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La medicina mapuche y el desafío de descolonizar la mirada sobre la salud

Una entrevista a Ailin Piren Huenaiuen de la comunidad mapuce - Lof Puel Pvjv, para ayudar a desentrañar la manera como funciona el sistema de salud Mapuche, su integralidad, y colabora a romper estigmas y prejuicios para acercarse a la realidad y a la cosmovisión de los pueblos.

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La imagen muestra a un grupo de mujeres mapuches reunidas en un entorno natural al aire libre, con una montaña de fondo, vistiendo indumentaria tradicional y pañuelos o trarilonkos.

¿Cómo funciona ese sistema de salud mapuche y cómo entienden cuando una

persona tiene una dolencia?

En primer lugar, nuestro pueblo sufrió un genocidio, y en tiempos de conquista y

colonización los agentes de la salud mapuce tales como parteras, parteros y

machi fueron perseguidos y acusados de brujos. Considero que algunas de estas

ideas aún existen, así como la asociación a lo místico o a la medicina alternativa.

Entonces lo que me toca hacer es desmitificar y aclarar algunas cuestiones.

Lo primero que nosotros les contamos es que la persona que recurre al sistema de salud mapuce tiene que entender que tiene su propia lógica y cosmovisión.

A la persona que va a atenderse con un machi le explicamos cómo funciona el sistema de atención.

Nosotros trabajamos con una persona que cumple el rol de machi, es el machi

quien puede identificar el origen de la enfermedad, de la situación de salud de la

persona. El machi puede ver personas y lo puede hacer a través de ver la primera orina de la persona. Con la orina el machi puede decir cuáles son las dolencias. Pero el machi también ve a la persona en su integralidad, significa que también puede ver la dimensión más psicológica, la dimensión más espiritual, la dimensión más social también de la persona e inclusive el entorno en donde vive.

Porque hay algunas situaciones de salud que tienen que ver justamente con aspectos que desde nuestra misma concepción se entienden como desequilibrios por el lugar en donde vivimos, por ciertas transgresiones a esos lugares.

Generalmente los machi pueden identificar no solo las dolencias que tienen que ver con los órganos, a veces algunas situaciones de salud tienen que ver con el estar de la persona en general. Esto es lo importante del sistema de salud mapuce.

Las personas quedan asombradas porque esta visión más integral les arroja una

información no solo muy precisa sobre su estar, sobre su situación de salud sino

también las posibilidades de iniciar un tratamiento. O sea, las personas tienen que

iniciar un tratamiento que implica tomar remedio que es a base de plantas. A veces el machi deja otro tipo de recomendaciones porque también puede llegar a surgir que necesite algún tipo de fortalecimiento más espiritual, ceremonias, masajes, eso

depende mucho de cada situación.

La persona va a ir entendiendo cuando ingresa al sistema de salud que es lo que

implica en su propio cuerpo, en su propia vida. En ese sentido, es importante el rol de los gen kuxan, que son las personas que van a acompañar el proceso de la persona. Generalmente son los familiares, las amistades, son las otras personas que van a estar pendientes, atentas a esa persona que solicita atención de la salud desde la medicina Mapuce.

Ailin Piren Huenaiuen: “Generalmente la gente hace entrevistas muy generales y nosotros necesitamos anclarlos en un territorio, en una realidad. Si bien somos un pueblo que tenemos el mismo idioma, que tenemos una misma cosmovisión, creo que los territorios que habitamos nos van marcando desde qué perspectiva y desde qué lugar hablamos”.

En ese marco, ¿cómo ves actualmente el ejercicio del derecho a la salud por

parte del pueblo Mapuche?

Formo parte del equipo de salud que se llama Bawehtuwvnzugu, pero en realidad

también como parte del Lofche, como parte de la comunidad, nosotros estamos en

procesos. Venimos de procesos también de fortalecimiento de nuestras propias

instituciones Mapuce, también de procesos de reafirmación identitaria y muy fuerte el tema del trabajo en educación y salud desde el mapuce kimvn (conocimiento y

sabiduría ancestral del pueblo Mapuce).

Hemos podido ir recuperando y haciendo práctica de nuestra propia educación y

el mapuce kimvn vinculado a salud. A la vez, esa ha sido también nuestra forma

no solo de fortalecernos sino de aportar a los procesos. Son procesos de

construcción colectiva y comunitaria.

