Argentina / 16 febrero 2026

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Marta Maffei: “Sin los glaciares no hay vida”

La exdiputada nacional –autora del proyecto original de la ley de Glaciares- cuestiona los argumentos de quienes intentan modificar la norma. Denuncia las presiones del sector empresario, informa sobre la destrucción ambiental que genera la explotación sin cuidado de los pueblos y de la naturaleza, y reivindica que el agua es un bien público imprescindible.

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Con Maffei UNO

Mientras avanza con espíritu renovado el lobby de las empresas mineras, en el oficialismo se reafirma la decisión de dar lugar a todos los pedidos del sector privado en la extracción y expoliación de bienes comunes del Estado nacional. Un capítulo especial es la –por ahora pausada– reforma de la ley de Glaciares, una norma que la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) cataloga de poco precisa. 

Marta Maffei, ex dirigente gremial, docente, exdiputada nacional (2003-2007) y coautora de la vigente ley de Glaciares es una de las personas con mayor conocimiento del tema y autorizada para opinar sobre la materia, no se sorprende por los intentos de modificar la norma que protege las reservas estratégicas de agua del país.

La exdiputada recuerda que cuando se sancionó la norma (2010) su frase fue “salió la ley, pero la lucha va a tener que seguir”. Ahora, en diálogo con 4Palabras y frente a las iniciativas para modificar la norma, admite sin vueltas: “La veíamos venir”. Y apunta contra “un sistema productivo, un modo de producción que tiene absolutamente sin cuidado la supervivencia de los pueblos y el cuidado de la naturaleza”.

“Antes hacíamos minería de socavón. Iba el minero con la lamparita en el casco picando la piedra para seguir la veta. Era costosa y de rendimiento escaso. Ahora empezaron con emprendimientos a fuerza de agua, no solo la minería sino también el fracking, que utiliza miles de millones de litros y la deja inutilizada”, dice para explicar y cuestionar el avance de las actividades productivas que cambiaron radicalmente en las últimas décadas. 

Para Maffei el problema es de fondo: “Los sistemas productivos lo único que buscan es ganancias. Y si los Estados les permiten avanzar con técnicas que no cuidan la naturaleza ni a las personas, eso depende de la política. No de lo que prometen en campaña, sino de lo que hacen cuando termina el período electoral”. Insiste además en que la conservación del agua es una cuestión central.  “No hay vida sin agua”, subraya. “El 97,5% es salada. Solo el 2,5% es dulce. Los seres terrestres vivimos de agua dulce. Ese equilibrio se está rompiendo por el cambio climático y el extractivismo”, dice y advierte que lo que están haciendo “no es solo generar conflictos para obtener ganancias fáciles, están generando condiciones que hacen inviable la vida. En la minería y el extractivismo petrolero no hay posibilidad de renovación”.

Consultada sobre los planteos de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros, que cuestiona supuestas “imprecisiones” de la ley, Maffei fue tajante: “Me hace reír el grado de capacidad de mentir. Lo dicen con cara seria, como si fuera científico. Aprovechan la desinformación de la gente”.

“En la zona oeste del país tenemos 200 milímetros de lluvia al año. Sin los glaciares no hay vida. Tenemos 17 mil glaciares inventariados y hay 53 emprendimientos mineros arriba de ellos. La ley fue clarísima: acá no se puede producir ni hacer obras que invadan la vida del glaciar”, afirma Marta Maffei.

 

Por otra parte recuerda que el texto de la ley no fue improvisado, que trabajó más de un año, consultando con el IANIGLA, con universidades y científicos, y que sin  embargo, “a los cuatro días el CEO de Barrick Gold estaba hablando con Cristina Fernández de Kirchner para decirle que la ley era el diablo”.

Maffei aporta más datos que generan alarma: En los últimos 30 años la Argentina derritió el 42% de sus glaciares y en los últimos 10 años el 17%. Es decir, hay un derretimiento acelerado. 

Está convencida que las provincias deberían tener la última palabra y explica que aunque la Constitución (art. 124) establece que los bienes naturales pertenecen a las provincias, la Corte Suprema sostuvo que Argentina tiene un ‘federalismo de concertación’. Esto implica que la Nación fija presupuestos mínimos ambientales que las provincias no pueden desconocer, especialmente en temas sensibles como el agua.

“En la zona oeste del país tenemos 200 milímetros de lluvia al año. Sin los glaciares no hay vida. Tenemos 17 mil glaciares inventariados y hay 53 emprendimientos mineros arriba de ellos. La ley fue clarísima: acá no se puede producir ni hacer obras que invadan la vida del glaciar”, agrega.

Otro de los temas en debate es el referido a los estudios de impacto ambiental. Sobre la cuestión Maffei explica que en el 99% de los casos están en inglés y que “los aprueban a libro cerrado”. Además, insiste en que las presiones de los grupos económicos son infinitas: a legisladores, gobernadores, funcionarios y hasta al entorno científico. 

Para la exdiputada, el debate excede lo técnico: es una batalla esencialmente cultural. “No podemos dejar que los grupos económicos manejen y distorsionen la conciencia crítica. Ponen juntas la reforma laboral, la modificación de la ley de glaciares, el endurecimiento penal. No es casual”, dice. 

Por último, vuelve al punto de partida, casi como una advertencia final: “El agua es un bien público imprescindible. No podemos generar una gota de agua. Si destruimos los glaciares, estamos hipotecando la vida”.

 

4Palabras



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