Argentina / 23 junio 2026

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Menos trabajo registrado y mayor precariedad laboral

Los datos sobre el empleo dejan en evidencia el aumento de la precariedad laboral y, a pesar de que el discurso oficial sostiene lo contrario, la tasa de desocupación del último trimestre ratifica la caída del empleo registrada desde el 2023. El impacto de las plataformas modifica las formas de “trabajo típico”.

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Menos trabajo registrado y mayor precariedad laboral

El mercado laboral en la Argentina se contrae cada vez más y aumenta la precariedad laboral, a pesar de las informaciones en contrario que surgen desde el gobierno. El análisis del primer trimestre del año, basado en cifras oficiales, consolida el alza de la desocupación y el aumento de la precariedad laboral. 

Si bien la tasa de desocupación se mantuvo en 7,8% registrando niveles similares a igual periodo del año anterior, el dato consolida el incremento registrado desde 2023 (+ 0,9%) y crece el empleo de baja calidad.  

De acuerdo a la información emanada de la Secretaría de Trabajo entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 se perdieron 216.321 empleos privados registrados (-3,4%), y se dieron 165.542 altas en el régimen de monotributo (+8%), confirmando que los empleos perdidos son reemplazados parcialmente con actividades desprotegidas.

El presidente Javier Milei se ha referido en en distintas ocasiones, la última de ellas el pasado 29 de abril en un discurso pronunciado en la Fundación Libertad, afirmando que la oferta de empleo se incrementó durante su gobierno. En esa ocasión sostuvo que desde el cuarto trimestre 2023 al cuarto trimestre 2025 los puestos de trabajo crecieron en 113 mil.

Un estudio del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) desmiente el argumento oficial advirtiendo, también en base a datos oficiales, que los únicos puestos de trabajo que se generan son informales”. El informe subraya que “entre el primer trimestre 2024 y el primer trimestre 2026 se crearon 603.600 empleos no registrados, mientras que, en paralelo, se destruyeron 246.000 puestos de trabajo registrados”.

La misma fuente precisa que, dentro de un escenario contractivo, se registra una caída en la búsqueda de empleo “asociada al desaliento ante la escasez de oportunidades de calidad, en un escenario donde el empleo registrado en el sector privado continúa contrayéndose”.

Y que el “aumento de la tasa de empleo no registrado hasta el 44,2% constituye una señal inequívoca del deterioro del mercado laboral”,  entendiendo que la suba de 3,4% respecto del primer trimestre “muestra que una porción cada vez mayor de los trabajadores se inserta en ocupaciones precarias y sin protección social”. 

El otro aspecto a tener en cuenta tiene que ver con el desarrollo e impacto de las plataformas digitales, que influyen de manera decisiva las transformaciones de las formas de trabajo por fuera de lo que se considera el trabajo “típico”, dada la migración hacia otras modalidades de empleo propiciadas por el capitalismo de plataformas, lo cual introduce nuevos desafíos metodológicos para medir la evolución del mercado de trabajo y, en particular, la desocupación. 

Un estudio del CEPA señala que el “aumento de la tasa de empleo no registrado hasta el 44,2% constituye una señal inequívoca del deterioro del mercado laboral” entendiendo que la suba de 3,4% respecto del primer trimestre “muestra que una porción cada vez mayor de los trabajadores se inserta en ocupaciones precarias y sin protección social”.

El CEPA argumenta que, teniendo en cuenta que la metodología oficial para medir el empleo (EPH) considera como población ocupada a aquellas personas que han trabajado al menos una hora en la semana de referencia, “cualquier individuo que realice actividades de generación de ingresos a través de aplicaciones de movilidad o delivery, independientemente de la carga horaria o la regularidad, es clasificado estadísticamente como ocupado (frecuentemente dentro de la categoría de subocupado si trabaja menos de 35 horas semanales)”.

En consecuencia ante la pérdida de un empleo asalariado formal, la facilidad de acceso a las plataformas digitales permite un “rebusque” inmediato que impide la transición técnica del individuo hacia la categoría de desocupado. El trabajador permanece en el universo de la población ocupada bajo la modalidad de cuenta propia (formal o informal), invisibilizando de esta manera la situación de desempleo latente, y no están incluidos en las tasas de desocupación.  

 

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