Argentina / 22 octubre 2026

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Bessent: el último conejo un año antes de votar

No haber acumulado reservas, se pagará con volatilidad en el año electoral.

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Los vientos de cambio que el mercado le está imponiendo a la Argentina no se deben simplemente a sensaciones sobre la marcha del mercado interno y los magros datos de actividad, sino a un cambio estructural en la economía mundial que cambia significativamente la estrategia financiera del gobierno de cara al final de mandato.

En los últimos meses, la tasa de los bonos de Estados Unidos viene sufriendo un aumento sostenido producto de una política irresponsable por parte de la administración de Donald Trump que, guerra mediante, incrementa el déficit fiscal y con ello la carga de intereses. Es por eso que el mercado desconfía de la posibilidad de que Estados Unidos siga elevando su nivel de déficit y castiga el precio de los bonos elevando la tasa de interés.

Esta tasa de interés de los bonos de Estados Unidos es uno de los dos componentes que conforman la tasa de interés que terminan pagando los bonos argentinos. El otro componente es el riesgo país (riesgo interno). Al aumentar, entonces, la tasa de los bonos, también se incrementó el costo total por salir a los mercados de capitales. Esta situación impacta directamente en el plan financiero del gobierno, porque no solamente cierra el mercado voluntario de deuda del exterior sino que también cerraría el mercado doméstico.

¿Por qué se cerraría el mercado doméstico de deuda en dólares? La posibilidad del gobierno de emitir bonos bajo legislación nacional para que los argentinos compren con dólares se vería truncada debido a este incremento en la tasa de interés por el excesivo impacto fiscal de la carga de intereses que se pagarían en el año y comprometiendo el resultado fiscal y las metas del acuerdo con el FMI.

Esta mirada también está en línea con el pensamiento del gobierno de endeudarse a tasas de mercado similares a la de países emergentes. Estamos hablando concretamente de que Argentina no puede endeudarse por encima del 10% anual (hoy lo haría al 12% aproximadamente) y debería hacerlo, como estaba en los planes del gobierno, en valores de entre 6% y 7% anual.

Ahora bien, esto quita una de las fuentes de financiamiento que el gobierno había incluido dentro del plan financiero para cumplir con los compromisos 2027. Al eliminarse, o verse muy disminuida, el programa debe ajustarse y muchas opciones no le quedan. La opción natural sería la compra de dólares por parte del Banco Central a los particulares —es decir, por no poder pedir nueva deuda, compra efectivamente los dólares en el mercado spot— lo que generaría una presión alcista en la trayectoria del valor del dólar.

El gobierno va “all in” contra la inflación atrasando el tipo de cambio aunque rompa la actividad doméstica. Pero el programa financiero obligaría a comprar más dólares, lo que rompería el atraso. Aquí la inconsistencia que alimenta las dudas del mercado. 

El gobierno va “all in” contra la inflación atrasando el tipo de cambio aunque rompa la actividad doméstica. Pero el programa financiero obligaría a comprar más dólares, lo que rompería el atraso. Aquí la inconsistencia que alimenta las dudas del mercado. La estrategia diseñada para el programa financiero se parece a un acantilado. Solo aspira a comprometerse hasta su último día de mandato, pero no le da sustentabilidad al programa financiero más allá de la elección, lo que aportará mayor volatilidad.

La estrategia diseñada para el programa financiero se parece a un acantilado. Solo aspira a  comprometerse hasta su último día de mandato, pero no le da sustentabilidad al programa financiero más allá de la elección, lo que aportará mayor volatilidad. 

Paralelamente, refuerza la tesis de muchos analistas locales e internacionales sobre la importancia de haber acumulado reservas. Precisamente, este instrumento —las reservas internacionales— es aquel que se conserva para utilizar en momentos de inestabilidad financiera interna o shocks externos, como estamos viviendo en este momento. ¿Será por esto que el gobierno se juega a sacar de la galera otra vez al secretario del tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent?

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