Entonces generalmente la gente hace entrevistas muy generales y nosotros

necesitamos anclarlos en un territorio, en una realidad. Si bien somos un pueblo que

tenemos el mismo idioma, que tenemos una misma cosmovisión, creo que los

territorios que habitamos nos van marcando desde qué perspectiva y desde qué lugar hablamos.

En ese marco, nosotros siempre hablamos de una cuestión de descolonizar la mirada, una perspectiva más crítica y siempre algo más propositivo, siempre tenemos esa idea de apertura a lo intercultural.

En relación con la salud hay una necesidad de ir aclarando algunos conceptos. Porque hay una mirada folclórica sobre lo indígena y una mirada muy sesgada, una mirada bastante racista. El tema de salud no está ajeno a eso. En mi trabajo soy el primer contacto de la gente que se quiere acercar al sistema de salud mapuce, la primera persona que les cuenta cómo funciona, cómo trabajamos en el sistema de salud mapuce y aclarar algunos preconceptos.

 

¿Cómo es la lógica y el sistema de curación?

Lo que primero surge cuando te haces atender es un diagnóstico. Hay una instancia

donde hay una identificación de la situación y después un proceso de curación que

tiene que ver con un tratamiento. Y el tratamiento lo hace la persona, el proceso lo hace la persona. Y eso es re importante dentro del sistema de salud Mapuce porque no solo es la voluntad de la persona sino también el proceso de la persona.

El acompañamiento es importante, implica también tener otras personas que estén

acompañando y conteniendo. Porque obviamente en ese sentido, puede llegar a

suceder que haya distintos tipos de recomendaciones para ese proceso de curación. Y hay controles. O sea que hay todo un sistema, hay toda una lógica que tiene un sostén en nuestra cosmovisión, en nuestros propios principios culturales, en nuestros propios protocolos.

El tema de la medicina, puede no ser solamente plantas, a veces también son otro tipo de elementos de la naturaleza. La medicina está en el territorio, en la naturaleza. Entonces pueden ser plantas, pueden ser distintos tipos de tierra, puede lo ceremonial con la música, con los instrumentos, con las rogativas.

Ailin Piren Huenaiuen: “La mayoría de la gente que en este momento está accediendo al sistema de salud Mapuce son personas que no son Mapuce, que son de otro origen. La medicina Mapuce está atendiendo todo tipo de situaciones de salud, de situaciones de complejidades. Como también hay una visión más integral de la salud, entonces hay todo tipo de necesidades que se expresan en el plano de la salud. Los desequilibrios, porque la enfermedad es un desequilibrio”.

¿Tienen dificultades para acceder a los remedios (lawen)?

Nosotros tenemos todo un respeto por buscar Lawen (remedios), los elementos que

están en el territorio, distintos espacios territoriales. El agua también es un elemento

que es curativo. A veces tenemos dificultades en poder cruzarlo desde las fronteras

impuestas, pero también estamos muy preocupadas porque están muy invadidos y

contaminados los territorios.

A veces, inclusive, hay dificultades para acceder a esos lawen por todas las situaciones de conflicto y por los intereses de apropiación y extractivismo que existe en los territorios y en los cuales los bosques, las fuentes de agua están en peligro y en ellos hay muchos lawen.

Es en el territorio donde nosotros vamos a buscar todo lo que nos hace bien. Lo que

nos permite seguir existiendo, seguir viviendo.

También nos ha pasado, por ejemplo, que los instrumentos también han sido manoseados, como manipulados. Son elementos que cumplen también una función

para el trabajo, espirituales. Entonces, eso es delicado igual para nosotros. Son

herramientas, elementos de trabajo de las personas que cumplen roles dentro de la

medicina Mapuce.

 

¿La medicina Mapuche está abierta hacia personas que no son Mapuche?

Sí, la mayoría de la gente que en este momento está accediendo al sistema de salud Mapuce son personas que no son Mapuce, que son de otro origen.

La medicina Mapuce está atendiendo todo tipo de situaciones de salud, de situaciones de complejidades. Como también hay una visión más integral de la salud, entonces hay todo tipo de necesidades que se expresan en el plano de la salud. Los desequilibrios, porque la enfermedad es un desequilibrio. Un desequilibrio en todos los aspectos, en todas las dimensiones de las que depende nuestra vida, en el plano psicológico, mental, espiritual, social, en el plano físico, de nuestros propios órganos, pero también en el aspecto más territorial.

