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La calle está fría: un mercado interno que no arranca
Superada la turbulencia política en el gabinete, la gestión de Milei choca con la realidad de un consumo interno paralizado. Los límites del crédito, nuevos aumentos, la capacidad ociosa y el factor clave de las expectativas en un escenario donde solo la macro crece.
- julio 3, 2026
- Lectura: 5 minutos
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Una vez resuelta la cuestión política del exjefe de gabinete Manuel Adorni -reemplazado por el habilidoso Diego Santilli- el gobierno se enfrenta a la cruda realidad de cómo mostrar al ciudadano común que la gestión puede llegar a buen puerto y que los beneficios del modelo los puede apreciar una mayoría, al menos una mayoría que le pueda dar una validación electoral para lograr un nuevo mandato.
Por ahora, la calle está fría. Y hay sectores claves de la economía que no responden: el mercado interno, el consumo y el salario. El desafío de la gestión Milei pasa, entonces, por lograr que el dinamismo llegue a rubros clave para el empleo como la construcción, la industria y el comercio minorista.
Así las cosas, y de acuerdo con cómo viene la marcha de la economía actual, se observa una actividad en la que —excluyendo a los grandes sectores extractivos ganadores del modelo, como el petróleo y la minería— el resto de los rubros muestra un estancamiento claro. Si bien en términos técnicos para definir una recesión se debería mirar a toda la economía en su conjunto, hoy nos encontramos con un escenario atípico para la historia argentina que muestra un agregado de la economía creciendo, pero con una gran parte de los sectores vinculados al mercado interno prácticamente planchados.
Se evidencia un claro «serrucho», con idas y venidas sobre un nivel de actividad muchísimo más bajo que el de 2023, lo que configura un altísimo riesgo para la satisfacción del contrato social con la mayoría de las personas de la población económicamente activa: el trabajador en relación de dependencia, el empleado público, el cuentapropista, el monotributista, en fin, la sociedad en su conjunto. ¿Cuál es entonces la apuesta del gobierno para recuperar el terreno perdido y para darle velocidad a una economía en el mercado interno que no responde?
Crédito en dólares para empresas
El gobierno impulsa este mecanismo, a partir de la ley de inocencia fiscal buscando incrementar los depósitos de personas para canalizar hacia las empresas. Aquí existe mucho potencial, pero la realidad es que no hay confianza ni andamiaje. La inocencia fiscal no convence y los depósitos no crecen a la velocidad que lo hicieron con el blanqueo. La capacidad prestable está alcanzando máximos y sin nuevas inyecciones de depósitos, quedará en cero.
Crédito en dólares para familias y PyMEs
Esta herramienta encuentra su escollo principal en la morosidad de las familias, pero también de las PYMES que todavía no han llegado a cicatrizar. Se estima que más de 5 millones de personas están en una condición de mora frente a los consumos habituales con tarjetas de crédito y billeteras virtuales. Desde el vamos, esto genera muchísima dificultad para generar capacidad de crédito futura. Entonces, aún renovando las deudas de las familias a una menor tasa de interés y a un mayor plazo, no se resuelve el uso de la capacidad de crédito de la familia. Es decir, ningún banco privado volverá a prestarle porque esta familia permanece endeudada aunque vaya cumpliendo con las cuotas.
¿Inversión con capacidad ociosa?
Una cuestión paradojal es el caso de la inversión, que sigue sin responder y continúa mostrando guarismos negativos frente a años anteriores, encontrándose en niveles muy bajos. El Gobierno apuesta a que algunos proyectos del RIGI se efectivicen dentro de este año. Por otro lado, existe una incipiente demanda privada que observa de reojo el uso de la capacidad instalada. Es decir, ¿por qué vamos a seguir invirtiendo, incorporando tecnología y aumentando capacidad si no tenemos demanda? El perro que se muerde la cola.
Consumo y expectativas
Por el lado del consumo, la principal dificultad radica en si los salarios le ganan a la inflación. En los últimos 7 meses, los salarios han perdido contra la inflación. La velocidad de la recuperación del consumo dependerá, precisamente, de la velocidad de recuperación de los salarios, que lo harán en la medida en que los empleadores y las empresas puedan recomponer márgenes pero sobre todo recuperar demanda (ventas). Por lo tanto, este driver dinamizador vuelve a estar, de nuevo, sumamente comprometido.
Para nunca olvidar que la economía es una ciencia social, debemos considerar de manera central a las expectativas: es decir, qué es lo que el agente económico espera para el futuro. Si el agente económico – jubilado, empleado, empresario, consumidor, monotributista, productor – espera un mejor estatus en el futuro, se animará a generar consumo presente, o bien, empezará a proyectar ese consumo futuro y generará un conjunto de toma de decisiones y acciones reales en la economía. De acuerdo con los variados sondeos de opinión, la persona de a pie siente que la calle está quieta; y eso implica que no pueda mirar más allá del próximo mes.
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