IA, trabajo y nueva economía: ¿por qué Argentina puede quedar rezagada?
¿Argentina puede quedar rezagada en el tren de cambios que proyecta hacia adelante la inteligencia artificial en el trabajo y en la nueva economía? La respuesta es sí. Y es así porque el rol de los estados ante estos nuevos escenarios será un factor decisivo para las posibilidades de reconversión de los trabajadores y de las empresas.
- enero 31, 2026
- Lectura: 3 minutos
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Aspectos como inversión en infraestructura, educación tecnológica, desarrollo de instituciones, políticas públicas para promover el uso de la IA o el determinante apoyo a la investigación y la ciencia serán elementos claves para mejorar las posibilidades de los diferentes países en el mundo que se viene.
Ninguna proyección pone en duda que en algún tiempo la IA planteará cambios de importancia en el ámbito productivo y laboral. Por ahora es una tecnología que está en una etapa de experimentación, y que hasta 2025 ha demandado mayores inversiones que ganancias obtenidas. No falta mucho para que eso cambie. La etapa de experimentación será superada pronto y se pasará de la experimentación a la integración, y entonces sí la IA será parte clave de los trabajos y del sector productivo.
Cuando esa instancia llegue, no todos los países estarán igual de preparados y los escenarios posibles serán diferentes según las políticas públicas desarrolladas a partir de ahora. Esas posibles perspectivas fueron desarrolladas y analizadas en un estudio reciente del Foro Económico Mundial.
“La proporción de empresas que utilizan IA en al menos una función aumentó del 55% en 2022 al 88% en las estimaciones más recientes”, detalla el Foro Económico Mundial. Y sigue en su análisis: “A medida que la inteligencia artificial pasa de la experimentación a la integración, el ritmo y la trayectoria de su avance profundizan la incertidumbre sobre sus implicancias para las empresas, los trabajadores y la economía global”, analiza.
El mundo cambia y la tecnología de la IA avanza con agentes cada vez más eficaces, sin embargo Argentina parece ir a contramano de los desafíos. Con un estado que retrocede y que limita responsabilidades en áreas cada vez más importantes.
El Foro Económico Mundial y cuatro escenarios posibles
Hay algunos datos categóricos que ha expuesto el Foro Económico Mundial sobre trabajo e IA en los últimos años, y que ofrecen un cuadro global con proyecciones posibles. El organismo analiza que la inteligencia artificial, sumada a otros avances tecnológicos pueden llegar a generar más de 150 millones de nuevos empleos para 2030, y que esas mismas tecnologías desplazarán (o dejarán obsoletos) a 92 millones de puestos. Según esa proyección existirá un saldo positivo de varias decenas de millones de empleos en el contexto del cambio.
«Se proyecta que las macrotendencias globales crearán alrededor de 170 millones de nuevos empleos para 2030, mientras desplazarán aproximadamente 92 millones de puestos existentes», asegura el documento del organismo.
Hay algunos datos categóricos que ha expuesto el Foro Económico Mundial sobre trabajo e IA en los últimos años, y que ofrecen un cuadro global con proyecciones posibles. El organismo analiza que la inteligencia artificial, sumada a otros avances tecnológicos pueden llegar a generar más de 150 millones de nuevos empleos para 2030, y que esas mismas tecnologías desplazarán (o dejarán obsoletos) a 92 millones de puestos.
Pero claro, ese dato positivo conlleva otro que no lo es tanto. El nuevo escenario traerá un cambio radical en las habilidades requeridas. Según el mismo organismo un 59 por ciento de la fuerza laboral global necesitará recapacitación o actualización de habilidades antes de 2030, especialmente en IA, análisis de datos, ciberseguridad y habilidades humanas como pensamiento crítico y creatividad. ¿Y quiénes estarán a la altura de los desafíos que plantean esos cambios? Aquellos que vivan en países que se adelanten con políticas públicas.
Para analizar las diferentes maneras de enfrentar esos avances y los cambios que se proyectan en el contexto laboral con integración de IA, nuevamente el Foro Económico Mundial (WEF), lanzó en enero de 2026 (como documento preparatorio del Foro de Davos) el informe «Cuatro futuros para los empleos en la nueva economía: IA y talento en 2030» (https://www.weforum.org/publications/four-futures-for-jobs-in-the-new-economy-ai-and-talent-in-2030/).
Este desarrolla cuatro escenarios posibles para el trabajo hacia 2030 a partir de dos ejes fundamentales: la velocidad del avance de la inteligencia artificial —que puede ser incremental o exponencial— y el nivel de preparación de la fuerza laboral, ya sea limitado o extendido. Estas variables no solo reflejan las oportunidades y desafíos que trae la IA, sino que también exponen las desigualdades entre países según su capacidad para adaptarse.
