Qué hay detrás del traspaso de seis millones de usuarios de telefonía móvil
Tras la absorción de Telefónica Móviles por parte de Telecom, cerca de seis millones de líneas cambiarán de prestador. Claves e interrogantes sobre precios, redes y la reconcentración del mercado. La palabra de Agustín Espada, director de la Maestría en Industrias Culturales (UNQ).
- octubre 21, 2026
- Lectura: 3 minutos
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Cerca de seis millones de clientes móviles de Movistar recibieron este último lunes un mensaje de texto que les informaba que su línea cambiaría de prestador: Telecom Argentina absorbió Telefónica Móviles y la modificación afectará a gran parte de los usuarios de Movistar, lo que vuelve a poner en discusión la concentración empresarial, la competencia y el rol del Estado en la regulación de los servicios.
En diálogo con 4Palabras, el investigador del CONICET y especialista en comunicación Agustín Espada analizó las consecuencias de la operación y advirtió que el nuevo escenario plantea interrogantes acerca del futuro de los usuarios, tanto en materia de precios como de calidad, conectividad y condiciones de contratación.
El cambio más inmediato para los clientes de Movistar y Tuenti será el traspaso de la prestación del servicio a Metrotel, empresa de Grupo Clarín confirmada como compradora del paquete de desinversión vinculado a la operación. En algunos casos, además, habrá modificaciones de marca: parte de los usuarios de Movistar pasarán a tener Tuenti, que dejará de estar vinculada comercialmente a la compañía de origen.
Las consecuencias de la operación van más allá de los nombres comerciales. “Se puede especular con que la empresa compradora va a tener dificultades para consolidar su propuesta de abonos porque no puede ofrecer paquetes con otros servicios”, indicó Espada. En ese sentido, explicó que la desventaja que tienen los usuarios que pasarán a Tuenti en relación a su competencia directa, que es Personal, “es muy grande”, porque al poder combinar conectividad móvil, Internet domiciliaria y otros servicios, el Grupo Clarín cuenta con mayores herramientas para ofrecer descuentos y planes integrados. Por otro lado, habrá que ver “en qué condiciones están las redes tecnológicas que Telecom le tiene que vender a esta empresa, por estos 450 millones de dólares”, advirtió.
El proceso de concentración de las telecomunicaciones tiene antecedentes en la privatización de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTel), durante la década de 1990, cuando el servicio quedó dividido entre Telecom y Telefónica. Lo que se presentó como una “alternativa” al monopolio estatal derivó en un esquema de dos grandes operadores que, con el paso de los años, atravesó nuevas fusiones y transformaciones. Espada describió ese recorrido como un proceso de “reconcentración” del mercado. “Cuando se privatiza Entel, se hace justamente por la idea de la ineficiencia del Estado y de crear un duopolio, con Telecom y con Telefónica… para terminar en 2025, 2026, con un solo actor que tiene una capacidad de dominio total sobre el mercado, como es Telecom”, detalla.
De esta forma lo que en algún momento, sobre todo entre 2010 y 2024, fue un mercado con algunos márgenes de competencia entre tres empresas, como Telefónica y Claro, de capitales extranjeros, y Telecom, de capitales nacionales, “hoy termina siendo un mercado que tiene a este actor dominante”, explicó.
En telefonía móvil –sostuvo el especialista– Telecom concentra más del 50% del mercado. La empresa es propiedad del Grupo Clarín y del fondo Fintech, del empresario mexicano David Martínez. Frente a ella, Claro, perteneciente a América Móvil, del empresario Carlos Slim, aparece como el principal competidor, aunque con capacidades limitadas para disputar el liderazgo en el mercado argentino.
Para Espada, esta situación también tiene una dimensión política: y sostiene que el caso argentino constituye “una excepción regional” (por su desempeño en otros países) y lo vincula con “la gran capacidad de lobby, de gestión, y de conseguir medidas favorables que tiene el grupo Clarín”.
De acuerdo al especialista Agustín Espada, se está viviendo un proceso de “reconcentración” del mercado de las telecomunicaciones. Si en los noventa se creó un duopolio con Telecom y Telefónica, hoy estamos frente a un escenario con una única empresa dominante.
Las medidas preventivas en relación con la transferencia de clientes y el espectro radioeléctrico buscan limitar los efectos de la operación sobre la competencia, pero “no son suficientes”, sostiene Espada, y advierte que no existe garantía de que los seis millones de clientes que pasarían a Metrotel permanezcan en esa compañía en el mediano plazo “por la poca capacidad que va a tener de competir frente a el único oferente con la capacidad de brindar paquetes de servicio” y, porque además, “se hace tarde y mal” y “la capacidad de mitigación de la concentración es muy menor”.
Otro de los ejes centrales de la discusión es la capacidad estatal para regular las tarifas y establecer condiciones para la prestación de los servicios de telecomunicaciones, el analista aclara que el limitante no es técnico ni jurídico sino de corte ideológico: “El Estado sigue teniendo esa capacidad, lo que no tiene el gobierno de turno es la voluntad política de hacerlo”.
Como antecedente, recordó las dificultades que enfrentó el gobierno de Alberto Fernández “que se creía de corte peronista, progresista… le fue tan difícil, que todo el sector de las comunicaciones se le puso en contra en medio de la pandemia por un decreto que establecía que lógicamente las telecomunicaciones y sobre todo la conexión a Internet pasaban a ser consideradas de servicio público”.
Según su análisis, esa experiencia dejó en evidencia los límites políticos para modificar una estructura empresarial ya consolidada. Lo cierto, es que “estos niveles de concentración son muy difíciles de revertir, porque se necesita una capacidad y una fuerza política para enfrentar a este tamaño de empresas que resultan de estas operaciones, que gobierno tras gobierno se vuelven más difíciles de conseguir”.
La perspectiva hacia adelante es compleja. La concentración de recursos, infraestructura y capacidad de influencia coloca a las grandes compañías en una posición privilegiada frente a los gobiernos. “Cualquier gobierno que venga va a tener que sentarse a conversar con Clarín y arreglar distintas pautas de convivencia”, advirtió Espada.
4Palabras
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