Argentina / 14 febrero 2026

temperature icon 19°C
Edit Template

Diálogo con Mariela Cuadro: El extractivismo de “recursos y personas” amenaza la estabilidad de América Latina

Un nuevo escenario regional se presenta tras la ofensiva de Donald Trump en Venezuela. Mariela Cuadro, docente y directora de la Licenciatura en Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de San Martín, analiza la política exterior de Estados Unidos, profundiza en la estrategia de "anomia", el uso de la fuerza y cómo el extractivismo de “recursos y personas” amenazan la estabilidad de América Latina. Por qué debemos estar atentos a Irán.

Compartir:

Compartir:

unnamed

Mientras Venezuela inicia un proceso para restablecer “relaciones diplomáticas” con Estados Unidos, continúan las repercusiones de lo que fue el ataque a la capital bolivariana y la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores: una embestida militar en América Latina sin precedentes en las últimas décadas. 

Para Mariela Cuadro, docente e investigadora del CONICET, la acción de Estados Unidos en Venezuela está enmarcada en tres grandes líneas que se derivan de la Estrategia de Seguridad Nacional que publicó el gobierno de Donald Trump el último año: no temerle al uso de la fuerza, el excepcionalismo estadounidense -la idea de “America First”- y, en tercer lugar, el supremacismo occidental y racial que la administración norteamericana comparte con las derechas extremas en Occidente y en América Latina. Estos tres rasgos -asegura- no son nuevos en la política de Estados Unidos pero sí aparecen en este momento histórico “intensificados y además combinados”. “Hay un contexto global que es el que permite esta intensificación cuya principal característica es una suerte de anomia, de no aceptación de límites normativos, naturales o sociales, para el despliegue de las voluntades individuales y esto se evidencia en la apuesta por un capitalismo desbocado, en prácticas imperialistas que aparecen en su desnudez”, dice. Además, registra que a nivel social se confirma la ruptura de lazos comunitarios, cuestionando la idea de lo común y a las instituciones que sostienen espacios conjuntos. Sobre todo, “aparece la fuerza como un corolario de todo esto”, advierte. Es decir, si hay anomia todo se transforma en “quien tiene la mayor fuerza impone su voluntad». 

En diálogo con 4Palabras se refiere a la práctica extractivista por parte de Estados Unidos, cada vez más acentuada, sobre recursos naturales y sobre personas, explica cómo Latinoamérica vuelve a ser zona de interés, y por qué es una mala noticia para Argentina. 

 

-¿Y cuáles son las implicancias culturales de esta anomia?

-Es interesante lo que sucede, porque esto no implica para estas fuerzas dejar a un lado la dimensión cultural. De hecho tanto lo que se llama “cultura woke” en Estados Unidos como lo que llaman también “ideología de género” y “el comunismo” son tres ideas activamente combatidas. El desprecio por las normas no implica que se deje a un lado la idea de batalla cultural. Es cierto que la justificación que dio Estados Unidos para la extracción de Nicolás Maduro de Venezuela fue una justificación que se cayó en tres, cuatro días. Sin embargo alguna justificación dio. Y esto se vincula con una estigmatización que se hace de América Latina como fuente de narcotráfico. América Latina vuelve a ser descrita como esta geografía responsable del consumo de drogas a nivel mundial. 

Por otra parte aparece también la cuestión militar como un aspecto sumamente relevante porque lo que hace, en última instancia, es garantizar la imposición de la propia voluntad. 

Por supuesto que todo esto lleva a la violación de cualquier norma de derecho internacional: el principio de igualdad soberana, el principio de no intervención, el principio de la resolución pacífica de los conflictos. Todo cae en este marco. Y ese desprecio por el derecho internacional no aparece por primera vez con Trump. El derecho internacional se ha violado en más de una oportunidad pero se suma de alguna manera a todo este contexto de anomia, de caída de ciertas certezas, de ansiedad por imposición de la voluntad individual. 

Fuimos testigos hace muy poquito tiempo de dos prácticas que violaron prácticamente todas las normas de derecho internacional: los ataques sobre Gaza, el homicidio de los palestinos que viven en Gaza y los ataques a Irán por parte de Israel y de Estados Unidos. 

 

-¿Cuál es la estrategia sobre la explotación de recursos venezolanos?

-Hay una práctica que está apareciendo con mayor fuerza, que tampoco es nueva, que es la práctica del extractivismo. Que además sale del ámbito exclusivamente de lo natural. En el caso de Venezuela hay una intención explicitada de extraer los recursos naturales de ese país, pero además se aplica el extractivismo de personas. Es una práctica que empieza al interior de Estados Unidos con estos movimientos antimigratorios, con la fuerza ICE que responde directamente al presidente, que cazan literalmente migrantes ilegales y los sacan, los extraen en algunos casos enviándolos hacia El Salvador, en otros casos deportándolos a su país.  

