¡A llorar al cuarto! El Pirata y Argentinos mandan, mientras River y Central limpian el camino
Desde Vladivostok hasta el exilio norcoreano, la mesa de expertos contratados por 4Palabras analiza unos cuartos de final eléctricos. El festejo del Belgrano de Zielinski, el agónico pase del Bicho y la caída de la Academia ante un Central que no perdonó. Con un River efectivo, las semis ya están servidas.
- mayo 14, 2026
- Lectura: 3 minutos
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—”Llegaron los cuartos de final al fútbol nacional, chicles”. Con esta frase abrimos la llamada clandestina internacional que solemos hacer en 4Palabras con nuestros amigos del exilio: el ruso Yevgeny Vogarín y el norcoreano Che-Cho.
—Qué pronto. ¿No deberían dar más tiempo para que puedan descansar los jugadores? —apunta el norcoreano.
—Se la pasan con la PlayStation y paveando en redes sociales, y ahora juegan cada dos días —señala el ruso Vogarín, que está tomando un café con su primo Oleg, quien vino a visitarlo desde la ciudad de Sovétskaya Gavan, en la provincia rusa del Krai de Jabárovsk.
—Cierto, camaradas. Los calendarios son indescifrables entre la Liga Profesional, la Copa Argentina, la Sudamericana, la Libertadores, las eliminatorias y el Mundial. Y a eso hay que sumarle los intereses televisivos y de los dirigentes deportivos —señalamos, a la vez que orejeamos las páginas de El ojo de la Patria, de Osvaldo Soriano.
—¿Cuándo arrancó esto exactamente, profesor? —consulta Cho, que está comiendo unas ciruelas deshidratadas y tomando un té de arándanos.
—Los octavos terminaron el lunes por la madrugada y esto arrancó el martes, ya casi entrada la noche, en Córdoba.
—Imagino que ¿hay buenas noticias de mi querido “Ruso” Zielinski y su Belgrano de Córdoba? —casi que afirma el ruso, que apura uno de los últimos tragos de café y le hace pagar la cuenta al primo Oleg.
—Sí, Yevgeny, confirmado.
—Sabía que iba por ahí la cosa. No lo quiero quemar —afirma Vogarín, ya casi saliendo del bar para adentrarse en las laberínticas calles de su barrio en Vladivostok. Siempre está fresco, salvo algunos días del verano; ahora mismo hace 9 grados y el sol brilla en la ciudad.
—No seas “Mufasa”, amigo —tira Cho, que está en su habitación a punto de poner la púa en un vinilo que se llevó de su estadía en Buenos Aires. Es un disco de la banda 2 Minutos.
—Bueno, les cuento que el Gigante de Alberdi volvió a latir fuerte. Belgrano venció 2 a 0 a Unión y se metió en semifinales. El primer tiempo fue parejo, pero el Pirata tuvo las más claras; sin embargo, Matías Mansilla mantuvo el cero. En el segundo, Belgrano lo quebró en una pelota parada: a los 20, centro de Emiliano Rigoni y Adrián Sánchez ganó de cabeza, solo en el área, para el 1-0. Unión buscó el empate, pero en tiempo de descuento Belgrano lo liquidó de contra. Ramiro Hernández quedó mano a mano y definió ante la salida de Mansilla para el 2 a 0 definitivo.
—Ese es mi Belgrano querido —señala fuerte el ruso, que ya se anota como hincha del Pirata para esta definición.
—¿Y los “bichitos” de La Paternal, profe? —suelta el coreano, confeso hincha de Platense, esperando un triunfo de Huracán, a la vez que se prepara un licuado de kiwi, zanahoria, apio, ajo y limón que, según cuenta, es la mejor medicina contra los resfriados y las congestiones nasales.
—Argentinos Juniors le ganó 1 a 0 a Huracán en el alargue, Cho.
—¡No, por Dios! —exclama con rabia el norcoreano y apaga la licuadora.
—El partido fue duro: mucho estudio, pocas chances claras y faltas todo el tiempo. El primer remate al arco llegó recién a la media hora. Imagínense lo que fue el primer tiempo. Como suele suceder en el fútbol local, en el complemento se abrió. Huracán tuvo dos claras con Nervo y Caicedo que Cortés salvó milagrosamente con una doble atajada. Argentinos se fue animando con Alan Lescano por derecha y casi lo gana en los 90, pero fueron al alargue. Y ahí nomás, a los 5 del primer tiempo suplementario, Leandro Lozano metió un centro perfecto y Molina cabeceó sin marca para romper el cero. Huracán intentó empatar, pero Argentinos sostuvo la ventaja para sellar el pase.
