Argentina / 14 febrero 2026

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Reforma laboral: el oficialismo apura los votos y suma la agenda de la ley penal juvenil

El oficialismo apresura las gestiones políticas buscando garantizar la aprobación legislativa de la reforma laboral en la primera quincena de febrero. Apoyos y reticencias entre los jefes provinciales. Los gobernadores patagónicos piden incluir la “emergencia ígnea” en las sesiones extraordinarias. Nuevo capítulo sobre baja de edad de imputabilidad.

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La presidenta del bloque oficialista de senadores Patricia Bullrich se muestra confiada cuando se le pregunta por las posibilidades de hacer avanzar en la cámara alta el proyecto de reforma laboral. En base a lo que se considera una fortaleza legislativa ahora el Ejecutivo sumó para su tratamiento en sesiones extraordinarias una propuesta sobre el régimen penal juvenil destinada fundamentalmente a bajar la edad de punibilidad de los jóvenes, un tema recurrente para la Libertad Avanza pero que el año pasado ni siquiera llegó a tratarse en el legislativo por falta consenso. 

Para garantizar que los votos estén para alcanzar la reforma laboral –que el gobierno menciona como “modernización”– en los últimos días se apuraron las conversaciones para que los libertarios sumen los votos del PRO –prácticamente alineados— y de algunos radicales dispuestos a levantar la mano. A la hora de los cálculos, Bullrich y los suyos aseguran que solo les falta sumar un senador para llegar a los 39 necesarios para dar el quórum y avanzar con el proyecto de ley que introduce reformas al régimen laboral. La expectativa es que las sesiones sobre este tema se realicen entre el 11 y 12 de febrero próximo.

Si bien existen divergencias tanto del espectro político como de los trabajadores organizados desde la vereda opuesta, hasta hoy existe una resistencia capaz de impedir que el oficialismo alcance sus propósitos.

De parte de los gobernadores la crítica más importante al proyecto de reforma de la legislación laboral radica en que varios artículos del proyecto de ley –que ya cuenta con dictamen de comisión– podrían impactar directamente en los fondos de coparticipación y otros que introducen modificaciones a leyes impositivas y que le darían discrecionalidad al Ejecutivo para disponer de partidas usando como criterio final las “políticas de equilibrio fiscal”.

Estos temas estuvieron en la agenda de los diálogos que el ministro Diego Santilli mantuvo con varios gobernadores en las giras que viene haciendo por el país. En todos los casos, el titular del Interior les “garantizó” a los jefes provinciales que los eventuales recortes serían subsanados mediante la reasignación de fondos, facultad con la que cuenta el Ejecutivo. Si bien el argumento fue escuchado no todos se sintieron satisfechos con la explicación, tanto porque en anteriores situaciones estas promesas no fueron cumplidas como porque no ven a Santilli con autonomía y juego propio: depende de lo que finalmente decida Luis “Toto” Caputo en Economía.

La llamada “ley de glaciares” cuenta en principio con el respaldo de los gobernadores de las provincias con explotación minera que –argumentan– necesitan despejar los “obstáculos” que presentan las reservas y cuidados ambientales. En esto es importante establecer los términos de la consulta popular para el llamado “control social” que algunos quieren reducir al mínimo o simplemente hacer desaparecer. No hay claridad sobre esto.

Los gobernadores del sur y la “emergencia ígnea”

En el frente de los gobernadores se sumó una nueva dificultad en la relación con el gobierno.  Los incendios en la Patagonia pusieron en claro que además de las cuestiones climáticas existieron serias carencias en materia de prevención, también por la falta de recursos para el combate y manejo del fuego, además de deficiencias en la planificación territorial.

Es decir: recortes presupuestarios que impidieron que esas tareas se cumplieran. Actualmente analizan delitos de incumplimiento de los deberes de funcionario público, abuso de autoridad y negligencia tras denuncias de pobladores y ciudadanos por la gestión del incendio forestal.

En sede fiscal se investiga actualmente los motivos por los que en 2025 se dejó sin ejecutar aproximadamente el 25% del presupuesto asignado al Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF). El presupuesto sancionado para 2026 proyecta una nueva reducción destinando solo el 3,5% de lo exigido por la Ley de Bosques para prevención.

El reclamo de los gobernadores se instala como una cuña en el debate parlamentario porque la aprobación o no de la “emergencia ígnea” --que implica reasignación de partidas presupuestarias”-- estaría condicionando también el respaldo que los jefes provinciales ofrezcan a los restantes proyectos de ley en discusión.