El extractivismo se realizó primero en territorio estadounidense y ahora se lleva adelante con un presidente de un país latinoamericano, pero es interesante que sean los latinoamericanos los principales objetivos de estas prácticas. Porque la doctrina que Donald Trump llama “doctrina Monroe”, sosteniéndose en la idea de América para los americanos, vuelve a recobrar para Estados Unidos una importancia  que había perdido a partir de la guerra global “contra el terror”. Cuando se enfoca en Medio Oriente, sobre todo a partir de los atentados del 2001, América Latina pierde la importancia que había tenido para Estados Unidos. Evidentemente con esta “doctrina Monroe” lo que está diciendo el gobierno de Estados Unidos es que nuestra región está volviendo a recobrar esa importancia y esto lamentablemente no nos conviene. 

El desprecio por el derecho internacional no aparece por primera vez con Trump. El derecho internacional se ha violado en más de una oportunidad pero ahora se suma a todo este contexto de anomia, de caída de ciertas certezas, de ansiedad por imposición de la voluntad individual. Fuimos testigos hace muy poquito tiempo de dos prácticas que violaron prácticamente todas las normas de derecho internacional: los ataques sobre Gaza, el homicidio de los palestinos que viven en Gaza, y los ataques a Irán por parte de Israel y de Estados Unidos.

-¿Por qué?

-Porque cuando Estados Unidos se enfoca en una región el resultado es la desestabilización absoluta de esas regiones.  Tenemos Medio Oriente como ejemplo claro de lo que sucede cuando el país del norte comienza una práctica intervencionista. Por otro lado, es algo que aparece en la Estrategia de Seguridad Nacional en 2025, pero que además ya fue implementado en las elecciones que tuvimos en nuestro país. Ahí hubo una intervención clara por parte de Estados Unidos en favor de Milei. Fue una intervención económica, pero de alguna manera, con el diario del lunes, podemos ver cómo ya anticipa este movimiento. 

 

-¿Dimensiona Europa la amenaza de Trump sobre Groenlandia?

-Creo que en este caso la cosa es un poco diferente. En primer lugar, Groenlandia pertenece a la Unión Europea, y en segundo lugar -y creo que esto es más importante todavía- es parte de la OTAN. Entonces, intervenir o tomar por la fuerza Groenlandia, implicaría una apuesta un poco más grande, sobre todo por lo que significaría para la alianza transatlántica, porque implicaría la disolución de ésta, y además una redefinición de la idea de lo occidental, sobre la cual buena parte de estos movimientos de ultraderecha se sostienen. Tendrían que trabajar una redefinición, que no sé cómo lo harían. Esto implicaría también una ruptura de las alianzas de extrema derecha. El movimiento de la derecha radical es un movimiento que está bastante bien coordinado, y que ha logrado de a poco ir construyendo alguna agenda en común, redes, apoyándose, etc. Frente a la inoperancia o la inexistencia de propuestas de izquierda todavía queda más claro. Incluso personajes relevantes de ese movimiento ya han planteado que se alejarían de la alianza con Trump, y creo que eso sería más difícil de resolver. Lo que sí está sucediendo es una práctica a la que Trump ya nos tiene acostumbrados, que tiene que ver con hacer amenazas y forzar a políticas de los otros países. En el caso de Europa, básicamente lo que le están diciendo es  “háganse cargo de la seguridad en el Ártico, porque nos están dejando solos”.

Me parece que ese mensaje lo tomaron los líderes europeos. Por otro lado, me parece que también la respuesta de Europa está enmarcada en el terror que le tienen los europeos a Rusia. Creo que si le dan a elegir entre Rusia y Estados Unidos, los europeos eligen a Estados Unidos, con lo cual no les conviene pelearse con Donald Trump. Lo que están haciendo es tratar de ser firmes, por un lado, mientras por otra parte intentan también mantener esa alianza.

 

-¿Por qué debemos estar atentos a Irán? 

-Irán puede ser un próximo punto de intervención. No sólo porque ha habido algunos movimientos de personal diplomático de distintos países –tanto de Israel como de Irán–, no sólo por las protestas que están teniendo lugar nuevamente en el país, sino porque es un trabajo “sin hacerse” desde la mirada de Israel, y también por Estados Unidos en el último ataque a Irán. Ahora, creo que si Estados Unidos hace algo en Irán, esto ya tiene que implicar un cambio de régimen. No creo que haya posibilidades de seguir jugando el juego del debilitamiento del régimen. Ya implicaría  terminar con la República Islámica, que tiene también sus partidarios. Si esta es la idea, se corre el riesgo de seguir desestabilizando la región. Irán ya sería como palabras mayores. Hay que ver ahí cómo negocian o cómo están negociando otros países interesados en esto, como pueden ser los países del Golfo principalmente. Hay un dato interesante: China, Rusia e Irán realizaron movimientos  navales conjuntos al sur de África. Hay movimientos que muestran que hay preocupación y que estamos en una situación alarmante, porque no tenemos mecanismos de limitación que pongan freno a este tipo de personalidades o de vocaciones políticas

 

4Palabras

Compartir:

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Temas relacionados

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete a nuestro boletín para mantenerte actualizado

Publicidades

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Seguinos en: