Milei y el “Sudamérica Motosierra Premium Tour”
Entre los reproches de la Iglesia por la corrupción y la pobreza y los viajes presidenciales “con la nuestra”, Milei amenaza con paralizar el Estado mientras, como mecanismo de presión, asfixia el presupuesto de las provincias. Delega en Karina la estrategia política que pretende eliminar las PASO para allanar el camino a la reelección del presidente libertario.
- julio 12, 2026
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- julio 12, 2026
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Buen domingo. ¿Mate? ¿Café? Yo –que siempre me imagino escenas de domingo por la mañana de los cuatropalabristas– estaba pensando que hoy es un día de… desayuno con frutas. ¡No! No importa que usted no esté acostumbrado o acostumbrada a las frutas en el desayuno. Pero ¿dígame la verdad? Hoy apenas se está levantando… tarde… después del trasnochón de ayer por el partido. Y además…. ¿no es cierto que anoche, entre la picada, la cena y algún traguito para calmar la ansiedad futbolera y el sufrimiento frente al televisor que solo se apaciguó con el grito del tercer gol, usted quedó más atragantado que Javier Milei en la catedral mientras el arzobispo Jorge García Cuerva criticaba las “cuevas de corrupción” y decía que “las heridas sociales necesitan la templanza del diálogo, justicia social y honestidad innegociable”?
Lo bueno es que finalmente todos respiramos y ahora esperamos a los ingleses con el pecho inflado y la camiseta también.
Por todo eso le repito: me parece muy bien que se haya quedado hoy un rato más en la cama, desayune tranquilo y livianito. Disfrute de la victoria deportiva. Yo le prometo que –dentro de las posibilidades que nos da esta realidad argentina que nos toca vivir– hoy no voy a cargar mucho las tintas.
Sin embargo, antes de avanzar permítame que ponga en claro algo. La diputada libertaria Lilia Lemoine le retrucó al arzobispo porteño tildándolo de “hipócrita”, “aburrido”, “arrogante y vacío”. También lo tachó de “peronista” suponiendo –desde su particular modo de entender la vida y la política– que esa es una manera de descalificarlo. Bueno… asumamos que ese es un problema de la diputada.
No obstante, otros obispos, como Carlos Tissera y Gustavo Carrara, opinaron que su colega porteño habló desde el Evangelio e interpretando la doctrina social de la Iglesia.
Tanto a Lemoine como a Milei (que es “hablado” por la diputada libertaria que además oficia como su cosmetóloga) lo que les molesta es que la jerarquía de la Iglesia, hablando desde el Evangelio, se ponga del lado de los pobres, de los “descartados” como decía Francisco. Preferirían el silencio cómplice que sí le regala al oficialismo gran parte de la dirigencia política a quien también García Cuerva le pidió que asuma sus responsabilidades.
El mismo arzobispo se había expresado en términos similares en la homilía que pronunció en la parroquia de San Patricio el 4 de julio al recordar los 50 años del martirio de los palotinos asesinados por la dictadura militar. “Hoy lloramos juntos, pero como la sangre derramada hace cincuenta años, nuestras lágrimas quieren ser fecundas, y regar el suelo de una nación que sigue clamando justicia”, dijo entonces.
Un obispo que nos pidió reservar su nombre se preguntaba: “¿Qué van a decir del papa León si finalmente viene a la Argentina y en sus intervenciones públicas habla de la prioridad por los pobres y reivindica la doctrina social de la Iglesia?”
En confianza le cuento. Si bien el arzobispo porteño habló a título personal es claro que sus palabras expresan el sentir de la mayoría de los obispos que están preocupados por el escenario social. Porque ven y escuchan lo que el oficialismo no ve o no quiere ver. Tampoco lo hace buena parte de la dirigencia política que, sin ruborizarse, continúa definiéndose como “oposición” mientras le sigue haciendo el juego a los libertarios.
