Argentina / 30 mayo 2026

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Promesas vanas 

Jorge Vilas sostiene que los gobiernos de cuño neoliberal siembran expectativas porque necesitan que los ajustados soporten el ajuste. Señala que -por falsos- los dichos de Milei y Caputo distan mucho de la realidad que vive la mayoría de las personas. Aunque el ministro de Economía diga lo contrario, la economía se está llevando puesta la vida de tantos y tantas. Milei y su ministro son vendedores de falsas ilusiones.

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Imagen ilustrativa de Javier Milei y Caputto

Vendedores de ilusiones. Para la cartera de la dama o el bolsillo del caballero, como aquellos voceadores de trenes y colectivos, así van ofreciendo promesas inverosímiles el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo. Índices inflacionarios que empezarán con cero (alguna vez, no ahora), pedos de buzo, los mejores meses de la historia, subir al tren de la historia y otras señales de puro humo resuenan en los oídos de todos y todas. Así como, un poco más atrás en el tiempo, hemos escuchado aquello de la luz al final del túnel, el segundo semestre, los brotes verdes. 

Los gobiernos de cuño neoliberal necesitan que los ajustados soporten el ajuste y para eso siembran expectativas que nunca se cumplen. 

Son solo “promesas vanas de un amor, que se escaparon en el viento” (perdón Homero y Virgilio Expósito por la comparación). Promesas solo para la mayoría de la población que no está en la lista de ganadores del modelo mileísta. Para estos últimos, a los que el presidente llama “argentinos de bien”, hay medidas concretas, beneficios, privilegios.

Días atrás, Milei anunció en la bolsa de Cereales de buenos Aires una baja de dos puntos porcentuales (del 7,5% al 5,5%) en las retenciones a las exportaciones de las retenciones al trigo y la cebada a partir de junio y anticipó que las de soja bajarían a partir de 2027, según cómo evolucione la recaudación y “si somos reelectos”, dijo. Esas eran las novedades para los “argentinos de bien”, que además, según expresaron las autoridades de la Sociedad Rural Argentina, no solo no agradecieron al presidente, sino que manifestaron que la rebaja tenía “gusto a poco”. 

A los ganadores no les alcanza con menos impuestos a los bienes personales, menor carga tributaria para la importación de vehículos de alta gama, una reforma laboral que recorta derechos de los trabajadores, para quienes quieran sumarse a la explotación de los valiosos recursos naturales del país condiciones más favorables que en cualquier otro país a través del RIGI y el súper RIGI. Siempre piden más, de eso se trata.

En paralelo, hace unos días la Cámara de Diputados dio media sanción a un proyecto oficial que recorta el alcance del subsidio a las tarifas de gas para las llamadas “zonas frías”. Si prospera la iniciativa, millones de hogares pagarán más caro este vital servicio público. Para ellos sí pasa la motosierra. Este proyecto oficial desnuda el espíritu del mileísmo. Descarga un mayor costo sobre millones de compatriotas que habitan zonas con crudos inviernos y al mismo tiempo incluye un esquema de compensación de deuda para las distribuidoras eléctricas, que beneficia a Edesur y Edenor por más de 1800 millones de dólares. ¿No hay plata?

En ese marco se conoció también el reciente recorte del financiamiento estatal en viajes de larga distancia para discapacitados. Para ellos, ni viajes ni asistencia, ya que el Gobierno se niega a cumplir la Ley de Emergencia en Discapacidad y desampara a miles de afectados y sus familias.

Los discursos del presidente Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, en el reciente Foro Económico Latinoamericano son reveladores del modelo que aplican y de su particular lectura distanciada de la realidad que viven millones de argentinas y argentinos.

No es la única ley que el Ejecutivo no aplica. Ocurre lo mismo con la Ley de Financiamiento Universitario, judicializada ahora y en manos de la Corte Suprema que ya comenzó a jugar su partido aplicando el “tiempismo” en lugar de definir rápidamente un diferendo que no amerita mayores análisis. Dos veces el Congreso debatió y aprobó la ley, dos veces rechazó el veto presidencial. La representación del pueblo y de las provincias dispuesta por la Constitución queda de lado ante la motosierra cruel y los supremos en lugar de concluir el tema con firmeza eligen olfatear climas y medir la oportunidad política. 

Para completar el panorama se suma el Fondo Monetario Internacional, que obviamente apoya al Gobierno, pero le pide más. ¿Más qué? Más ajuste y más recaudación enfocada en los trabajadores: que paguen más Impuesto a las Ganancias, que se elimine el monotributo y ampliar la base de alcance del Iva, impuesto regresivo por definición, que pagan por igual el jubilado de la mínima y el empresario más poderoso.

Los discursos del presidente Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, en el reciente Foro Económico Latinoamericano son reveladores del modelo que aplican y de su particular lectura distanciada de la realidad que viven millones de argentinas y argentinos. Milei repitió su defensa de la gestión que, a su juicio, es la mejor de la historia argentina, e insistió en su idea de que el año pasado hubo un intento de golpe de Estado en su contra. Se burló de las luchas en defensa de la salud y la educación pública, que resisten el desfinanciamiento. “Decían que iba a cerrar hospitales y universidades y ahí están”, señaló. 

Por su parte, Caputo sostuvo que “es un chiste decir que hay crisis”. Los propios indicadores oficiales que muestran caída del consumo, cierre de miles de empresas, salarios y jubilaciones promedio que no cubren las necesidades básicas, crecimiento de la desocupación, endeudamiento creciente de las familias, tarifazos mensuales de servicios públicos hogareños y transporte, no aparecen en el radar del ministro. Cuando dicen que la gente no llega a fin de mes, manifestó Caputo, «hay que precisar a quién nos referimos cuando decimos ‘la gente”. Quizás el trader podría recorrer barrios y localidades de cualquier provincia para que vea qué es la gente y cómo la está pasando. 

El constante tironeo de las estadísticas para que muestren lo que el Gobierno pretende mostrar provoca situaciones curiosas. En el mismo ámbito, con algunas horas de diferencia, Caputo dijo que el gobierno libertario “sacó a 12 millones de personas de la pobreza”, mientras que Milei habló de 14 millones de pobres menos. Millones más, millones menos, ambos omiten el origen del pico más alto de la pobreza en los últimos años que fue la brutal devaluación que implementaron ambos en el inicio de la gestión, en diciembre de 2023.

El triunfalismo que ganó al ministro de Economía en las últimas semanas lo llevó a decir que Milei será reelecto por paliza y en primera vuelta, porque “por primera vez, la economía se va a llevar puesta a la política en el año electoral”. Eso se verá en 2027. Por ahora, lo que se evidencia es que la economía se está llevando puesta a la salud, la educación, la ciencia, la cultura, la infraestructura indispensable como rutas, caminos, obras de saneamiento y los salarios, las jubilaciones, el consumo popular, el entramado pyme que genera puestos de trabajo, los pequeños comercios y un largo etcétera. 

 

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