- Internacional
- /
- Lo que los pandas dicen sobre China
Lo que los pandas dicen sobre China
Los pandas en China son un símbolo de identidad, pero su historia e implicancia en la política exterior también los convirtió en el tesoro nacional más preciado. Por qué estos gigantes peludos son tan importantes para la cultura nacional del gigante asiático.
- julio 2, 2026
- Lectura: 7 minutos
Compartir:
- julio 2, 2026
- Lectura: 7 minutos
Compartir:
Desde su rol como gesto diplomático, hasta el emparentamiento de su pelaje blanco y negro con el símbolo del Ying y el Yang; las razones para querer proteger a los pandas son muchas. Originarios de China, la historia los convirtió en mucho más que una especie vulnerable a la extinción. Actualmente son un tesoro nacional que, además de dar ternura, aporta a la identidad del país en más sentidos de los que probablemente imaginabas.
Todos los pandas del mundo pertenecen a China. Así como leíste: actualmente no existe panda que no pertenezca a China (hay una sola excepción, pero ya te cuento las razones). El panda gigante está considerado una especie vulnerable, según la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), que evalúa el riesgo de extinción de animales y plantas. Se calcula que hay alrededor de 2700 pandas gigantes en el mundo, de los cuales 1900 viven en libertad en los bosques montañosos de China. El resto se encuentra en cautiverio en distintos zoológicos y refugios especializados, principalmente en el gigante asiático, pero también en algunos otros países alrededor del mundo. Sin embargo, todos esos ejemplares siguen perteneciendo a China y en algún momento tendrán que abandonar los países en los que residen para regresar. Entonces, ¿cómo llegaron hasta ahí?
La historia empieza durante la dinastía Tang (618-907 d. C.), cuando la emperatriz Wu Zetian envió una pareja de pandas al emperador de Japón como gesto de buena voluntad y predisposición a mejorar el vínculo diplomático entre ambos países. Si bien este fue el primer intercambio de pandas del que se tiene registro, la llamada Diplomacia de los Pandas comenzó a funcionar con mayor fluidez a partir de la visita del presidente Nixon a China en 1972. Días después, el primer ministro chino Zhou Enlai se encargó de que llegaran a Washington Ling Ling y Xing Xing, una pareja de pandas que se convirtió en atracción turística y símbolo de acercamiento entre China y Estados Unidos.
Desde entonces, los pandas comenzaron a ocupar un lugar clave en la política exterior. En 1984, China dejó de regalar pandas y comenzó a aplicar una estrategia más rigurosa en la distribución de sus tesoros nacionales. Ahora los pandas se alquilan, y recibir uno significa aceptar ciertos términos y condiciones bastante estrictos. Cada pareja puede costar hasta un millón de dólares por año sin contar los gastos de mantenimiento. Además, los acuerdos duran solo una década y cada cría que nazca en el exterior debe volver a China antes de cumplir cuatro años. La decisión de alquilar o no pandas a distintos países está estrechamente vinculada a la relación diplomática de China con las naciones receptoras. Por ejemplo, en 2009 Australia recibió pandas después de cerrar acuerdos de venta de uranio con China. También podemos pensar en el caso de Estados Unidos, que llegó a recibir cuatro parejas de pandas, pero dejó de renovar acuerdos a medida que Trump enfrió sus relaciones bilaterales. En consecuencia, China fue retirando paulatinamente pandas de los zoológicos estadounidenses.
El único panda latinoamericano
La excepción es Xin Xin, una panda mexicana, la única del mundo que no pertenece a China. Xin Xin es nieta de una pareja de pandas que China regaló a México en 1975, después de que el país reconociera ante la ONU la autoridad de China sobre Taiwán. El regalo sucedió antes de que existiera la política de alquiler, por lo que toda la descendencia de esa pareja de pandas no es propiedad de China. Xin Xin tiene 34 años (el promedio de esperanza de vida de un panda gigante en cautiverio es de 30 años) y, lamentablemente, nunca pudo reproducirse, lo que la convierte en la única y última panda de Latinoamérica con vida. Actualmente, recibir un panda no es solo un guiño de confianza por parte de China, sino que también representa un gran movimiento económico y turístico para el país receptor. Estos tesoros nacionales chinos suelen ser las estrellas de los zoológicos, lo que implica aumentos en la cantidad de visitantes, pero también significa asumir compromisos en cuanto a políticas de conservación y cuidado ambiental. Se necesitan veterinarios y profesionales capacitados para cuidarlos, así como recursos materiales, espacios de formación e investigación científica acordes. Mantener un panda en cautiverio puede costar alrededor de 3 millones de dólares al año entre alquiler y mantenimiento, lo que hace que quizás no sea rentable para muchos países latinoamericanos. Al mismo tiempo, por ahora no hay intenciones claras del gobierno chino de volver a regalar pandas, lo que nos lleva a pensar que quizá Xin Xin sea la última representante de la especie en nuestro continente.