Volvamos a los obispos. Estos obispos no se sonrojan cuando alguien los “acusa” de hacer política. Porque entienden, como bien decía el papa Francisco, que “la política es una de las formas más altas de la caridad, porque busca el bien común”. Y el bien común, aclaremos, no es necesariamente partidario. Aunque haya quienes pierden esto de vista.
Una más y pasamos a otro tema. En diálogo con 4Palabras y con una sonrisa que dejaba al descubierto su picardía, un obispo que nos pidió reservar su nombre se preguntaba: “¿Qué van a decir del papa León si finalmente viene a la Argentina y en sus intervenciones públicas habla de la prioridad por los pobres y reivindica la doctrina social de la Iglesia?”. Por nuestra cuenta: quizás digan que Prevost es “peronista” o, más aún, que es “montonero”. Todo es posible.
***
En este mismo espacio nos hemos referido a los continuos viajes del presidente Milei al exterior, principalmente a Estados Unidos y para recibir “homenajes” y reconocimientos… de sus amigos de la ultraderecha.
A propósito de viajes. Debemos admitir que anunciamos algo que no se concretó: el viaje de Milei a Estados Unidos para conmemorar junto a su amigo Donald Trump el 250 aniversario de la independencia de la potencia del Norte. Esto no ocurrió. ¿Por qué? La Casa Rosada se apresuró a decir que “el viaje nunca estuvo en agenda”. No es cierto. Milei no fue porque nunca fue invitado, algo que no le cayó bien al presidente. Sin embargo, fiel a sus convicciones y afectos, no se privó de ir hasta la embajada norteamericana en Buenos Aires para participar de la conmemoración, abrazarse y sacarse fotos con el embajador Peter Lamelas. Fue un premio menor para quien, como Milei, es tan confeso admirador del imperio regional.
Cada vez es más evidente que el sueño de Javier Milei es proyectarse internacionalmente como uno de los máximos referentes de la ultraderecha mundial. El mandatario argentino quiere convertirse en aliado, principal interlocutor de los nuevos gobernantes de derecha y “embajador” de Trump en la región.
El presidente no fue a Estados Unidos pero ahora proyecta una gira sudamericana para vender su imagen por la región (no… no crea que va a vender productos argentinos… ni siquiera dulce de leche y biromes… que, según él, es lo único que se produce en el país). Solo como sugerencia para los publicitarios de las campañas oficiales y sin pretender nada a cambio. A la hora de presentarla podríamos nombrar esta gira como «Milei for export» o “Sudamérica Motosierra Premium Tour” (…disculpas a los cultores de la lengua de William Shakespeare).
Pero más allá de eso está claro que “no hay plata” para los jubilados, ni para la educación, ni para la salud y tampoco para reparar las rutas llenas de pozos, pero… “con la nuestra”… hay millas.
Hagamos un rápido repaso a la agenda de la gira presidencial.
El 25 de julio Milei estará en San Pablo (Brasil) en lo que será claramente una nueva provocación a Lula. Asistirá a la Convención del Partido Liberal en cuyo contexto se proclamará la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, el hijo mayor del condenado ex presidente Jair Bolsonaro. Flavio competirá contra Lula en la próxima elección presidencial el 4 de octubre.
Para completar la “mojada de oreja”, Milei pretende ir hasta Brasilia a visitar a su amigo Jair, quien actualmente cumple prisión domiciliaria tras recibir una condena de 27 años por «abuso de poder político y uso indebido de los medios de comunicación» intentando un golpe de Estado.
El 26 Milei volará a Perú para asistir, dos días después, a la asunción de la nueva presidenta del país andino, la ultraderechista Keiko Fujimori, hija del ex dictador Alberto Fujimori.
El 7 de agosto el presidente argentino estará en Colombia para participar de la asunción presidencial de otro ultraderechista: el nuevo mandatario colombiano Abelardo de la Espriella. A eso se sumará, en alguno de los viajes, una parada en Ecuador para encontrarse con el ultra conservador Daniel Noboa, presidente de aquel país.