 

Y no solo se enferman las personas, también se enferman los territorios.

Entonces hay otra dimensión. Y lo más importante también, por lo menos de lo que

nosotros hemos venido también aprendiendo, inclusive siendo pacientes, es la dimensión espiritual, nosotros somos seres espirituales, no solo estamos compuestos de carne y hueso, tenemos un espíritu, tenemos una familia, tenemos una comunidad. Hay situaciones que tienen que ver también con desequilibrio en esos aspectos y que la medicina Mapuce está pudiendo también acompañar. Generalmente los maci son guías de procesos también más colectivos, más comunitarios, muchos de ellos dirigen ceremonias, dirigen también, aconsejan, acompañan procesos más colectivos, más comunitarios, más en estos contextos en la actualidad.

 

¿Se aconseja a la persona si está con un tratamiento tradicional que no lo

abandone?

Si está en un tratamiento de una medicina tradicional, la medicina Mapuce es

complementaria. Generalmente son los mismos pacientes los que van transitando los distintos sistemas. Es muy importante la voluntad de la persona, el proceso de la persona y es la misma persona la que va de alguna manera transitando y también tomando sus propias decisiones.

Ailin Piren Huenaiuen: “Ninguna persona va a estar bien si no tiene esa capacidad de mantener un equilibrio en todos los planos, en el plano territorial donde vivimos, en el plano social, en el plano espiritual, en el plano mental, en el plano emocional, y es una interdependencia. Si nosotros solo centramos la mirada en el ser humano, siempre vamos a estar en desequilibrio”.

El conocimiento Mapuche plantea que la placenta después del parto tiene que ser enterrada debajo de un árbol. ¿Tienen dificultades para ejercer este derecho?

Como mujeres y también como parte de comunidades, hemos empezado a

fortalecer, también a empoderarnos, de posicionarnos y defender nuestro

derecho en las distintas instituciones, y una de ellas tiene que ver con el derecho

a decidir sobre nuestro propio cuerpo. Dentro de la otra medicina, la lógica, es que

la placenta se trata como un elemento patógeno, que hay que descartarlo, y para

nosotros es muy importante. Nosotros tenemos como distintas ceremonias para poner en valor, hay un conocimiento que nos transmitieron y que nosotros estamos llevando a la práctica.

Esa placenta en familia se pone en la tierra y arriba se planta un árbol como un

símbolo también de desear que esa personita que vino a este mundo crezca,

recta, feliz y acompañada de su familia, de su comunidad, y sostenida por su

territorio. Generalmente se planta también cerca de la casa, con ese sentido de que

siempre esté cerca de sus seres queridos, y así otras prácticas, otras ceremonias que hemos podido recuperar y resignificar en estos contextos.

Para nosotros lo importante tiene que ver con el derecho también a nuestra identidad, desde que nacemos. El nacimiento dentro de la cultura mapuce es muy importante, de hecho, es el momento en el que uno, cuando uno nace, cuando tiene su propio pvjv.

Nosotros a los niños le decimos pichiche, pequeñas personas, esa es la concepción,

resumidamente, porque hay toda una cosmovisión detrás, como que muchas veces

tenemos que hacer síntesis para explicar cosas muy profundas, y significado también no solo cultural sino espiritual.

Lo ideal sería para que haya un proceso intercultural, un diálogo, un acercamiento, es que se puedan entender nuestros propios conocimientos, nuestras propias lógicas desde nuestros propios parámetros, y muchas veces eso no sucede. Todo el tiempo tenemos, nosotros por ejemplo que estamos como obligados a traducir, y muchas veces esas traducciones son desde otras lógicas. Entonces esto dicho en mapuzungun sería mucho más profundo, tendría otro sentido, otro significado que tendríamos que poder profundizar. Pero bueno, esa es una de las cosas que por ahí cuesta mucho.

Los sistemas de salud con esta cuestión que vos planteabas tendrían que poder poner en valor los conocimientos, respetar esos conocimientos de nuestro pueblo originario, los conocimientos de estos territorios, las prácticas, los sistemas propios, no solo el de salud, sino el de educación, por ejemplo, también.

