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Un tablero en tensión: posibilidades y debilidades de las candidaturas para 2027
En diálogo con 4Palabras, el politólogo Andrés Malamud desglosa la dinámica entre carisma, identidades negativas y jugadas tácticas de las principales fuerzas del país. Milei y una reforma electoral para facilitar su reelección. De la estrategia de Kicillof hasta la encrucijada del PRO y las identidades del peronismo.
POR MARTINA DENTELLA Y MANUEL BARRIENTOS
- julio 29, 2026
- Lectura: 14 minutos
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- julio 29, 2026
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El tablero hacia las presidenciales de 2027 empieza a delinear sus fichas. De acuerdo a Andrés Malamud en la actualidad son los liderazgos carismáticos y las identidades negativas los ejes ordenadores de las elecciones. Por encima de las estructuras partidarias tradicionales.
Para el politólogo olavarriense, hoy investigador de la Universidad de Lisboa, las reglas de juego en la Argentina cambiaron de forma profunda: ya no pesan las organizaciones históricas ni la memoria colectiva, sino la presencia de un conductor disruptivo o la figura de un enemigo viable al cual oponerse. En este mapa de fuerzas en movimiento, cada actor político navega entre posibilidades acotadas, debilidades estructurales y amenazas latentes.
El peronismo enfrenta una crisis de articulación luego de perder la conducción del relato político nacional. Para Malamud, el mayor obstáculo de esta fuerza radica en la dificultad de estructurar una oposición clara a Javier Milei, dado que el actual presidente —a diferencia del “gorilismo” histórico— no nació antiperonista, sino que se configuró como antikirchnerista. Su principal fortaleza reside en el caudal electoral histórico del conurbano bonaerense y la vocación territorial en las provincias del norte. Sin embargo, la debilidad radica en la falta de un líder con magnetismo de masas luego del repliegue de Cristina Fernández de Kirchner (y su proscripción política), ya que figuras emergentes como Axel Kicillof son percibidas por muchos como “encantadoras”, pero carentes de la “capacidad de energizar multitudes”. El riesgo mayor es que un peronismo fragmentado permita que el oficialismo absorba a las facciones provinciales, dejando al kirchnerismo aislado en la provincia de Buenos Aires.
Por su parte, el gobierno de Milei irrumpió como un fenómeno transversal respaldado por la juventud y el enojo social hacia la “casta”, aunque su sustento político diario migra paulatinamente hacia un esquema de alianzas más tradicional. Hoy la apuesta central del Ejecutivo es poner en marcha una reforma electoral que le permita actuar de modo complementario y no entrar en colisión con los gobernadores –en especial del radicalismo– que han actuado como aliados en el Congreso. “La reforma política lo que busca es generar esta posibilidad legal de complementar el voto. Que no tengan que oponerse. El negocio es muy simple. Milei les dice ‘yo no les presento a nadie como alternativa a gobernador y ustedes no presentan a nadie como alternativa a presidente’”, explica Malamud en diálogo con 4Palabras.
La viabilidad de un segundo mandato de Milei descansa en la contención de la inflación, que actúa como el verdadero sostén pragmático de sus votantes, mientras impulsa una estrategia de complementación electoral con gobernadores del interior, particularmente del radicalismo. No obstante, la gestión depende excesivamente del éxito macroeconómico. Pero frente a un eventual deterioro del bolsillo, la amenaza principal no parece ser la protesta social masiva en las calles, sino una implosión silenciosa, traducida en apatía electoral, migraciones internas o desafección política. Según el politólogo, “los que se le caen a Milei no van a ningún lado. No se convierten en creyentes de otra religión. Se convierten en ateos de la política”.
En el espacio del PRO, el dilema es más complejo. Con Mauricio Macri jugando “con negras”, de acuerdo a Malamud, la fuerza atraviesa un proceso de colonización del mileísmo sin haber cerrado un acuerdo formal de cúpula. El partido conserva la Ciudad de Buenos Aires como baluarte, pero padece la falta de un volumen electoral propio para competir en un escenario polarizado. Milei absorbió dirigentes de peso y erosionó la identidad de la fuerza. “La única circunstancia en la cual Macri podría presentar una candidatura alternativa a Milei, él u otra persona, es que se divida el kirchnerismo. Si hay dos, no hay tres. Pero si hay tres puede haber cuatro. La que decide si hay tres es Cristina, no Macri”, explica. De esta forma, si Macri o su espacio intentan presentar una candidatura alternativa frente al oficialismo, corren el riesgo de ser responsabilizados por la división del voto antikirchnerista y quedar relegados.
Por otro lado, la posición de la senadora Patricia Bullrich dentro del espacio libertario choca con los antecedentes históricos de los sistemas presidencialistas, donde los desafíos internos dentro de un oficialismo suelen derivar en la derrota del espacio más que en una sucesión exitosa.
En la dinámica del ajedrez político actual, Malamud identifica solo a tres jugadores que mueven “piezas blancas” y conservan iniciativa propia: Milei, Cristina y Kicillof. “Milei, Cristina y Axel son los únicos que tienen una estrategia. Milei quiere la reelección. Para lograrla necesita reforma electoral y lo puso a Santilli para conseguirlo. La estrategia de Cristina es que Axel no sea presidente. Y la de Axel es hacer la plancha y ver qué sale. Todos los demás no saben qué hacer", sintetiza.
En la dinámica del ajedrez político actual, Malamud identifica solo a tres jugadores que mueven “piezas blancas” y conservan iniciativa propia: Milei, Cristina y Kicillof. “Milei, Cristina y Axel son los únicos que tienen una estrategia. Milei quiere la reelección. Para lograrla necesita reforma electoral y lo puso a Santilli para conseguirlo. La estrategia de Cristina es que Axel no sea presidente. Y la de Axel es hacer la plancha y ver qué sale. Todos los demás no saben qué hacer», sintetiza.
De acuerdo al politólogo, la estrategia del gobernador bonaerense pasa por resistir en la gestión, aunque su futuro depende en gran medida de las decisiones de la expresidenta, quien busca evitar la consolidación de alguien que la suplante en la representación de su núcleo duro. Desde el Frente Renovador, Sergio Massa se apoya en una estrategia de espera activa para reaparecer nuevamente como “pieza de unidad” si el escenario general se fractura.
Otras figuras emergentes presentan trayectorias condicionales. Myriam Bregman capitaliza su “autenticidad y frescura”, en un contexto de desgaste de los partidos tradicionales, aunque enfrenta un techo electoral similar al de Elisa Carrió en comicios ejecutivos, rindiendo mejor en contiendas legislativas.
El análisis de Malamud afirma que las opciones de centro enfrentan una contradicción táctica insalvable: al intentar posicionarse como moderadas, neutralizan la capacidad de construir un enemigo claro, elemento indispensable en las democracias contemporáneas para consolidar mayorías electorales. “Si consiguieran un líder carismático con una identidad negativa enfrente… pero justamente al ponerse en el centro se pierde la construcción de un enemigo. Si te ponés en el centro, ya dividiste al enemigo. Y lo que necesitás es uno solo, grandote y feo”, concluye.
4Palabras
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