Los pandas llegaron a constituirse como un símbolo de la cultura china porque son animales milenarios: sus antepasados habitan el territorio desde hace dos o tres millones de años. Con el correr del tiempo evolucionaron para adaptarse al ambiente, llegando a desarrollar las características y costumbres que hoy tanto nos enamoran.
Lo que los hace únicos
Los pandas llegaron a constituirse como un símbolo de la cultura china porque son animales milenarios: sus antepasados habitan el territorio desde hace dos o tres millones de años. Con el correr del tiempo evolucionaron para adaptarse al ambiente, llegando a desarrollar las características y costumbres que hoy tanto nos enamoran. Entre los datos curiosos sobre los pandas, se destaca que son carnívoros por sus rasgos anatómicos, pero su dieta consiste en un 99% de bambú. Un panda adulto necesita comer aproximadamente 18 kilos de bambú al día para sobrevivir. En estado salvaje también pueden alimentarse de algunas aves y roedores y pasan alrededor de 12 horas diarias comiendo. El resto del día suelen dedicarlo a dormir. Además, una cría de panda recién nacida pesa entre 80 y 200 gramos, lo que significa que su madre adulta es 900 veces más grande, y la esperanza de vida de los pandas en estado salvaje es de aproximadamente 20 años, en cautiverio puede extenderse hasta los 30. La panda más longeva en cautiverio fue Jia Jia, una hembra que nació en 1978 y vivió en el Parque Oceánico de Hong Kong hasta sus 38 años. Son excelentes trepadores de árboles y nadadores, y si se sienten en peligro cerca del agua, utilizan sus habilidades de nado para escapar y, si está la posibilidad, siempre prefieren dormir la siesta en la copa de un árbol.
El mejor lugar para conocer pandas
Conocer un panda es una experiencia que hay que vivir por lo menos una vez. Vas a encontrar algunos en zoológicos de países selectos, como el Zoo Aquarium Madrid, el Zoológico de Berlín o el Zoológico de Ueno en Tokio. Pero la realidad es que, si querés conocer pandas en un ambiente más cercano a lo natural, la recomendación es visitarlos en su país natal: China. Los pandas habitan principalmente en los bosques de bambú de la zona centro, sur y oeste de China, aunque también hay varios ejemplares en cautiverio distribuidos entre reservas y zoológicos de distintas ciudades. La Base de Investigación para la Cría de Pandas Gigantes de Chengdu es el santuario más grande dedicado a la especie. Actualmente alberga cerca de 150 pandas gigantes y más de 70 pandas rojos. Se trata de un complejo abierto a recorridos turísticos diarios que permite conocer a los animales desde cerca. Incluso, en época de nacimientos (entre julio y septiembre), vas a poder ver bebés panda: ¡son hermosos! La Base Panda de Chengdu cuenta con el único museo del mundo dedicado exclusivamente a los pandas gigantes, además de llevar a cabo programas específicos para la investigación en beneficio de la especie. Es un lugar que cuida a los animales que hospeda, pero también impulsa avances científicos y tecnológicos que mejoren la calidad de vida de los pandas alrededor del mundo. El objetivo es aumentar cada vez más los nacimientos y así alejar a los tan preciados tesoros nacionales de la categoría de «vulnerables a la extinción».
Los embajadores menos pensados
Ahora sabés que los pandas no solo son una de las especies más queridas y reconocibles del mundo animal, sino que también tienen un rol fundamental en la cultura china. Se ganaron su lugar gracias a siglos de historia, estrategias de política exterior y particularidades que los hacen entrañables. Los pandas nos muestran, una vez más, que China no deja nada librado al azar. Detrás de cada decisión hay una estrategia o una simbología compleja, lo que hace que un personaje tan inofensivo como un panda sea una parte fundamental de la identidad nacional y también un embajador muy eficiente.
Si te interesa seguir descubriendo curiosidades sobre China, podés suscribirte al newsletter de Ceci o seguirla a través de instagram (@cecienchina) donde comenta las últimas noticias de comercio internacional y te invita a seguir conociendo el país asiático desde adentro.
¡Hasta la próxima! ¡再见!
Compartir:
Temas relacionados
Comentarios Cancelar la respuesta
Más leídas
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad
Suscríbete a nuestro boletín para mantenerte actualizado
Más información
- All Posts
- Ciencia y Tecnología
- Cultura
- Deportes
- Economía
- Internacional
- Política
- Sociedad