¿Cómo sigue la Liga argentina? El domingo, en el Estadio Diego Armando Maradona, Argentinos va contra Belgrano; y River recibirá a Rosario Central en el Monumental.
—¿Y Di María, profesor? ¿Ganó o qué? —lanza el ruso Vogarín al momento que se escucha que discute en voz baja con el primo. Parece que Oleg le debe unos rublos y no estaría en condiciones de devolverlos por el momento.
—Ganó 2 a 1, Yevgeny.
—¿Hubo penal para Angelito? —señala el ruso con ironía.
—Esta vez no. Los primeros 40 minutos fueron puras patadas y empujones, con juego cortado e infracciones constantes. Pero cuando estaba terminando, Racing encontró el 1-0: centro de “Maravilla” Martínez y definición de Matías Zaracho entre las piernas del arquero Ledesma.
—Ah, bueno, por lo menos hicieron un gol en el primer tiempo. ¿Qué buscan los equipos en los primeros 45, profesor? Entran flojitos y quieren hacer goles al trotecito o se cagan a patadas. De jugar, nada. ¿Qué onda? —grita Cho, que volvió a prender la licuadora y no se le terminan de entender todas las palabras.
—Apague eso, por favor, Cho. ¿Está serruchando a alguien? —increpa el ruso.
—No, ruso, es la licuadora —retruca el norcoreano.
—Retomo. Central reaccionó en el complemento. A los 20, Di María metió un córner perfecto para la cabeza de Gastón Ávila, que lo empató. Y la cosa se puso cuesta arriba para Racing a los 26 cuando el árbitro Darío Herrera, tras revisar el VAR, expulsó a Adrián “Maravilla” Martínez por un brazo en la cara a Emanuel Coronel. Rosario siguió empujando, pero Cambeses tapó tres claras de gol.
—A la selección nacional ese muchacho, por favor —propone el ruso.
—Fueron al alargue y a los 6 del primer tiempo suplementario Marco Di Cesare vio la segunda amarilla y dejó a la Academia con nueve.
—Otra cosa que se puso de moda: hacerse echar en los play-off —comenta Cho.
—Ahí Central fue con todo y, al minuto del segundo tiempo extra, Enzo Copetti aprovechó los espacios y marcó el 2-1 definitivo.
—Si no hay penal, hay rivales expulsados para Di María —insiste el ruso, que parece tener ya algo personal con el “Fideo”.
—¿Y el Millo, profe? —consulta el coreano, que terminó la preparación de su licuado y se apresta a la ingesta.
—River ganó esta vez en los 90, Cho. En los primeros 20, River probó desde afuera con remates que no complicaron al Lobo, que respondió y lo tuvo con Marcelo Torres, quien quedó mano a mano dentro del área y tapó Beltrán. A los 26, Colidio la peleó, metió un pase filtrado y Sebastián Driussi definió con una volea de sobrepique inatajable para Nelson Insfrán.
—A propósito de este muchacho Driussi, profesor, ¿se puso bótox? Tiene toda la cara estirada. Se depila las cejas. Se peina con gomina. Parece el Capitán Escarlata (dato para gente de más de 50).
—Tiene un semblante, al menos, extraño, profesor —replica el ruso, que al parecer sigue la discusión con su primo Oleg por la guita.
—Retomo de nuevo y termino. En el segundo tiempo, River gestionó el resultado hasta que, a los 65, la agarró en el fondo Lucas Martínez Quarta, corrió y corrió con la pelota —se le abrió el Jordán—, llegó a tres cuartos, tocó con Freitas, que se la devolvió en forma de centro, y el defensor de River hizo el gol de su vida. Gimnasia pudo hacer dos o tres, pero las sacó todas este muchacho Beltrán. 2 a 0.
—¿Cómo sigue el chiste este ahora, profesor? —señala Cho haciendo buches con el licuado.
—El domingo, en el Estadio Diego Armando Maradona, Argentinos va contra Belgrano y River contra Rosario Central en el Monumental.
Hagan radio, hagan música y jueguen a lo que les gusta. Al menos un rato. Se les quiere, 4Palabristas.
4Palabras
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