Argentina / 3 febrero 2026

temperature icon 29°C
Edit Template

Megalómanos

La empresa Palantir, que controla el espionaje estadounidense y su rol en el secuestro de Maduro. La ideología libertaria y agresiva del “board de la paz” que propuso Donald Trump y del que participa Javier Milei.

Compartir:

Compartir:

palantir-technologies

El secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro no fue una operación tan “limpia” como informó la propaganda norteamericana. Pero fue muy certera por el conocimiento al detalle del terreno y de sus defensores, facilitado a las fuerzas atacantes por la plataforma Palantir, la empresa privada que controla el espionaje estadounidense. La ideología ultralibertaria y agresiva de esta corporación está muy representada en el “board de la paz” que propuso Donald Trump para intervenir en conflictos en todo el planeta, como hizo en Venezuela, y a la que adhirió el presidente argentino Javier Milei. 

Estados Unidos informó que sólo tuvo siete heridos y que en el secuestro intervinieron 200 comandos de la Fuerza Delta, la brigada de elite del ejército de ese país con el apoyo de 150 aeronaves.

Los estadounidenses sabían la ubicación de los custodios de Maduro, dentro del fuerte Tiuna. Algunos de los cuales no tuvieron tiempo de reaccionar y otros debieron soportar el fuego de artillería pesada de los helicópteros. Estados Unidos ocultó que tuvo 20 muertos entre sus comandos y alrededor de treinta heridos, varios de ellos graves. Resulta infantil creer que no tuvieran bajas, cuando del otro lado hubo más de 150 muertos, entre civiles y militares, 32 de ellos, cubanos muy entrenados.

Las fuentes de esta información son cubanas y venezolanas. Es una información interesada. Pero las cifras de la Casa Blanca son imposibles. Aún con esas bajas, que pueden ser exageradas, la operación fue efectiva porque logró el secuestro de Maduro. También actuaron aviones EA-18G Growler de la marina, que anularon radares y comunicaciones y bloquearon la reacción defensiva.

La operación se basó en la inteligencia que proporcionó Palantir, que es una empresa privada de espionaje de big data en las nubes a un nivel megamonumental. Recopila, ordena y analiza millones de datos sobre movimientos de cuentas, tarjetas, información térmica sobre movilidad de las personas, reconocimiento facial, horarios, hábitos de comida, relaciones personales, documentación, propiedades y todos los datos posibles para hacer patrones de conducta y establecer perfiles.

Palantir tiene dos plataformas de espionaje principales: Metropolis y Gotham. La primera es para operaciones financieras y la segunda es usada por las fuerzas militares y servicios de inteligencia de los Estados Unidos, desde la academia de West Point, hasta la CIA, más fuerzas policiales de ese país. 

     Antes, cada organismo y cada fuerza tenía su propia base de datos. Ahora Palantir las coordina y tiene acceso a todas. Como no hay militares entrenados para trabajar con semejante tecnología, un nerd hindú, el Chief Technology Officer de la empresa, Shyam Sankar, fue nombrado coronel del ejército y maneja toda la información del mundo que requiere la inteligencia de Estados Unidos. 



La operación que concluyó con el secuestro de Maduro se basó en la inteligencia que proporcionó Palantir, que es una empresa privada de espionaje de big data en las nubes a un nivel megamonumental. Recopila, ordena y analiza millones de datos sobre movimientos de cuentas, tarjetas, información térmica sobre movilidad de las personas, reconocimiento facial, horarios, hábitos de comida, relaciones personales, documentación, propiedades y todos los datos posibles para hacer patrones de conducta y establecer perfiles.

O sea: la última decisión sobre misiles, bombardeos o invasiones de la principal potencia militar del planeta ya no depende de sus instituciones democráticas, sino de una empresa privada. Estados Unidos tercerizó el espíonaje. Y aunque diga que preservan los derechos a la privacidad y las garantías individuales, la situación en Estados Unidos demuestra lo contrario.

Palantir toma su nombre de las piedras adivinadoras de la saga de fantasía “El señor de los anillos”. Gotham y Metropolis son nombres que aparecen en las historietas de Batman. Al igual que otra de las empresas de PeterThiel, Valar Ventures, esos nombres fueron elegidos porque Thiel es fanático de la saga de Tolkien y su principal socio y CEO en Palantir, Alex Kurt, es fanático de Batman.

Thiel es alemán y creció en Namibia y Sudáfrica durante el appartheid. Es abogado, estudió filosofía y ha escrito numerosos libros y artículos periodísticos. Desde su visión, libertad y democracia son opuestos y ha dado numerosas charlas sobre el Anticristo. Obviamente, se considera un libertario fanático. Ha hecho importantes donaciones para la investigación de la longevidad, como tratamientos con transfusiones de plasma joven, que él mismo se aplica, y confesó su preferencia por los elfos, personajes de la saga de Tolkien, delgados, bellos y longevos.

Su amigo, socio y CEO de Palantir, Alexander Caemon Karp se doctoró como abogado en la Universidad de Stanford, donde conoció a Thiel. A diferencia de su amigo, es hijo de una artista negra y un pediatra judío y tiene un posgrado en teoría social en la Universidad Goethe, de Frankfurt, donde fue discípulo de Jurgen Habermas, de quien luego se distanció.

Otro cliente de Palantir es el ejército israelí. En un video que circula en las redes se ve a Karp, menudo con los pelos revueltos, una camiseta blanca y en zapatillas, que explica las maravillas de su empresa. Una mujer del público. que se identifica como palestina, lo increpa: “su empresa ayudó a asesinar a mi familia, a mi esposo y a mis hijos, su empresa ayudó a matar niños y mujeres”. Y Kurt le responde: “está bien, porque todos eran terroristas”. Periodistas que lo han entrevistado afirman que siempre tiene un botón de pánico siempre a su alcance.

Ni Thiel, ni Karp son técnicos ni científicos. No inventaron nada, más que el aprovechamiento económico de lo que inventaron otros. Pero son multimillonarios con un enorme poder. Estos dos personajes que aspíran a un gobierno no democrático de las corporaciones, tienen fuerte incidencia en el principal ejército del planeta y sobre el gobierno de Donald Trump.

Aunque la penetración de Palantir en el sistema de espionaje estadounidense atravesó la administración demócrata de Joe Biden, Thiel es uno de los principales asesores de Donald Trump, ha sido financista de las campañas del presidente y el impulsor del vicepresidente J.D.Vance, que fue empleado en una de sus empresas. 

Ni Thiel, ni Karp son técnicos ni científicos. No inventaron nada, más que el aprovechamiento económico de lo que inventaron otros. Pero son multimillonarios con un enorme poder. Estos dos personajes que aspíran a un gobierno no democrático de las corporaciones, tienen fuerte incidencia en el principal ejército del planeta y sobre el gobierno de Donald Trump.

Cuando exponen, se muestran como  megalómanos que sostienen una teoría para justificar poder, privilegios e impunidad, incluso desde un ángulo teológico. Lo que obstaculice su enriquecimiento encarna el mal y aseguran que tienen el derecho de usar ellos el mal para defender lo que consideran el bien, que son ellos, y evitar el Armagedón. 

Esto que suena abstracto, deja de serlo cuando encarna en el manejo de fuerzas militares. Y es el pensamiento que está en la esencia de las iniciativas agresivas de Donald Trump, como el secuestro de Maduro o las anexiones de Canadá y Groenlandia y la invasión de México.

 

4Palabras

Compartir:

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Temas relacionados

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete a nuestro boletín para mantenerte actualizado

Publicidades

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Seguinos en: