hay proyectos emergentes que siguen apostando por el libro. 4Palabras conversó con Queequeg Press, Albura y Fiesta, tres editoriales que nacieron en 2025 y tuvieron su primera participación en la última Feria del Libro.

Queequeg toma su nombre de un personaje de Moby Dick, novela fundamental de la literatura de Estados Unidos. Andrés Hax su director, nació en Boston, pero vive en Buenos Aires desde hace 30 años. Fue periodista cultural en medios como La Revista Ñ, Clarín, La Nación e Infobae. Publicó la novela Ol de Pritty Jorses (17 grises, 2019), una traducción de cuentos de William Trevor (Edhasa, 2020), y una entrevista suya fue incorporada en el libro Conversations with James Salter (University of Mississippi Press, 2015). 

“El país y la industria cultural están agonizando y falta de todo y es difícil ver un fin de la tormenta, pero veo que en este mundo de los libros y de la lectura hay una creencia parecida a la fe. Nadie quiere que se caiga”, sostiene Hax, quien también destaca el rol de todos los participantes de la cadena del libro. “La gran oportunidad, entonces, dentro de esta guerra cultural actual, es poder armar un grupo de personas que luchen para aportar a la defensa de este mundo y para enriquecerlo”, continúa.

Desde Albura, Leila Torres coincide en que la oportunidad está en la red de libreros, editoriales, traductores, escritores y lectores que defienden el libro. “Es un oficio poco ligado a lo millonario y mucho más a una convicción cultural e ideológica”, declara. “Vengo de una familia librera y mi abuelo era editor. Sus amigos, como Cristian Ferrer, decían de él que no tenía miedo a perder. Algo de eso heredé. Muchos proyectos importantes nacen justamente en momentos difíciles, porque cuando hay un deseo verdadero de hacer, esa fuerza encuentra la manera de sostenerse. Además, confío profundamente en el libro: como refugio, como espacio de pensamiento, como herramienta pedagógica y como territorio de empatía”, opina. 

Albura busca también aportar desde un lugar concreto: hacer libros accesibles, con un catálogo cuyos precios no superen los 25.000 pesos. “Porque creemos que el acceso a la lectura no debería convertirse en un lujo”, afirma. 

Fiesta empezó a formarse en octubre de 2024 y se presenta como una “editorial nueva que existe desde siempre”. Según cuenta Francisco Noriega, uno de sus integrantes, el proyecto también nació de la fuerza del entusiasmo por encontrar lectores con intereses afines.  “Simplemente quisimos armar una editorial y lo hicimos. En términos de desafíos y crisis, lo cierto es que ninguno de los integrantes tiene la pretensión de vivir de esto; todos tenemos, por suerte, otro trabajo que nos paga las cuentas. Se nos ocurrió que la editorial podía funcionar circularmente, con cada tirada financiándose a sí misma y a parte de la tirada siguiente”, explica sobre el proyecto que comparte con sus amigos Clara Pusarelli, Mora Monteleone, Constanza Casagrande, Bruno Petroni y Rodrigo Espinel.

Más allá de la coyuntura, el mercado argentino, históricamente bibliófilo y diverso, también representa un desafío que las nuevas editoriales abrazan con un entusiasmo palpable.

“Lo que vamos a aportar al mundo hermosamente bibliomaníaco de este país —y en particular de CABA, que parece tener más librerías que Dublín pubs— son escritoras y escritores que nunca habían sido conocidos acá y que escriben libros sobre mundos que jamás podrías haber imaginado. Esa es la meta”, comenta Hax. “Queremos construir un catálogo en el cual los libros sean heterogéneos en sus temáticas, en sus formas de narrar, en sus angustias y glorias, en su ritmo de prosa, en todo… pero que juntos formen una especie de nuevo mundo imaginario”, agrega.

La primera propuesta de su catálogo fue Luckenbooth, de la escocesa, Jenni Fagan, una autora admirada, entre otros, por Mariana Enriquez y que su editor confía en que pronto será mundialmente reconocida. En librerías, también ya se encuentran un libro del fotoperiodista y escritor Kevin Rabalais, una memoria de la autora inglesa-italiana Thea Lenarduzzi y otra memoria de la birmana Thirii Myo Kyaw Myint. “Estos libros —y los que vienen el año próximo— hablan de geografías perdidas, de lenguas, del bilingüismo, del sentido de hogar, de los vínculos familiares, de la comida, de la pobreza y la riqueza, de viajar por deseo y por exilio, de las injusticias de la sociedad y de los milagros de estar vivos”, sintetiza Hax, que promete cerrar el año con “una gran sorpresa”.

