Argentina / 2 marzo 2026

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Show libertario de agravios y falta de propuestas: Milei lanzó su campaña 2027 ante la Asamblea Legislativa

Con insultos a la oposición y escasas propuestas de gestión, Javier Milei inauguró el año legislativo relanzando su figura para la reelección. El Presidente defendió el ajuste, apuntó contra empresarios y gobernadores, y mantuvo la incertidumbre sobre la hoja de ruta económica del Gobierno. Los anuncios también fueron limitados.

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“Kukas, me encanta domarlos y hacerlos llorar”. “Oligarca disfrazado de pordiosero”. “Chilindrina trotska”. “Manga de asesinos y chorros”. El discurso de Javier Milei ante la Asamblea Legislativa abundó en descalificativos y quedó huérfano de anuncios, poblado de burlas e insultos y mostró un vacío de propuestas. En cada ítem de su exposición el Presidente aprovechó para subir al ring a la oposición, principalmente el peronismo, y marcó el tono que pretende darle al Gobierno para sus próximos dos años de gestión. Así comenzó el libertario su campaña electoral para la reelección 2027.

En los hechos Milei inauguró el 144° período ordinario del Congreso tras unas sesiones extraordinarias con extraordinarias –valga la redundancia– victorias para el Gobierno: reforma laboral, baja de la edad de imputabilidad, acuerdo Mercosur-Unión Europea y media sanción de la flexibilización de la Ley de Glaciares. Con esa mochila el mandatario se paró ante el recinto de la Cámara de Diputados y se enfocó en disparar dardos envenenados a la oposición, ubicada a su izquierda. También hubo cuestionamientos a empresarios y definiciones ideológicas. Durante más de una hora, alternó consignas políticas, referencias a la “batalla cultural” y ataques personales, mientras dejó en un segundo plano la enumeración precisa de proyectos para el año legislativo.

Milei hizo del discurso un show completo, al punto que entró a escena en el recinto de la Cámara baja al grito desde algunos palcos de “Panic show” de La Renga. El Gobierno llenó los palcos de libertarios pero la transmisión oficial los mostró poco: nunca apareció Santiago Caputo en la pantalla de la cadena nacional, pero sí los padres del Presidente y hasta Alberto Benegas Lynch (h.), a quien presentó como “el máximo representante de la historia del liberalismo argentino”. Sí se mostró al palco de los gobernadores de provincias aliadas –Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Jorge Macri (CABA), Leandro Zdero (Chaco), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Marcelo Orrego (San Juan), Claudio Poggi (San Luis)– y también a los tres jueces de la Corte Suprema: Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkrantz.

“Hace dos años estábamos atrapados sin salida en un eterno presente que destruía nuestra fe y la de nuestros hijos, y hoy sabemos que hay un camino hacia adelante”, afirmó al comienzo de su mensaje ante la Asamblea Legislativa. “No solo hemos dejado de sentirnos perdedores sino que además sabemos que podemos hacer a la Argentina grande nuevamente”, sostuvo, buscando un tono épico, al defender el rumbo de su gestión, aunque rápidamente pasó a la ofensiva.

“Ustedes también podrían gritar, porque soy presidente de ustedes, aunque no les guste”, le dedicó al peronismo cuando empezó a enumerar lo que consideró logros de su gestión. Pero cuando mencionó la sanción de la ley de inocencia fiscal, arremetió: “No, ustedes no pueden aplaudir porque se les escapan las manos de los bolsillos ajenos”.

En uno de los momentos más tensos, se burló de la diputada del Frente de Izquierda Myriam Bregman, a quien llamó “chilindrina troska” cuando la legisladora lo interrumpió desde su banca. También apuntó contra Nicolás del Caño: “Si vos fueras la representación de los trabajadores, tendríamos un problema muy grave porque ustedes no son más que el 5 por ciento”, lanzó, generando protestas en el recinto.

El Presidente fue aún más allá al dirigirse al kirchnerismo y no esquivó meter el dedo en la llaga: “Cristina seguirá presa”, sentenció. Desde las gradas gritaron “tobillera, tobillera”. Ante los gritos de Juan Grabois, lo llamó “oligarca disfrazado de pordiosero”. Y provocó el enojo de Germán Martínez, jefe de la bancada peronista en Diputados, que se paró y fue al estrado para hablar con Victoria Villarruel y Martín Menem, mientras Milei no se inmutó.