El primer escenario es el de «Progreso Superacelerado», en el que la IA impulsa un crecimiento explosivo en productividad y creatividad, genera nuevos roles laborales, pero también profundiza las brechas sociales. “Los avances exponenciales de la IA reconfiguran industrias, modelos de negocio y flujos de trabajo. La productividad se dispara y la innovación florece”, describe el estudio. Argentina no contaría con las condiciones necesarias para prosperar de esta forma, ya que carece de una fuerza laboral altamente capacitada y de una infraestructura tecnológica sólida, elementos esenciales para capitalizar estos avances. El segundo escenario es «Era del Desplazamiento» que representa el panorama más crítico, donde la IA avanza a un ritmo que supera la capacidad de adaptación de los trabajadores, con aumento del desempleo, mayor polarización social y desestabilidad económica. “El avance exponencial de la IA supera la capacidad de la fuerza laboral para adaptarse”, explica el informe.
Argentina tampoco cuenta en principio con condiciones para ir hacia ese escenario tan negativo, pero de manera clara presenta características riesgosas en ese sentido: por ejemplo alta informalidad laboral y falta de programas de recapacitación a gran escala. Variables que limitan las posibilidades de los trabajadores de lograr una actualización para las nuevas necesidades.
En contraste, el tercer escenario «Economía Copiloto» ofrece una visión más equilibrada y positiva, donde la IA y las personas colaboran de manera conjunta, al complementar sus capacidades en lugar de competir. Aquí, la automatización avanza de forma gradual, y permite una transición más progresiva con nuevos modelos de trabajo. Argentina podría aspirar a este escenario, solo si implementa políticas públicas activas que fomenten la formación en habilidades digitales, mejoren la infraestructura y promuevan la colaboración entre el Estado, el sector privado y las instituciones académicas. Por último el cuarto escenario es el de «Progreso Estancado». Este plantea un contexto marcado por un bajo desarrollo tecnológico y una fuerza laboral con habilidades insuficientes, que deriva en un crecimiento económico débil y un aumento de la desigualdad. “Las brechas de adopción alimentan la desigualdad, crean una economía bifurcada y limitan el crecimiento”, detalla el análisis del Foro Económico Mundial. Argentina no necesariamente puede encaminarse hacia esa perspectiva negativa. Para evitarlo el país debería volver a invertir en investigación y desarrollo, y a su vez fortalecer el marco regulatorio, para garantizar que la IA sea un motor de progreso y no un factor de exclusión.
Argentina superada por países vecinos en el ILIA
Con relación a la perspectiva de Argentina en la Nueva Economía, el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) ofrece un abordaje valioso que permite evaluar la perspectiva de cara a los 4 escenarios planteados por el Foro Económico Mundial. El ILIA evalúa la madurez de los países en adopción, desarrollo e impacto de la IA.
Argentina ocupa el sexto lugar, y el ranking 2025 lo encabezan Chile, Brasil y Uruguay. Estos tres países lideran el índice por las estrategias nacionales y por contar con una mayor inversión en infraestructura tecnológica relacionada con la IA (https://www.cepal.org/es/publicaciones/82514-indice-latinoamericano-inteligencia-artificial-ilia-2025). El bajo desempeño en el índice refleja una menor preparación para aprovechar las oportunidades de la IA y una mayor exposición a riesgos, como el desplazamiento laboral y la desigualdad.
¿Por qué Argentina está rezagada en el ranking ILIA? El estudio señala que el país tiene centros académicos destacados, pero que la retención de profesionales en IA es limitada. Afirma que Argentina destina menos recursos a investigación y desarrollo tecnológico que los países que encabezan el listado. Se detalla que mientras otros países han implementado estrategias nacionales para promover la IA, Argentina aún carece de un marco regulatorio y de un plan de promoción integral. Por último pone foco en las brechas en infraestructura tecnológica, que plantean desigualdades y que limitan un impacto general en la productividad.
El país posee un gran potencial para avanzar en la nueva economía y en el mundo del trabajo con IA. Las universidades de gran reputación internacional, la extensa trayectoria en ciencia y tecnología, el capital humano, el entramado industrial, una competitiva economía del conocimiento o la educación pública de calidad son solo algunos de los factores claves con los que cuenta el país para posicionarse en el nuevo mundo que viene. Pero a su vez y pese a contar con esa base tan sólida, el país corre el riesgo de quedar atrás si no desarrolla políticas públicas que logren esa necesaria adaptación.
Para conseguir avanzar, Argentina debe recuperar un estado presente que reduzca las brechas digitales, tecnológicas y educativas, que invierta en ciencia e investigación y que combata la informalidad laboral, ya que los trabajadores informales son los que menos posibilidades tendrán de reconvertirse y capacitarse en los nuevos escenarios con IA.
De lo contrario Argentina correrá el riesgo de quedar en escenarios intermedios o negativos, como los descriptos por el Foro Económico Mundial, con adopción creciente de IA, pero con brechas persistentes en infraestructura y en habilidades digitales, y a su vez con una economía del conocimiento en crecimiento, pero concentrada y no masiva. La capacidad del país para afrontar y lograr el éxito ante estos desafíos dependerá en gran medida de las políticas que implemente.
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