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Montagu: “No alcanza con el ‘riesgo país’ bajo y estable para una mejora general de la economía”

En diálogo con 4Palabras, el economista Haroldo Montagu, director de la Consultora Vectorial, ex viceministro de Economía de la Nación (2019-2021) y economista jefe del Banco Nación (2021-2023), sostiene que es positivo tener un “riesgo país” bajo y estable, pero para que ello se traduzca en estabilidad, crecimiento y desarrollo se necesita la intervención del Estado a través de políticas públicas.

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haroldo montagu

La información económica pone el foco de manera constante en el “riesgo país”. ¿Qué es y qué mide el “riesgo país”?

El “riesgo país” objetivamente mide un diferencial de tasas de interés, entre la tasa que pagan los bonos de un país respecto a la tasa que pagan los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Entendidos estos últimos como la deuda más segura del mundo, la que siempre se va a pagar y nunca va a entrar en default.

 

¿Y entonces?

Mientras más alto sea el “riesgo país”, mayor es el diferencial entre tasas. Por lo tanto, la tasa de interés del bono de un país en cuestión, podría ser la Argentina, es mucho más alta que la del Tesoro norteamericano y eso, en el mercado internacional, de alguna manera, marcaría el riesgo que un inversor asume al comprar bonos de esa deuda. Entonces, insisto, mientras más alto sea el “riesgo país”, mayor es el diferencial de tasas e implica un mayor riesgo por parte de un inversor que compra bonos de un país que no sea Estados Unidos.

Asimismo, mientras mayor riesgo, también mayor ganancia, porque una tasa de interés alta implica ese doble juego de riesgo y ganancia. Entonces, en la medida que el “riesgo país” se mantenga bajo y estable, significa que un país tiene una tasa de interés levemente superior a la de los bonos del Tesoro norteamericano. Y eso, de alguna manera, genera una sensación de seguridad a los inversores que poseen títulos de deuda de ese país y los puede llevar a comprar incluso mayor cantidad porque significa posicionarse sobre un activo relativamente seguro.

Ese diferencial de tasa de interés daría una ganancia superior a, justamente, comprar bonos del Tesoro norteamericano, el activo más seguro del mundo pero que paga menos tasa de interés que cualquier otro bono. 

 

Pero ¿cómo repercute eso en la economía doméstica? ¿Cómo repercute en la economía real? 

Acá se abre un abanico de dimensiones a analizar. Es sabido que las interacciones o las intersecciones entre el mundo financiero y el mundo real cada vez son más desparejas. Puede haber una dimensión financiera en donde el “riesgo país” sea bajo y haya un buen acceso a los mercados internacionales de deuda, pero que eso tenga poca vinculación con el mundo real. 

 

En ese caso habrá un “riesgo país” que va a generar una economía estable en lo financiero, pero no necesariamente eso pueda traducirse en un cambio en las condiciones de la economía doméstica.

 

¿Qué puede hacer que eso ocurra? ¿Para que esa interacción entre lo financiero y lo real ocurra y sea algo virtuoso?

Ahí es donde se precisa política pública, ahí es donde se precisa la acción de los gobiernos para que orienten esa dimensión financiera estable y que sea algo positivo a la economía real. Es decir, a que esos recursos que provienen del exterior financien y complementen en vez de reemplazar a la inversión doméstica, que en algunos casos puede no llegar a alcanzar para algunas obras de infraestructura considerables o algunos proyectos de inversión muy grandes. El tema es ese, que vengan a completar y a compensar, no a sustituir.

Insisto. Puede ser que en la esfera financiera se mantenga un “riesgo país” bajo, un buen flujo de ingresos de capitales, que haya seguridad en el pago de la deuda del país o por lo menos haya buenas perspectivas de que la economía no va a entrar en default de su deuda, de que un país, una economía no entra en default, pero para que toda esa estabilidad macroeconómica y financiera se traduzca en un proceso virtuoso para la economía nacional tienen que ocurrir una serie de cuestiones propiciadas por los gobierno, por los Estados.

Montagu: “Puede haber una estabilidad macroeconómica, o una estabilidad financiera, pero si no hay un impulso a la demanda, si no hay un impulso a la mejora en los ingresos, poco va a incidir o poco efecto va a surtir en términos de aumento de la demanda, de aumento de la producción, si no hay a quien venderle”.

En particular. ¿la eventual mejora del “riesgo país” se puede traducir, por ejemplo, en créditos para la industria, para las pymes, incluso en crédito para las personas?

Para que ello ocurra tiene que haber acciones propiciadas por el Estado, por el gobierno, para que, mediante política pública, se puedan beneficiar estos sectores. Pero si no se hace nada, si solo esperan que el mercado, a partir de una estabilidad, una estabilización de riesgo país, ocurra todo eso, en modo cascada o derrame, nada de eso va a ocurrir. Porque eso no ocurre por sí solo y no ocurre por las fuerzas del mercado. 

 

¿Y entonces?

Que baje el “riesgo país”, que se estabilice en niveles bajos, solo propicia una mejora en la perspectiva de pago de deuda del país, de la Argentina en este caso. Pero que esa estabilidad financiera y esa estabilidad macroeconómica se traduzca y se transfiera al esquema real en donde los sujetos de crédito, las empresas, las personas, que las pymes puedan obtener créditos a mejores tasas, no necesariamente, no es una relación lineal y no es una relación directa. Para ello tiene que, de nuevo, participar el Estado, intervenir el Estado, para linkear esas dos dimensiones, lo financiero y lo real.

 

¿Por qué? 

Porque no está claro que los vasos comunicantes sean tan efectivos. Puede haber una estabilidad macroeconómica, o una estabilidad financiera, pero si no hay un impulso a la demanda, no hay un impulso a la mejora en los ingresos, poco va a incidir o –aún con tasas de interés bajas en el mercado– poco efecto va a surtir en términos de aumento de la demanda, de aumento de la producción, si no hay a quien venderle. 

Sin duda que un “riesgo país” bajo y estable es algo para celebrar. Al mismo tiempo hay muchos casos en donde eso ocurrió y no hubo un proceso de crecimiento considerable, como en la década de los ‘90 en Argentina, por ejemplo. Pero más allá de que sea algo positivo y un objetivo deseable, la acción del Estado es fundamental para traducir esa estabilidad en crecimiento y desarrollo

 

4Palabras

haroldo montagu

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