Argentina / 10 julio 2026

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Qué oleaginosas ganan hectáreas en el campo argentino

En los campos agrícolas avanzan tres oleaginosas que empiezan a ser consideradas en los planteos de producción: colza, camelina y carinata. El auge de los biocombustibles abre el juego a alternativas invernales con fuerte demanda internacional. El ingeniero agrónomo (UBA) Alejandro Alegre analiza el potencial, las claves de manejo y los desafíos de tres cultivos que ganan terreno en la rotación.

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Alegre, además de asesor agronómico, es productor agropecuario, proveedor de insumos para el agro, y prestador de servicios de logística y acopio. En su campo, ubicado en el partido de 25 de Mayo, cultiva colza, que se utiliza -entre otras cosas- para elaborar el aceite de canola. “A pesar de que acá no se consume mucho, sí se exporta. En Europa se utiliza mucho este aceite”, dice el productor que hace referencia a un a la colza, muy apreciada para el consumo humano por su bajo contenido de grasas saturadas.

Antiguamente, la colza se cultivaba con variedades, no con híbridos. “Sembrabas, cosechabas, y podías usar la misma semilla en la próxima campaña; no había un mejoramiento genético”, dice el agrónomo sobre la historia de esta oleaginosa, y agrega que el problema que tenía era el secado, “que era muy desparejo, y obligaba a cortar el cultivo, hilerar para que se secara al mismo tiempo, y después cosechar con recolector”. La otra complicación era que la silicua, que es el fruto que produce, que es como una chaucha finita y larga, era muy dehiscente, se abría, y había mucha pérdida en la cosecha, por eso se fue dejando de cultivar. “Cuando empezaron las mejoras genéticas y se hicieron los híbridos, se logró un secado homogéneo y se disminuyó notablemente la dehiscencia de la vaina. Esas ventajas hicieron que de a poco el productor volviera a confiar en la colza”, agrega.  

El agrónomo también destaca que estos son cultivos de invierno: “Ocupan el mismo espacio que ocupa un trigo o una cebada. La carinata y la camelina tienen la misma fecha de siembra y un ciclo más acortado que la colza porque no hay tantos híbridos en el mercado. En colza ahora se incorporó un híbrido resistente a imidazolinonas, que son un grupo de herbicidas de amplio espectro, entonces se puede jugar un poco con las fechas de siembra y armar un planteo en función de las rotaciones”. 

En cuanto a carinata, el ingeniero no tiene experiencia por una cuestión geográfica: “no he sembrado nunca porque los híbridos que están ahora en el mercado no se adaptan a las zonas frías. Las empresas que la están vendiendo la están posicionando hasta la Ruta 5. Desde allí y hacia el sudeste no se recomienda su cultivo por las heladas”, comenta, e igualmente añade: “hoy está en auge por el biocombustible: las empresas de aviación han hecho una especie de acuerdo y han empezado a trabajar para agregar al combustible de aviones el aceite que se extrae de la carinata. El objetivo es que gran parte del combustible aéreo sea biocombustible, más que nada para reducir las emisiones”.

“Hoy está en auge por el biocombustible: las empresas de aviación han hecho una especie de acuerdo y han empezado a trabajar para agregar al combustible de aviones el aceite que se extrae de la carinata. El objetivo es que gran parte del combustible aéreo sea biocombustible, más que nada para reducir las emisiones”. Ingeniero agrónomo (UBA) Alejandro Alegre

Con relación a la comercialización de estos granos, Alegre expresa: “La colza tiene un mercado que se llama MATIF, que opera en París, y es la única bolsa de referencia para la comercialización. Ese mercado da una cotización y así se forma el precio. Acá en la Argentina hay un par de empresas que la comercializan, Cargill es una, pero no son muchas, y normalmente las operaciones se hacen por contrato”. 

Hace muchos años que siembra colza y la empresa Nuseed, que es la que le vende la semilla, en un principio le dio opciones de venta con contratos. Después mejoró el canal comercial y ahora trabaja con otra empresa con conexiones en Europa, donde no solamente venden colza, sino que también lo hacen con soja no OGM, que es la que no está genéticamente modificada. Esos productos se mandan certificados al exterior, sobre todo a Europa. 

