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Mundial: ¿Cómo pueden impactar las temperaturas extremas en los jugadores?
Un estudio revela que el 25 por ciento de los partidos se podrían disputar bajo el calor extremo.
Por Luciana Mazzini Puga para Agencia de Noticias UNQ
- mayo 18, 2026
- Lectura: 3 minutos
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Se acerca el Mundial 2026 y nadie quiere quedarse afuera, ni siquiera, el cambio climático. Un estudio, llevado adelante por la organización académica World Weather Attribution, revela que el 25 por ciento de los partidos se jugarían bajo temperaturas peligrosas que superen los 30ºC. Además, podría haber olas de calor extremas durante el día y los niveles de humedad podrían ser altos en algunas regiones. El torneo se disputará del 11 de junio al 19 de julio en tres países anfitriones: Estados Unidos, México y Canadá, y los partidos serán distribuidos en 16 ciudades, siendo la final en Nueva York. La organización científica apunta que si bien las Copas Mundiales a menudo se juegan en el verano del hemisferio norte, “la gran variación en las condiciones es única para este evento y puede hacer que sea especialmente difícil para los jugadores adaptarse”.
Según el estudio, una cuarta parte de los 104 partidos del torneo se podrían jugar en condiciones que superen los límites de seguridad recomendados por la Federación Internacional de Asociaciones de Futbolistas Profesionales (FIFPRO). Es decir, casi el doble del riesgo observado en la Copa Mundial de 1994 en Estados Unidos. Para indagar en esto, los científicos evaluaron el riesgo utilizando los horarios de inicio de los partidos y el índice de temperatura de bulbo húmedo y globo (WBGT, por sus siglas en inglés) que mide la capacidad con la que el cuerpo puede enfriarse a través de, por ejemplo, la sudoración.
El sindicato mundial de jugadores advierte que cuando la temperatura de bulbo húmedo y globo (WBGT) alcance los 26°C, el estrés térmico se convierte en un riesgo real. Esto es porque al cuerpo le cuesta regular su temperatura interna dentro de los límites normales. Por lo tanto, los partidos deben incluir pausas para refrescarse. A partir de los 28º C, las condiciones se consideran inseguras para jugar y se recomienda su aplazamiento. Sin embargo, la FIFA considera que la reprogramación de un partido puede hacerse a partir de los 32º C. Según detalla el estudio, 26 partidos se disputarán en condiciones de al menos 26 °C, de los cuales 9 se jugarían en estadios sin refrigeración. Además, cinco partidos se jugarán en condiciones inseguras, es decir, más de 28º.
Jorge Francella, deportólogo del Hospital de Clínicas, explica: “La temperatura corporal en límites normales suele ser de 36º. Cada vez que una persona usa una molécula de energía para que se mueva un músculo, el 25 por ciento de esa energía va hacia al músculo y el 75 por ciento se emite en forma de calor. Es decir, nos movemos y generamos calor adentro nuestro”.
Y continúa: “Si afuera hace calor, el cuerpo tiene mecanismos para acomodar su temperatura, como la conducción, la sudoración o la radiación. Ahora bien, si afuera hace 28º, 30º o 32º y encima el cuerpo emite calor por correr, puede generar una deshidratación en el jugador que, muchas veces, no se da cuenta. Transpira y pierde líquido que, si no es repuesto, el sistema nervioso lo empieza a sentir y puede dar paso a un golpe de calor”.
Los árbitros detendrán los partidos en el minuto 22 de cada tiempo para que los jugadores se hidraten, independientemente de las condiciones meteorológicas. Además, según declaró la FIFA, habrá instalaciones de refrigeración para aficionados y jugadores, ciclos de trabajo y descanso adaptados y una mayor preparación médica.
Es por eso que durante el Mundial, los árbitros detendrán los partidos en el minuto 22 de cada tiempo para que los jugadores se hidraten, independientemente de las condiciones meteorológicas. Además, según declaró la FIFA, habrá instalaciones de refrigeración para aficionados y jugadores, ciclos de trabajo y descanso adaptados y una mayor preparación médica.
El problema es que las condiciones climáticas no afectan solamente a los jugadores, sino también a los espectadores que están en las tribunas, se reúnen en las calles y celebran al aire libre. Al respecto, Francella reflexiona: “La diferencia con los jugadores es que ellos están examinados, pero las personas en la cancha no. Estamos mal acostumbrados a ver tribunas enteras que están al rayo del sol, con mala ventilación, están viviendo emociones fuertes y no sabemos si tienen algún problema de salud. Es común ver que los bomberos tiran chorros de agua a las tribunas porque esta enfría 25 veces más que el aire y porque, además, muchas veces las personas no se dan cuenta cuando el calor les empieza a hacer mal”.
En esa línea, los científicos no sólo reclaman medidas de prevención y cuidado, sino que también contextualizan el problema: el calentamiento global. Esto plantean: “Garantizar que el fútbol pueda seguir disfrutándolo de forma segura durante los veranos del hemisferio norte depende no sólo de medidas de adaptación, sino también de esfuerzos rápidos de mitigación para abandonar la quema de combustibles fósiles”.
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