Javier Ozollo: “Hay un proyecto de asfixia y destrucción” de la universidad pública
Javier Ozollo es docente e investigador de la Universidad Nacional de Cuyo y actualmente candidato a rector por el “Proyecto Universidad Abierta”. Sostiene que así como en los años noventa se buscó quitar la gratuidad y arancelar a la universidad, el gobierno de Milei ahora apunta directamente su destrucción. Critica a la actual conducción de la UNCUYO, porque “no ha hecho una bandera con la defensa de la universidad pública”. Asegura que la movilización universitaria es el principal hecho opositor al gobierno de Milei.
- mayo 14, 2026
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Javier Ozollo es doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Nacional de Cuyo, magíster en Ciencias Sociales por FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales), diplomado en Ciencias Sociales por FLACSO y licenciado en Sociología por la Universidad Nacional de Cuyo. Es profesor titular e investigador de la misma universidad nacional y ha sido consejero directivo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en varias oportunidades, consejero superior en la UNCuyo, y director académico de la Maestría en Política y Planificación Social.
Actualmente se postula como candidato a rector por el “Proyecto Universidad Abierta” para las elecciones que se celebrarán el 9 de junio y para las que se presentaron cuatro fórmulas.
¿Cuál es su apreciación sobre la situación de la universidad pública hoy en Argentina?
La universidad pública está bajo ataque. Es un ataque gravísimo y muy duro por parte del gobierno nacional, que ha decidido desfinanciarla con el objetivo de que el sistema universitario público argentino virtualmente desaparezca. Es decir, lo que se busca es la destrucción del sistema público educativo.
Pero eso no es tan fácil, porque el sistema universitario público argentino es un bien social del pueblo argentino, que lo ve como un instrumento fundamental para la movilidad social ascendente y, al mismo tiempo, como un pilar que lo distingue del resto de los países de Latinoamérica.
¿Está seguro que a lo que se apunta es directamente a la destrucción del sistema público universitario?
Sí. Nosotros creemos que existieron distintos proyectos que agreden a la universidad pública argentina. El de los años noventa era un proyecto de arancelamiento, principalmente. Se pretendía que la universidad pública argentina siguiera existiendo pero arancelada. Es decir, transformarla en una universidad pública con arancelamiento y dejar de lado el decreto de 1949 que aseguraba la gratuidad. El resto dejarlo como estaba.
El actual proyecto es distinto. Es un proyecto de asfixia y destrucción de la universidad nacional. Apunta básicamente a traspasar a la universidad privada toda la cantidad de estudiantes que hoy absorbe la universidad pública argentina. Es decir, que vayan a la universidad solamente los que puedan y destruir el sistema universitario tal cual lo conocimos desde siempre.
Esta semana hubo movilización masiva, no solo en Buenos Aires, en defensa de la educación pública. ¿Qué es lo que muestran esas manifestaciones?
Lo que dicen las marchas es que hay un consenso, no solamente en la comunidad educativa, sino también en el pueblo, en la sociedad argentina en general, de que la universidad pública argentina tal cual está es un bien y que hay un acuerdo de todos los sectores del país para que siga existiendo. Las marchas universitarias son hoy el principal hecho opositor al gobierno de Javier Milei.
Y no hay piedra que se le resista a la gota de agua que cae. Es decir, las marchas universitarias están poniendo sobre la mesa la importancia de la universidad pública argentina y cada vez tiene un apoyo más grande en el resto de la sociedad.
¿Cuál es la situación hoy en la Universidad Nacional de Cuyo? ¿Cuál es su diagnóstico?
La Universidad Nacional de Cuyo tiene una situación particular porque la gestión actual está visiblemente alineada con el gobierno de Alfredo Cornejo en la provincia de Mendoza, que es un aliado estratégico del gobierno de Javier Milei. Para que tenga una idea: Mendoza fue la provincia donde más votos sacó Milei en la elección de octubre del año pasado y aquí la gestión de Cornejo traccionó votos para Milei.
Al estar la gestión universitaria actual alineada en ese espacio político, le es muy difícil confrontar o solicitarle al gobierno nacional la efectiva aplicación de la ley de financiamiento universitario. Entre otras cosas, la rectora y el vicerrector actual no han hecho de la defensa de la universidad pública su bandera principal, ni muchísimo menos. Eso ha llevado a que importantes sectores de la vida educativa de la UNCUYO estén hoy en contra de la gestión actual y que le reclamen no solamente mejoras en la gestión -que dicho sea de paso ha sido muy mala- sino que también se pongan al frente de la defensa de la educación pública, particularmente en Mendoza.
