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El librero del año: La mirada de Damián Cabeza sobre el sector editorial
Tras ser distinguido por la Fundación El Libro como Librero del año, el referente de la cooperativa La Libre reflexiona sobre los desafíos de sostener una librería independiente en la actualidad, la transformación en los hábitos de lectura y la potencia del trabajo asociativo para sobrevivir a la crisis.
- mayo 16, 2026
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Damián Cabeza fue elegido como Librero del Año en las jornadas profesionales en la recién concluida 50° edición de la Feria del Libro. Empezó su carrera como librero en 2007 en su Uruguay natal y en 2015 se incorporó al equipo de trabajo de la cooperativa La Libre (Chacabuco 917), que festejó 16 años el pasado 23 de abril. La Libre funciona como librería, espacio cultural, distribuidora y sello editorial. Por el espacio han pasado escritores como Michel Nieva, Camila Sosa Villada, Mariana Enriquez, Gabriela Wiener, Gabriela Borrelli Azara, Gabriela Cabezón Cámara, Samantha Schweblin, entre otros. En el 2024, esta librería de nuevos y usados, fue declarada de Interés Cultural por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.
En un intercambio con 4Palabras, Cabeza reflexionó sobre el reconocimiento de sus colegas, su trayectoria y los desafíos actuales para quienes trabajan en el sector independiente y cooperativo.
¿Qué significa ser reconocido como “librero del año”?
Es uno de los reconocimientos que entrega la Fundación el Libro, votan los expositores, o sea compañeros del rubro. Para mí significa muchísimo. Son años de trabajo arduo. Además, fue muy emocionante ver a tanta gente querida alegrarse por este reconocimiento. En gran medida se siente como un premio colectivo: de los libreros, de las librerías, de mis compañeros de La Libre. También fue emocionante ver cómo del otro lado del río se alegraron con este premio: mi familia, mis amigos, colegas uruguayos, todos se pusieron felices.
¿Qué implica ser un buen librero?
Una librería es un espacio cultural que está atravesado por una labor de tipo comercial. Para mí un buen librero o librera es quien cuida y conoce los libros que tiene, así como también cuida y conoce a sus lectores o que reconoce rasgos en las personas para poder acercar el libro perfecto. Pero como además es un comercio, tiene que llevar los números de forma consciente para poder sortear las diferentes dificultades que se presenten. En Argentina, en las librerías somos especialistas en vaivenes económicos.
Llevás ya más de veinte años en este trabajo, ¿qué cambios -si los hay- advertís en el sector y en las búsquedas de los lectores?
Cuando empecé, el mundo de las recomendaciones externas estaba alrededor de los diarios o sus suplementos de cultura, ahora la masa lectora es llevada desde diferentes lugares gracias a la proliferación de espacios de recomendación de libros que facilitan las redes sociales. La recomendación interna, que es la que hacemos los libreros, va cambiando según el ánimo o la conversación del momento. En todos los casos, recomendar libros es transmitir la pasión por un libro en particular.
Ahora, con el avance de la precarización de la vida en muchos aspectos, la lectura de libros en papel se resiente un poco, es notoria la baja de ventas de libros. En la medida en la que los pueblos vayamos recuperando dignidad, el libro retomará su lugar natural: el de la mejor tecnología de transmisión de la cultura que existe.
En La Libre también hacen presentaciones, talleres. ¿Cómo trabajan esa curaduría?
Toda aquella persona que quiera presentar su libro, dar un taller, hacer una actividad, tiene las puertas abiertas. Por eso, pensamos en la accesibilidad de la librería, compramos rampas y tenemos un baño adaptado. La idea es que nadie quede afuera, que cualquier persona pueda acceder a los libros, a nuestro espacio de lectura y cultura. En este sentido, para organizarnos, recibimos propuestas al mail (lalibreactividades@gmail.com) que vamos organizando en nuestra agenda junto a quien coordina el taller. Hoy contamos con dos salones para talleres y uno para presentaciones. Por todas estas razones, intentamos ofrecer talleres cortos para que mes a mes pueda cambiar la propuesta. Y hoy sobre todo, intentamos mantener precios amigables o facilidades de pago para quienes quieran acercarse a tomar un taller, hacer una actividad, o presentar su libro.
¿Cómo trabajan la pata editorial?
Va tomando su propia forma siempre alineada a los valores de la cooperativa en general. Ahí compartimos la dirección editorial con Anshi Moran, con quien vamos construyendo el catálogo en colecciones de narrativa, ensayo, poesía y arte. Los libros los pensamos a partir de encuentros, diálogos e intercambios con personas que forman parte de la comunidad de La Libre en actividades, talleres, presentaciones e, incluso, encuentros en la trastienda. En el 2024 cuando asumió Milei, decidimos lanzar la colección Miscelánea con algunos objetivos claros: hacer libros de ensayo con herramientas para abrir diálogos, que sean accesibles y transportables, breves para ser leídos en tiempos de jornadas muy extensas de trabajo y con temáticas profundamente contemporáneas. Allí publicamos a Hinde Pomeraniec, Gabriela Borrelli Azara, Marina E. Guevara, Mallory Craig-Kuhn, Nicolás Malinovsky y se vienen varios más que tenemos en marcha. Paralelamente, nos interesa nutrir el catálogo de poesía y narrativa porque creemos que la ficción es fundamental también para imaginar otros futuros.
Sos, además, Tesorero de la Cámara Argentina de Librerías Independientes y miembro de la Cooperativa TYPEO. ¿Cómo están encarando este momento de crisis desde esos espacios?
No concebimos otro modo de hacer las cosas. Siempre habitamos espacios asociativos de trabajo, cuando fundamos la CALI, el objetivo principal era defender el valor del libro como puente del conocimiento humano. Dentro de la rama comercial, defendemos y procuramos reglas claras para todas las partes de la cadena, entendiendo que todas las partes nos necesitamos mutuamente. Este año estamos en la búsqueda de más librerías que quieran sumarse a nuestras comisiones de trabajo para atacar efectivamente todas nuestras problemáticas.
Formamos parte de TyPEO como sello editorial (La Libre Editora) junto a otros 8 sellos con los que venimos tramando formas de sobrevivir a la(s) crisis desde el 2022 y nos constituímos como cooperativa de servicios editoriales en el 2023. Año a año ensayamos nuevas estrategias para ayudarnos, siendo uno de nuestros proyectos el de ir juntas a la Feria del Libro de Buenos Aires y, ahora a la de Guadalajara en México a fin de año. Hacer colectivamente nos permitió no solo tener presencia en ferias nacionales e internacionales, sino también crecer como sello y aprender a hacer mejores libros junto a nuestras compañeras. Este año a la Feria del Libro llegamos con 10 editoriales invitadas más que nos permitieron hacer fuerza para estar en un stand más grande, con mejor presencia y de forma más accesible, mientras otras editoriales independientes ya dejaron de participar de este evento por sus altos costos. Llevar adelante una editorial en este contexto es un trabajo arduo, autogestivo y a pulmón que, en parte gracias a TyPEO, nos devuelve mucha felicidad porque es compartido.
4Palabras
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