Consultado sobre cómo decide un productor si incluye o no estos cultivos en su planteo agrícola, Alegre expresa: “Se decide año tras año, por una cuestión de costos y de precios. En los últimos años ha sido muy bueno: el valor de la colza a nivel local es el doble de lo que vale un trigo. Desde ya que el rendimiento no es como el de un trigo, que puede tener un potencial de rinde en determinadas zonas por encima de los 5 mil kilos por hectárea. Con la carinata y la colza se puede obtener entre 2 mil y 3 mil kilos”. Pero tienen una ventaja muy grande con respecto al trigo: son cultivos de ciclos más cortos. En esa zona la colza se siembra a principios o mediados de mayo, y la cosecha está a partir del 10 ó el 15 de noviembre. El trigo se cosecha un mes después, entonces, al tener el lote libre con esa anticipación, se puede trabajar con una soja de primera, un maíz tardío, o hasta un girasol; hay más opciones para decidir. 

Por el lado del costo de cultivo, el ingeniero indica que el costo para sembrar estos granos es muy parecido al de un trigo, o al de una cebada, y que “lo que hace variar mucho el número es cuánto fertilizante se aplica”. Todos los cultivos requieren de micro y macro elementos, ya sea fósforo, nitrógeno, potasio, zinc, azufre, y eso se determina con el análisis de suelo. La colza, por ejemplo, es muy demandante de azufre, pero -según su experiencia- la respuesta a nitrógeno no es tan significativa como lo es con el trigo o la cebada. Entonces, si el suelo está carente de fósforo, es decir que tiene menos de 10 partes por millón, él recomienda aplicar un arrancador. “Y si a eso se le puede agregar un poco de azufre, sería genial”, dice. Después, si no se le aplica nitrógeno, obviamente los rindes no van a ser los mismos, pero la experiencia me dice que las diferencias con los lotes fertilizados no son significativas. Todo esto nos daría un costo menor que el de las gramíneas, que sin nitrógeno tienen un techo de rinde muy bajo”.

Otra diferencia entre estos cultivos y los tradicionales está en el uso de herbicidas: “En colza y carinata la cantidad de principios activos que se utilizan para poder controlar malezas son muy limitados. En colza se utiliza un herbicida pre emergente, muy viejo, la trifluralina, que tiene una contra: es muy poco fotoestable. Hace muchísimos años que se utiliza y siempre se recomienda aplicarlo y disquear para evitar que la luz haga su efecto y vaya perdiendo efectividad, además, el control de maleza que tiene es muy limitado”. También dice que para decidirse a sembrar estos granos hay que saber la historia del lote: si hay crucíferas como nabo o nabón, directamente no se puede sembrar. Los lotes con gramíneas, como raigrás, y avena negra, son ideales porque se pueden aplicar graminicidas para controlar. 

En este punto, el profesional advierte que el uso de herbicidas también está limitado por los compradores internacionales: “no se pueden usar ciertos productos porque los compradores analizan si quedan residuos. Desde ya no se puede usar glifosato, ni 2,4-D, ni ningún defoliante para adelantar la cosecha”.

Por otra parte, señala qué hay que tener en cuenta a la hora de sembrar: “Estas especies tienen un tamaño de grano muy chiquitito, comparable con un trébol o una alfalfa. Normalmente se complica sembrar con los cajones grandes, a chorrillos. En estos últimos años yo he utilizado sembradoras con placas neumáticas; eso da una homogeneidad de siembra espectacular, muchísimo mejor que la que da el chorrillo”. Y por otro lado, explica que, al ser una semilla muy chiquita, “no hay que darle mucha profundidad, apenas un centímetro y medio, por lo que requiere una buena cama de siembra, sin rastrojo, cosa que se logra solamente con labranza convencional, o poniendo un barrerastrojo delante de cada surco”. No recomienda sembrar sin barrerastrojo en un lote cosechado de soja porque quedan semillas afuera, otras adentro, “la emergencia va a ser heterogénea, y luego habrá problemas de densidad”.

Finalmente, Alegre explica que estos granos se cosechan con plataforma triguera, “como esto se cosecha a unos 30, o 40 centímetros, no hay problema con la plataforma de trigo”.

 

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