En una entrevista radial Javier Milei se presentó a sí mismo como “un presidente abierto al mundo” y admitió que “tengo un poco cargada la agenda”. Ni una paradita en las provincias para escuchar y saber cómo le va a la gente. Es una cuestión de estilo y de evitar que algo se les escape de las manos y reciba una crítica. Solo le gustan los aplausos y está dispuesto a recibir elogios de los incondicionales.
Cada vez es más evidente que el sueño de Javier Milei es proyectarse internacionalmente como uno de los máximos referentes de la ultraderecha mundial. Así se imagina. En medio de un radical giro ideológico hacia la derecha en América del Sur, el mandatario argentino quiere convertirse en aliado, principal interlocutor de los nuevos gobernantes de derecha y “embajador” de Trump en la región.
En setiembre, dicen, Milei tiene previsto ir a Europa. A fin de setiembre para participar de “Argentina Week” en París, mientras en paralelo se gestiona allí un nuevo reconocimiento “académico” como eminencia de la economía mundial. La cancillería trabaja para conseguir una reunión bilateral con el presidente francés, Emmanuel Macron.
En octubre irá a Gran Bretaña con la aspiración de ser recibido por quien ocupe en ese momento el cargo de primer ministro, probablemente el laborista Andy Burnham. Para facilitar el encuentro y teniendo siempre a la vista el impedimento que significa la cuestión de soberanía de las islas del Atlántico Sur, el gobierno argentino hizo la vista gorda y guardó silencio permitiendo que un navío de guerra británico, el HMS Medway de la Royal Navy que forma parte de la dotación británica permanente en Malvinas, transitara en estos días por aguas jurisdiccionales argentinas rumbo a Punta Arenas (Chile) para realizar tareas de reaprovisionamiento logístico. Ni siquiera una queja formal. Mientras tanto hay ejercicios militares conjuntos de militares argentinos y de Estados Unidos en la provincia de Córdoba. Sin autorización del Congreso y sin que prácticamente nadie se entere. ¿Para qué? Basta con arreglar el asunto con Lamelas.
***
Volviendo al ámbito local prestemos un momento de atención a un dato que ejemplifica lo que Milei y el ministro Luis Caputo hacen con la plata… nuestra.
Siguiendo a pie juntillas el ejemplo de su “líder” Donald, el presidente anunció esta semana que planifica aplicar en el país lo que en Estados Unidos se conoce como “shutdown”, también denominado “apagón del Estado”.
¿Qué es? Un mecanismo legal que se utiliza en Estados Unidos para paralizar las funciones administrativas y no esenciales del Estado en el momento exacto en que se agotan los fondos del presupuesto. Entre otras cuestiones: deja de pagar los sueldos de los empleados estatales y de abonar los servicios. Milei pretende una ley que implemente aquí esa medida e impida que, por cualquier medio, el Estado busque financiar una ampliación del presupuesto. De manera prioritaria busca bloquear esa financiación mediante la emisión monetaria. Es una versión aumentada de la motosierra.
Entre tanto y mientras un grupo de gobernadores (13 en total) aceptaron posar para la foto del 9 de julio en Tucumán, se conoció que –de acuerdo con datos oficiales– las transferencias no automáticas de fondos a las provincias en el primer semestre del año llegaron a 639.589 millones de pesos, es decir, 61,8% menos que en la primera mitad de 2025. Solo en junio, cuando el Ejecutivo erogó 48.300 millones para las provincias en el mismo rubro, esa transferencia cayó en 87,7% respecto del mismo mes del año anterior.
Todo esto ocurre mientras Karina y el Colo Santilli intentan convencer a los gobernadores para que respalden el proyecto de eliminación de las PASO o, en último caso, se sumen a la ingeniería política de la hermanísima que propone listas “colectoras” para asegurar la reelección presidencial del Javo. Por ahora no hay acuerdo, pero los gobernadores han demostrado que sus convicciones o sus negativas… tienen precio.
Nos comunicamos el domingo próximo. Antes de la final.
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