 

¿Hay avances o resistencias por parte del sistema de salud acá en Neuquén?

Ha habido un avance en la zona de San Martín de los Andes en el ejercicio de nuestros propios derechos. Siempre hay resistencia, y también tiene que ver con los procesos que nosotros mismos vamos impulsando en las instituciones, pero también ha habido muchas violaciones directamente. Por ejemplo, la violencia obstétrica sigue siendo un asunto muy problemático para nosotras. Si no hay una comunidad, una familia que vaya acompañando esos procesos, es muy difícil, porque muchas veces estamos como al desamparo como mujeres. En este tiempo estamos pudiendo conversar sobre esto. De hecho, nosotras estamos armando materiales para difundir estas situaciones que siguen sucediendo, y también difundir cuáles son los derechos que nos amparan como mapuce, como mujeres.

 

Este desequilibrio del mundo que estamos habitando, donde estamos viendo el extractivismo, el cambio climático, ¿está generando consecuencias en la salud de las personas?

Yo voy a hablar desde mi persona y desde los procesos que estoy evidenciando: hay un desequilibrio en todos los aspectos, en todos los planos de nuestra vida, y muchas veces depositamos solo la mirada en los seres humanos, y en este tiempo el territorio nos está pidiendo que observemos, que lo apreciemos, que lo pongamos en valor, y que podamos también tener esa mirada crítica de las desigualdades, no solo sociales, sino de cómo está nuestro territorio, el territorio nos está diciendo también. Nos está haciendo un llamado de atención, y que nos tenemos que organizar también para cumplir nuestro rol de resguardar, de proteger, de defender nuestro territorio.

Como te decía, esta concepción también más integral de la vida, no solo de la

salud. Ninguna persona va a estar bien si no tiene esa capacidad de mantener un

equilibrio en todos los planos, en el plano territorial donde vivimos, en el plano

social, en el plano espiritual, en el plano mental, en el plano emocional, y es una

interdependencia. Si nosotros solo centramos la mirada en el ser humano, siempre

vamos a estar en desequilibrio.

 

¿Ves que hay una apertura a estas miradas? ¿O sigue prevaleciendo una matriz cultural racista?

Para mí se ha profundizado toda la estructura racista, hay una profundización,

pero también hay una necesidad de empezar a hablar sobre una apertura a otras

visiones del mundo. Porque cuando hay crisis también hay necesidades de otras

visiones de vida del mundo que tengan que ver con volver al territorio, volver la mirada a vivir bien o estar bien en el territorio. Tenemos que generar las condiciones para los procesos también de construcción, de diálogo. Nosotras, desde la comunidad, generamos espacios educativos e inclusive de compartir y socializar el mapuce kimvn.

Tenemos esa apertura de socializar, de construir de manera intercultural, es nuestra

posición política. Son formas, prácticas propias, ancestrales, que se siguen

manteniendo y en las que vamos a poder sostenernos y sostener en un territorio. Esa es la visión que hemos tenido siempre.

Y muchas veces eso no se ve como un aporte, pero sí son un aporte eminentemente necesario y político. Estos conocimientos y estas prácticas ancestrales, estos sistemas puedan ser valorados y se rompa con esa mirada tan folclórica y distorsionada de los sistemas que dominan.

Hay un proceso de resurgimiento, nosotros le decimos revitalización, Se dice en este tiempo, un proceso de revitalización, porque justamente la resistencia ahora

es la resistencia de los pueblos indígenas en todos los territorios.

 

¿Qué te gustaría transmitir como mensaje a quienes están leyendo la nota en 4 Palabras?

Les diría que para romper estigmas y prejuicios hay que acercarse a la realidad y

a la cosmovisión de los pueblos. Que no piensen que solamente los mapuce

estamos en el campo. Hay mucha población indígena, población mapuce, viviendo en las ciudades. Y que estamos resurgiendo, fortaleciéndonos.

Lo importante es generar espacios de conversación, de diálogo, de construcción colectiva. Desde todos los espacios que habitamos y en todas las instituciones que nos atraviesan también. Generar los debates, las discusiones y los

acercamientos necesarios.

 

Fotos de Mayra Yanet Chapochnikoff Soto

 

4Palabras

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