Milei volvió a cargar contra los “empresarios prebendarios”, y apuntó desde Paolo Rocca –tras la licitación perdida por Techint para la fabricación de tubos– hasta Javier Madanes Quintanilla –quien cerró FATE y dejó a 920 trabajadores en la calle–. Los acusó de ser “cómplices del saqueo de los argentinos”. “No tengo reparo alguno en señalar como ladrones a un grupo de empresarios locales”, dijo. 

En contraste con la dureza de sus críticas, los anuncios concretos fueron limitados. El jefe de Estado confirmó que impulsará reformas del Código Civil y del Código Comercial, además de una reforma tributaria. Pero dio pocas señales al respecto. De la reforma electoral, solo mencionó que buscaría cambiar el método de financiamiento de los partidos políticos, para “eliminar la influencia de la mafias y el narcotráfico”, pero no dijo la idea principal: borrar las PASO.

El mandatario también tuvo una línea para Victoria Villarruel. La acusó elípticamente de buscar quedarse con «el sillón de Rivadavia», cuando señaló que “ajenos y propios” atacaron al Gobierno durante la campaña electoral del año pasado. Antes, presidente y vice tuvieron un frío saludo al ingreso del Palacio Legislativo y Villarruel hasta se chocó con Karina Milei en la caminata.

En contraste con la dureza de sus críticas, los anuncios concretos fueron limitados. El jefe de Estado confirmó que impulsará reformas del Código Civil y del Código Comercial, además de una reforma tributaria. Pero dio pocas señales al respecto. De la reforma electoral, solo mencionó que buscaría cambiar el método de financiamiento de los partidos políticos, para “eliminar la influencia de la mafias y el narcotráfico”, pero no dijo la idea principal: borrar las PASO.

También se refirió a la transformación de la justicia, con la implementación total del sistema acusatorio en todo el país y la introducción del juicio por jurados en la justicia federal, pero nada dijo sobre completar la Corte Suprema –aún tiene dos sillas vacías– o las vacantes en cientos de juzgados federales.

En política exterior mantuvo su defensa cerrada al alineamiento con los Estados Unidos de Donald Trump. Adelantó que enviará al Congreso la ratificación del acuerdo comercial firmado con la administración republicana. En ese marco banalizó el ataque de este fin de semana a Irán –“le tiraron dos bombas”, dijo–, acusó a Cristina Kirchner por la firma del memorándum –“vení a explicarme qué pasó con Nisman, dale, manga de asesinos y chorros”–.

También hizo referencias a que el país iba “camino a convertirse en Venezuela” durante el kirchnerismo, pero nada expresó sobre la liberación, este domingo, del gendarme Nahuel Gallo, que dejó de estar detenido bajo el chavismo gracias a una gestión inesperada de Claudio Tapia, hoy acusado en la Justicia por el Gobierno. “¡Chiqui Tapia botón, Chiquito Tapia botón, la puta madre que te parió!”, se escuchó en los palcos luego de que Milei se retiró.

Defendió la motosierra y aseguró que su Gobierno está desmantelando un “modelo empobrecedor” pero dejó abiertos interrogantes sobre la hoja de ruta y dio datos discutibles sobre la economía. Volvió a sostener que la pobreza comenzó a descender como consecuencia del ordenamiento fiscal y la desaceleración inflacionaria; sin embargo, el Indec registra varios meses consecutivos de aumentos y el último dato oficial de pobreza está en torno al 36 % de la población –unas 16 millones de personas–. También aseguró que el mercado laboral muestra signos de fortaleza y de expansión, aunque la tasa de desocupación se ubica en torno al 7,9 % –unas 1,7 millones de personas sin trabajo–, con noticias diarias de cierres y despidos. “Entiendo que suman con dificultad pero vayan y miren los números. Sería bueno debatir con ustedes si supieran algo”, le dijo a la oposición.

Así, la apertura de sesiones combinó confrontación libertaria directa e ironías personales con una notable escasez de anuncios detallados. Milei redobló la apuesta discursiva, con estilo frontal y provocador mirando al 2027. Montó un show para marcar, otra vez, la agenda política.

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