La fuga hacia adelante de un mitómano
De la fantasía de los hubs de IA en la Patagonia a la sumisión tecnológica con Estados Unidos. Un recorrido por la gestión de Reidel, el Plan Nuclear libertario, y el desfile de cinco presidentes de Nucleoeléctrica en apenas dos años.
- febrero 11, 2026
- Lectura: 3 minutos
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Con la ruidosa salida de Demián Reidel de la presidencia de Nucleoeléctrica se cierra un ciclo de mitomanías que dejan un saldo sombrío en el sector nuclear. La saga delirante comenzó a mediados de 2024, cuando la dupla Milei-Reidel sostenía que se iba a avanzar en un hub de IA en la Patagonia y la energía que consumirían estos centros de datos la iban a proveer reactor nucleares argentinos, de la familia SMR (pequeños reactores modulares, por sus siglas en inglés).
Coherentes con los recortes en la inversión pública, Reidel nos explicaba, a mediados de junio de 2024, que la ciudad nuclear en la Patagonia se iba a construir con inversión privada: “A Milei lo aman en Silicon Valley”. A la fecha no existe un solo dólar de inversión privada en esta fantasía.
El 20 de diciembre de 2024, por la noche, la dupla anunció un “Plan Nuclear Argentino”, que iba a conducirse desde un “Consejo Nuclear Argentino”, que iba a presidir Reidel y que arrancaría con la construcción en Atucha de un reactor SMR nacional, que había patentado la empresa INVAP en EEUU. Entre los muchos disparates, Reidel sostuvo en ese acto que “los cortes de luz serán un mal recuerdo de una época en que la Argentina desaprovechaba sus enormes recursos”, o también que los SMR iban a permitir “industrializar zonas que hoy están despobladas”.
La única realidad de estos fuegos de artificio era el silenciamiento de la paralización de una de las apuestas tecnológicas más importantes en la historia de la tecnología argentina, el prototipo del reactor SMR CAREM, que al asumir Milei estaba al 64% de avance y había sido objeto de 590 millones de dólares de inversión pública.
En abril de 2025, Reidel es nombrado presidente de Nucleoeléctrica, empresa pública que gestiona las tres centrales nucleares de potencia –Atucha I y II, en provincia de Buenos Aires, y Embalse, en Córdoba– y que alberga capacidades técnicas y de ingeniería para en su personal que son únicas en América Latina. En este punto comienza otra saga de anuncios de esta fuga hacia adelante: se iban a construir cuatro reactores SMR en Atucha en cinco años –un plazo irrealizable que solo la absoluta ignorancia permite comprender–, mientras que lo único concreto era el despido de personal y el intento de privatizar el 44% de la propiedad accionaria de Nucleoeléctrica.
En esta fiesta de pizza con champagne y reactores nucleares, Reidel aparece con el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, y el presidente de YPF, el roquista Horacio Marín, creando YPF Nuclear, que se enfocaría en la minería de uranio para exportación.
Una última pieza de este rompecabezas es la firma de acuerdos con EEUU, como el acuerdo FIRST, por el cual la Argentina se compromete a comprar tecnología de la industria nuclear estadounidense. Este era el punto de llegada del “Plan Nuclear Argentino”: paralización de proyectos nacionales, salarios por debajo de la línea de pobreza para el sector nuclear, privatización del 44% de Nucleoeléctrica, y minería de uranio para la industria nuclear de EEUU.
Finalmente, hace unos pocos días, entre los numerosos condicionamientos que impuso a la Argentina el acuerdo comercial con EEUU, podíamos leer en su artículo 4.3: “Argentina no comprará reactores nucleares, barras de combustible ni uranio enriquecido de ciertos países”. La expresión “ciertos países” es absurda si este documento representara algo más que sumisión y entrega de activos nacionales, al margen de que resulta claro que la referencia es a China y Rusia.
Recapitulado, hoy nada se sabe del “Plan Nuclear Argentino”, ni del “Consejo Nuclear Argentino”, ni de los cuatro reactores ACR-300 que se iban a construir en Atucha, ni del hub de IA en la Patagonia, ni de los avances de YPF Nuclear, etc. Lo que sí sabemos es que Reidel está complicado con los sobreprecios en una licitación por servicios de limpieza en Nucleoeléctrica, escándalo de corrupción que hizo renunciar, primero, a dos miembros del directorio de la empresa que trajo Reidel y, poco más tarde, al propio Reidel.
Su reemplazante en la presidencia de Nucleoeléctrica es Juan Martín Campos, bioquímico que trabajó quince años en la Autoridad Regulatorio Nuclear. Campos es el ¡quinto! presidente de Nucleoeléctrica en 26 meses de gobierno libertario.
4Palabras
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- Miguel Gristanfebrero 12, 2026 at 2:15 pm
Un desproposito total. La funcion de Reidel es totalmente objetable. Desearia q estos funcionarios., antes de ser renunciados, sean imputados por la Justicia por sus imaginativas practicas, y, por impedir el funcionamiento de los proyectos encaminados. 1 año y medio en tecnologia es mucho…
Muy bien por la expulsion de este inutil. - Andres Kreinerfebrero 12, 2026 at 12:58 pm
Coincido en muchas de las cosas que expone Hurtado. Lo que falta decir es que lo que corre un grave riesgo es la continuidad de la línea tecnologica propia, de uranio natural y agua pesada, que Argentina supo desarrollar a lo largo de más de 60 años. La que produce del orden del 8% de toda la energía electrica que consumimos en el país.
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Un desproposito total. La funcion de Reidel es totalmente objetable. Desearia q estos funcionarios., antes de ser renunciados, sean imputados por la Justicia por sus imaginativas practicas, y, por impedir el funcionamiento de los proyectos encaminados. 1 año y medio en tecnologia es mucho…
Muy bien por la expulsion de este inutil.
Coincido en muchas de las cosas que expone Hurtado. Lo que falta decir es que lo que corre un grave riesgo es la continuidad de la línea tecnologica propia, de uranio natural y agua pesada, que Argentina supo desarrollar a lo largo de más de 60 años. La que produce del orden del 8% de toda la energía electrica que consumimos en el país.