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Perú: Fujimori asume la presidencia en un país dividido en mitades
En su cuarto intento por llegar a la presidencia peruana, la derechista Keiko Fujimori se adjudicó las elecciones por estrecho margen sobre el izquierdista Carlos Sánchez. Está respaldada por el mayor bloque legislativo pero a pesar de ello necesita de alianzas para gobernar. Se consolida un bloque de presidentes de derecha en América del Sur.
- julio 3, 2026
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Después de un largo escrutinio no exento de incertidumbre y denuncias cruzadas, la derechista Keiko Fujimori asumirá la presidencia de Perú el próximo 28 de julio, 26 años después de la caída de su padre Alberto Fujimori, también ex presidente luego devenido en dictador. Es la cuarta vez que Keiko se presenta a elecciones presidenciales y en tres ocasiones anteriores (2011, 2016, 2021) perdió en segunda ronda.
La candidata de Fuerza Popular ganó ahora con el 50,135% (9.223.396) de los votos, superando por 49.641 sufragios al postulante de izquierda Carlos Sanchez que alcanzó un guarismo de 49,865% (9.173.755). Keiko Fujimori será la primera mujer elegida para la presidencia peruana para el periodo gubernamental 2026-2031.
El estrecho resultado de la votación deja un escenario político dividido casi en mitades en un Perú, país que se ha caracterizado por su fragilidad institucional expresada en el hecho de que hayan pasado ocho presidentes en los últimos diez años. Contrasta con la realidad económica en crecimiento basado en industrias extractivas -en particular la minería- pero con un modelo de alta concentración de la riqueza en pocas manos y un índice de pobreza del 25,7% de la población, que equivale a 8,2 millones de personas que no puedan cubrir el costo de una canasta básica de consumo. Dentro de este índice se incluye un 4% de los habitantes considerados en situación de pobreza extrema.
El programa de gobierno de Keiko Fujimori, denominado #PerúConOrden, pretende seguir impulsando la inversión privada en los rubros que hasta el momento han resultado exitosos, reducción de la burocracia estatal y bajar el déficit fiscal al 1% del PBI para 2031.
En otro orden promete reforzar la seguridad ciudadana, uno de los reclamos que con más énfasis surgen de la ciudadanía. La presidenta electa adelantó su decisión de construir por lo menos cuatro mega penales de máxima seguridad, la modernización de la Policía Nacional y la implementación de sistemas de vigilancia artificial en las 24 regiones del país.
La gobernabilidad de Keiko dependerá de la capacidad de la mandataria para formar alianzas y de la integración de un gabinete capaz de obtener consensos. Los analistas locales señalan que no habrá “luna de miel”, sobre todo con la oposición de “Juntos por el Perú” que encabeza el candidato perdedor Roberto Sánchez, cuyos postulados de izquierda son diametralmente opuestos a los de Fujimori.
Para alcanzar estos propósitos Fujimori ya inició gestiones para tejer alianzas con distintas fuerzas políticas en un espectro legislativo sumamente fragmentado y que quedó en evidencia en la existencia de 35 candidatos presidenciales en la primera vuelta electoral. De acuerdo a la constitución peruana el congreso -ahora bicameral- tiene facultades para destituir a quien ejerce la presidencia mediante una moción de censura con el voto de la mayoría simple de sus miembros. Este ha sido el recurso aplicado para generar los frecuentes recambios presidenciales.
Desde 2016 en adelante Keiko Fujimori fue la principal artífice de la caída de sus antecesores en el Ejecutivo. Con mayoría propia en Diputados o mediante alianzas reiteradamente denunciadas de estar basadas en la corrupción, Keiko hizo de la vacancia por “incapacidad moral permanente” un arma para destruir cualquier gobierno que no se plegara a sus demandas, con lo que sumió al país en una inestabilidad crónica denominada por muchos como “dictadura parlamentaria”, porque el Legislativo ejerce el poder de facto. Cuando ella misma asuma la presidencia, intentará contar con 41 de los 44 diputados necesarios para bloquear una eventual intentona de “vacarla” (destituirla, en el argot político peruano), por lo que podría ser la primera presidenta en completar su mandato desde Ollanta Humala (2011-2016).
La gobernabilidad dependerá entonces de la capacidad de la mandataria para formar alianzas y de la integración de un gabinete capaz de obtener consensos. Los analistas locales señalan que no habrá “luna de miel”, sobre todo con la oposición de “Juntos por el Perú” que encabeza el candidato perdedor Roberto Sánchez, cuyos postulados de izquierda son diametralmente opuestos a los de Fujimori.
Más allá de ello, el escenario ciudadano muestra gran apatía y crisis de representación que redunda no solo en la fragmentación de las opciones, sino en la toma de distancia de la mayoría de los votantes de las opciones políticas tradicionales.
En el escenario sudamericano Fujimori se suma a un bloque de presidentes de derecha que integran Rodrigo Paz (Bolivia), José Kast (Chile), Daniel Noboa (Ecuador), Santiago Peña (Paraguay) y Javier Milei (Argentina), y al que se también se sumará en breve el colombiano Abelardo de la Espriella.
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