Los gobernadores de Rio Negro, Chubut, La Pampa, Neuquén y Santa Cruz se reunieron para analizar la situación de los incendios forestales, sus consecuencias y las medidas a tomar. El chubutense Ignacio Torres dijo que “las superficies afectadas equivalen a veinte veces la extensión de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”. Juntos y contando también con el respaldo del titular de Tierra del Fuego, demandaron que el Ejecutivo habilite el tratamiento de la “emergencia ígnea” en sesiones extraordinarias del Congreso lo que posibilitaría que se dispongan recursos extraordinarios para esas provincias. “Necesitamos herramientas extraordinarias” dijeron y solicitaron apoyo de todas las provincias y de todos los bloques políticos. De lograrse la declaración permitiría la utilización de recursos extra no solo para atacar el fuego, sino para reforzar las medidas y la infraestructura de prevención.

El reclamo de los gobernadores se instala como una cuña en el debate parlamentario porque la aprobación o no de la “emergencia ígnea” –que implica reasignación de partidas presupuestarias”– estaría condicionando también el respaldo que los jefes provinciales ofrezcan a los restantes proyectos de ley en discusión.

El sindicalismo y la reforma de la ley penal juvenil

Por otra parte el frente sindical trata de reorganizar y ordenar sus fuerzas para poner freno al avance del proyecto de “modernización laboral”. Si bien los integrantes de la actual conducción de la CGT, Jorge Sola (sindicato del Seguro), Cristian Jerónimo (Industria del Vidrio) y Octavio Argüello (camioneros) se han mostrado abiertos al diálogo con el oficialismo, desde la central obrera insisten en que no han sido convocados formalmente. Por su parte los dirigentes obreros comenzaron rondas de contactos con los diferentes bloques políticos, en particular y principalmente con el peronismo. Uno de los más activos en este sentido ha sido Juan Carlos Schmid, al frente de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT).

Mientras el metalúrgico Rubén Furlan logró reunir a un grupo de sindicatos (entre ellos los aeronavegantes, pilotos de líneas áreas y aceiteros) para manifestarse en forma más dura y terminante en contra de la iniciativa de reforma laboral y para ello se declararon en “estado de alerta”.

Si bien todos se mueven dentro del marco estructural de la CGT existen discrepancias en la estrategia y desde la conducción de la confederación se recela de la actitud del metalúrgico al que acusan de “largarse” por la suya. Aunque nadie del frente sindical descarta que la acción callejera pueda ser parte de una estrategia de rechazo a la reforma laboral, en el mismo ámbito se admite que en este momento y dadas las condiciones económicas y de inestabilidad laboral, se hace “muy difícil organizar una movilización popular de proporciones”.

Si bien todos se mueven dentro del marco estructural de la CGT existen discrepancias en la estrategia y desde la conducción de la confederación se recela de la actitud del metalúrgico al que acusan de “largarse” por la suya.

Aunque nadie del frente sindical descarta que la acción callejera pueda ser parte de una estrategia de rechazo a la reforma laboral, en el mismo ámbito se admite que en este momento y dadas las condiciones económicas y de inestabilidad laboral, se hace “muy difícil organizar una movilización popular de proporciones”.

A pesar de ello el Secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, anunció un paro general de los estatales para el mismo día en que se trate la reforma laboral en el Congreso. Otros gremios, incluso los que se juntaron con Furlan, analizan la posibilidad de sumarse a esa medida de fuerza.

En el marco de estas disputas –y como parte de una estrategia que intenta sacar el foco del debate sobre la reforma laboral- el Ejecutivo decidió incluir en la agenda de las sesiones extraordinarias la reforma de la ley penal juvenil, con el claro propósito de bajar a 13 años la edad de imputabilidad. 

A su favor el oficialismo cuenta con que la medida puede tener respaldo de buena parte de la ciudadanía y que el año anterior una iniciativa similar contó con el apoyo de bloques opositores “dialoguistas”. También parte de los peronistas del Frente Renovador podrían respaldar -con algunas objeciones- la reforma.

Una posible discrepancia -que ya se planteó antes- tiene que ver con el límite de edad. Mientras que Bullrich y los suyos insisten en los 13 años, otros piden que sean los 14.

En este tema fue la Iglesia Católica –a través de su Comisión de Pastoral Social— la que salió a oponerse a la medida, reiterando un documento ya divulgado en marzo de 2025 y titulado “Más oportunidades que penas”. Para los obispos la propuesta de “bajar la edad de imputabilidad no parece ser la más razonable” y se necesita una solución “mucho más compleja” que “requiere un abordaje integral, profundo y a largo plazo” para lo que “es necesaria la grandeza política”.

 

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