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El vendedor frustrado: el amargo balance de Trump en China
La distancia entre Washington y Pekín ya es algo más que geográfica. Tras un encuentro estéril para las aspiraciones económicas de Estados Unidos, China ratificó su autonomía comercial, blindó su alianza estratégica con Irán, impuso sus tiempos políticos y avisó que no tolerará deslices con Taiwán, mientras ya prepara la alfombra roja para recibir a Vladímir Putin.
- mayo 16, 2026
- Lectura: 5 minutos
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La histórica cumbre protagonizada en Pekín por Donald Trump y Xi Jinping ya es historia. Todo se desarrolló en un marco de solemnidad diplomática que generó una buena cantidad de imágenes muy amigables, pero… las primeras evaluaciones de los expertos no han detectado grandes avances: Washington y Pekín siguen tan distanciados como lo están geográficamente. También parece quedar claro que China está adelantada no solamente en el huso horario, plano en el que le saca medio día de ventaja a Estados Unidos.
Según un informe de la agencia Reuters, el presidente estadounidense se fue de China con las manos casi vacías. El titular de la Casa Blanca llegó a esta cumbre inmerso en el rol de vendedor global y para eso se hizo acompañar por los directivos de las principales empresas de su país, Elon Musk incluido. Sin embargo, el resultado no fue el esperado y Trump regresa con el ánimo de aquellos feriantes a los que les quedó la mayor parte de la mercadería embolsada.
Algunos datos que se oficializaron durante el encuentro dicen que Pekín acordó comprar alrededor de 200 aviones Boeing para su industria aeronáutica. Bloomberg reportó que esta cantidad quedó muy por debajo de los 500 Boeing 737 Max y los aviones de fuselaje ancho adicionales que la delegación norteamericana esperaba que compraran las aerolíneas chinas. Otro ejemplo de los flacos resultados económicos obtenidos por los estadounidenses es la gestión realizada por el CEO de Nvidia, quien se subió al avión de Trump para tratar de destrabar la venta del segundo chip de IA más potente que fabrica la empresa: el H200. Al respecto, Reuters informa que Estados Unidos ha autorizado a unas 10 empresas chinas a comprar este componente. Antes de que se establecieran las restricciones, Nvidia controlaba alrededor del 95% del mercado chino de chips avanzados; ahora podría recuperar parcialmente su posición.
Tampoco Trump consiguió certezas en algo central: asegurar el suministro de metales obtenidos de tierras raras, elementos vitales para las industrias tecnológicas y de defensa. Pekín se mantuvo esquivo a firmar “grandes acuerdos” en torno a estos materiales, tirando la pelota afuera.
Si bien hubo convenios puntuales, no parece que las tensiones comerciales previas a la cumbre se hayan disipado totalmente. En este sentido, el mandatario chino aseguró que junto a su homólogo visitante trabajaron sobre un formato de «estabilidad estratégica» para los próximos tres años, algo que serviría de cimiento para las relaciones futuras.
Jack Lee, analista de China Macro Group, analiza esta situación: «Estratégicamente, Pekín parece estar tratando de convertir la disposición transaccional de Trump para estabilizar las relaciones en un marco operativo a más largo plazo para las relaciones entre Estados Unidos y China», señalando que dicho marco podría ser la guía que deberá tomar el próximo presidente estadounidense para manejar las relaciones con China. En todo caso, esto debe leerse como una ventaja estratégica lograda por Xi.
Quien parece dar en el clavo es el profesor del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú, Iván Zuyénko. “Lo más importante no sucederá: Washington no renunciará a su política de contención del desarrollo de China», indicó el analista, afirmando que no se puede esperar mucho más que “una pequeña reducción de los aranceles y algunos nuevos acuerdos comerciales, entre ellos la compra de petróleo y aviones estadounidenses”. Es claro: Para la potencia americana, es inadmisible compartir el dominio comercial del planeta ni con China, ni con nadie.
Xi Jinping no anduvo con vueltas y le dejó muy claro a Trump que un "mal manejo" de la situación en la isla podría arrastrar a ambas potencias a un conflicto armado directo. "Si se maneja mal, las dos naciones podrían chocar o incluso entrar en conflicto, lo que empujaría toda la relación entre China y Estados Unidos a una situación altamente peligrosa".
En cuanto a esta cuestión, Xi Jinping no anduvo con vueltas y le dejó muy claro a Trump que un «mal manejo» de la situación en la isla podría arrastrar a ambas potencias a un conflicto armado directo. «Si se maneja mal, las dos naciones podrían chocar o incluso entrar en conflicto, lo que empujaría toda la relación entre China y Estados Unidos a una situación altamente peligrosa», fueron las palabras del líder asiático. Por su parte, el visitante optó por guardar silencio sobre el tema, incluso cuando fue abordado puntualmente por los periodistas a bordo del Air Force One, al salir de China.
Otro punto áspero de la agenda que abordaron los líderes durante la cumbre fue el conflicto bélico que Estados Unidos e Israel desataron en Medio Oriente atacando a Irán el 28 de febrero pasado. Aquí, la postura china fue expresada una vez más por su Ministerio de Relaciones Exteriores, organismo que este viernes por la mañana publicó un documento manifestando que esta situación «nunca debería haber ocurrido». Traducido del mandarin al criollo: “nunca deberían haberse metido con Irán”.
Trump viajó con la intención de blindar la posibilidad de que Pekín suministre armas a Teherán y reduzca su colaboración económica con los iraníes. Lo primero estaba asegurado desde siempre, por lo demás, China no cortará lazos comerciales con los persas, insistió en que apoya una solución diplomática, y ratificó su planteo de una navegación normal en el estrecho de Ormuz. El país asiático también fue firme en su postura de respaldar el compromiso de la república islámica de no desarrollar armas nucleares, pero sí auspicia que puedan avanzar en un programa nuclear con fines pacíficos.
China ha demostrado que el comercio internacional ya no se maneja de acuerdo a los antojos de la Casa Blanca y que asuntos complejos como Taiwán o Irán tampoco se resuelven haciendo declaraciones rimbombantes y contradictorias en Truth Social.
Mientras, Xi vuelve a preparar la alfombra roja para otra gran visita que arribará a Pekín el miércoles 20 de mayo: Vladimir Putin.
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