Albura, que toma su nombre de la parte más joven del tronco, también se piensa a sí misma como un árbol que se ramifica a partir de cuatro grandes ejes que dialogan entre sí: clásicos, poesía, nuevas narrativas, y creatividad. Las primeras tres ramas, ya muestran sus frutos con El jardín secreto de Frances Hodgson Burnett, la antología de poesía La persistencia de las olas con prólogo de Cecilia Pavón y su último lanzamiento, el ensayo Absolutamente principiantes de Daniel Mecca, que vincula a David Bowie con la obra de Borges y cuenta con prólogo de Mauro Libertella. 

Según comenta Torres, en los últimos años ha crecido el interés por los clásicos incluso en el público juvenil, un fenómeno que pudo observarse, por ejemplo, en el éxito de la colección de Clásicos de RBA que se vende en los kioscos. “El próximo libro de Albura es Sueños y realidades, de Juana Manuela Gorriti a quien se considera la primera escritora de novela gótica en nuestro país. Y por su escritura podríamos decir que es como la Jane Austen de nuestra patria”, adelanta Torres. Tendrá prólogo de Luciana Peker, con ilustración de tapa de Antonela Silvestri. Mientras tanto, la rama de la creatividad ya tiene proyectos en marcha: un juego de cartas para escribir poesía llamado Emocionario poético, ilustrado por Marien Jacquier y una Agenda literaria ilustrada por Luli Bonardi.

Desde Fiesta, Noriega apunta una intención de distanciarse de una tendencia de escritura más bien “estática” y con lo autobiográfico como temática central. “Nos propusimos dos cosas: primero, editar textos que vayan en otro sentido. Entre nosotros decimos ‘textos en los que pasen cosas’, y a lo mejor suena un poco inespecífico, pero hay algo ahí que tiene que ver con la imaginación, la agilidad, el movimiento. Y, en esa misma línea, queremos celebrar esos libros con verdaderas fiestas. Tomarlos en serio, pero sin solemnidad”, reflexiona. 

Hasta el momento, llevan publicados los títulos Café irlandés y otras obras de la dramaturga Eva Halac, Intimidad de Federico de la Riva, Las cosas que pasan afuera de Rodrigo Espinel y su último lanzamiento, la novela Nunca fui de esas chicas con suerte de Malena Saito. “Fue una decisión muy concreta salir con cuatro libros de cuatro géneros distintos (novela, cuento, poesía y teatro), porque pensamos que un texto en el que pasen cosas puede tener muchas formas distintas”, apunta Noriega. 

Como editorial que publica autores del exterior, Hax destaca especialmente el “arte y la alquimia” de sus traductores Micaela Ortelli, Damián Tullio y Virginia Higa. “Viéndolas y leyéndolos comprobé algo que siempre supe, pero que nunca pude poner en palabras: la traducción es, en realidad, una manera de escribir”, observa.

Torres, antes de ser editora, también fue periodista en la Agencia Télam y colaboradora de Clarín. Actualmente, coordina talleres de escritura para jóvenes y adultos. Como Licenciada y Profesora en Comunicación, piensa que sin duda los creadores de contenido -como Luciana Gallo (@lulegallo), Matías Piccoli (@cuervolector) o Carla de la cuenta @lecturalateral- tienen un papel clave al amplificar la llegada de los libros. Además, alianzas como la que hicieron con el club de lectura de la marca de ropa Lulú Martins o el trabajo directo con escuelas secundarias abren nuevos caminos.

El rol del boca en boca también está en el corazón de la propuesta de la editorial que representa Noriega, desde su lema “libros que recomendaríamos a los gritos en una fiesta”. “Recomendar cosas siempre es muy difícil. Creo que ‘el entusiasmo por la lectura’ suena muy amplio e inabarcable, y suena un poco como hacer la tarea. Lo mejor que uno puede hacer es recomendar libros puntuales, libros que uno le hayan gustado mucho. Que le hayan gustado de verdad. Y ahí, lo más importante no es necesariamente qué se dice, sino cómo: cuando alguien recomienda algo que le gusta muchísimo se nota en el entusiasmo con el que habla, diga lo que diga. Ese entusiasmo es contagioso. Las cosas que uno recomienda a los gritos en una fiesta, queriendo sobresalir entre el ruido, suelen ser cosas que valen la pena el esfuerzo vocal”, asegura.

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