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El camino
Hace 50 años, el 5 de mayo de 1976, un patota de la dictadura secuestró y desapareció al escritor chacabuquense Haroldo Conti. En este texto, Hernán Ronsino rescata la vigencia de su obra.
(*) Por Hernán Ronsino
- mayo 5, 2026
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- mayo 5, 2026
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La figura de Conti no es una figura olvidada dentro de la literatura argentina. Su obra se reedita periódicamente y hay una serie de instituciones y de políticas culturales que mantienen encendida su memoria. También mientras Conti vivía sus libros eran reconocidos. Cuando apenas tenía publicadas dos novelas y dos libros de cuentos, por ejemplo, apareció en 1969 un libro escrito por Rodolfo Benasso titulado El mundo de Haroldo Conti. Publicado por Galerna, y con un Conti que rondaría los cuarenta y cuatro años, el libro repasa, minuciosamente, cada uno de los textos publicados hasta ese momento y esboza una lectura. Allí –a partir de Sudeste y de Alrededor de la jaula– Benasso plantea una hipótesis más que interesante: leer Sudeste como una “anatomía de la soledad” y leer Alrededor de la jaula como una “anatomía de la nostalgia”. Esas dos líneas – soledad y nostalgia – serán fuertes pilares en la totalidad de la obra de Conti.
Hay un tema recurrente en casi todos los libros de Conti. Es la posibilidad de una fuga, de dejar una vida, una vida burguesa para lanzarse al camino, o para ser otro. Esa figura aparece por ejemplo en “Todos los veranos” cuando el viejo dice: “He decidido cambiar de vida de punta a punta, en eso estoy”; aparece, sin dudas, en “El último”: “Un buen día me hice vago”; o en la novela En vida, una novela que, después de haberla escrito, Conti sintió que se quedaba vacío y que es, sin dudas, la cumbre de esta fuga inminente.
Pero será con Mascaró, el cazador americano, la última novela de Conti, donde ese deseo por tomar el camino y dejarlo todo en manos de la aventura cobrará una forma acabada. Tal vez Mascaró sea, siguiendo la línea de Benasso, “una anatomía de la esperanza”. Es Oreste, otra vez, el que irá por los caminos entre barcos míticos y un circo con personajes que se encienden y se consumen como “llamitas en el río”. Allí el Príncipe Patagón dirá unas palabras, antes de brindar, que definen muy bien el espíritu de la escritura de Conti o, mejor, el alma de su mundo: “¿Qué hay para adelante? Caminos (…) Todo sucede. La vida es un barco más o menos bonito. ¿De qué sirve sujetarlo? Va y va. Conviene pasarla en celebraciones, livianito. Todo es una celebración”.
(*)Nació en Chivilcoy y vive en Buenos Aires. Es escritor, sociólogo y docente universitario. Autor de La descomposición, Glaxo, Lumbre, Cameron, Una música, Notas de campo y Caballo de verano. Recibió importantes premios como el Anna Seghers y el Konex de Letras. Sus obras fueron traducidas a varios idiomas. Este texto se publicó por primera vez el 25 de mayo de 2025 en Cuatro Palabras, para el aniversario de los cien años del escritor.
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