La Universidad Nacional de Cuyo tiene una situación particular porque la gestión actual está visiblemente alineada con el gobierno de Alfredo Cornejo en la provincia de Mendoza, que es un aliado estratégico del gobierno de Javier Milei. Para que tenga una idea: Mendoza fue la provincia donde más votos sacó Milei en la elección de octubre del año pasado y aquí la gestión de Cornejo traccionó votos para Milei.
¿Usted se está postulando en este momento para el rectorado de la UNCUYO? ¿Qué es lo que lo motiva?
Básicamente, la situación actual. Es decir: un grupo de docentes, no docentes, egresados y estudiantes de la Universidad Nacional de Cuyo venimos planteando ya hace un tiempo que la gestión actual de la universidad está visiblemente alineada a esa idea de desfinanciamiento de la universidad pública. Y eso ha llevado a que muchos sectores de la universidad estemos en contra.
Eso –entre muchos otros motivos– determinó mi candidatura. Hicimos un gran frente opositor en el cual intervenimos distintas fuerzas de la Universidad Nacional de Cuyo para enfrentar ese proyecto. Me acompaña como candidata a vicerrectora Fernanda Bernabé, una docente que viene de otra tradición política, de otro espacio político. También hemos sumado a distintos sectores de la universidad para hacer frente a esto. Hay descontento con la escasa defensa de la universidad que la gestión actual hace ante el gobierno nacional, también un descontento profundo por una gestión que realmente ha sido muy mala y que no solamente no ha mejorado sino que ni siquiera ha mantenido lo que la universidad pública en Mendoza tenía en el 2023.
¿Qué se podría hacer para sacar a la UNCUYO de la situación actual?
Primero: la defensa irrestricta de la autonomía universitaria. Entendida la autonomía universitaria como la toma de decisiones acerca de la producción de conocimiento, de desarrollo tecnológico, de propuesta pedagógica, etcétera. Es decir, que esas decisiones sean adoptadas por la propia universidad y no por un poder externo a la universidad como es, en este caso, el gobierno de la provincia.
Un segundo eje fundamental apunta a la gestión. Se abandonó la política de expansión territorial de la Universidad Nacional de Cuyo. Más del 80% de la oferta educativa de investigación y de extensión de la universidad se concentra en el Gran Mendoza, dejando al resto de la provincia prácticamente sin oferta educativa universitaria. Estamos insistiendo mucho en eso.
Otro eje que se podría mencionar es que tenemos un departamento médico asistencial –lo que los lectores podrían entender como una obra social más, pero es un departamento de la universidad– que está en quiebra, es decir, está fundido. Está fundido por una cuestión estructural: porque los salarios bajan y las prestaciones médicas y los medicamentos aumentan, pero también ayuda que la gestión de nuestro departamento médico asistencial, el DAMSU (Departamento de Asistencia Médico Social Universitario), ha sido muy mala por parte de la universidad y eso agudizó la crisis. Ahí tenemos que tomar decisiones muy fuertes en términos de gestión para poder resistir el embate nacional de baja de salarios. Si el gobierno nacional aplicara la ley de financiamiento de la manera que lo tendría que hacer, ni siquiera eso ayudaría automáticamente a superar la crisis del DAMSU. Así que es necesario tomar decisiones de gestión.
Por último y para mencionarlo rápidamente, necesitamos avanzar en forma urgente en la flexibilización curricular, académica y pedagógica de todas las carreras que integran la Universidad Nacional de Cuyo. Estamos teniendo una duración promedio en algunas carreras de 10-12 años, cuando la duración teórica son cinco años. Necesitamos utilizar las herramientas tecnológicas actuales, ya sea para hacer educación a distancia, para incorporar la IA, etcétera, y modernizar nuestra currícula de tal manera que podamos darle cobertura a mayor cantidad de estudiantes, incluir mayor cantidad de estudiantes y de esta manera tener una propuesta educativa para toda la provincia y pasar la educación –que en la Universidad Nacional de Cuyo se creó en el siglo XX– al siglo XXI.
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