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En Jujuy el boleto se comió el sueldo

Mientras el costo del transporte urbano en San Salvador de Jujuy se multiplicó casi cinco veces en relación al salario mínimo, la licitación de las líneas sigue sin transparencia, consolidando el monopolio de las empresas. En diez años viajar pasó de costar el 8% al 35% del salario mínimo.

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Se trata de un autobús de la empresa "El Urbano S.R.L" en San Salvador de Jujuy, con el interno 97 operando la línea 47.

En 2016, un trabajador o trabajadora de comercio de San Salvador de Jujuy destinaba el 8,17% de su sueldo en el transporte diario. Hoy, en 2026, ese mismo traslado le consume el 35,2% de sus ingresos. 

El dato surge de un relevamiento realizado por el Centro de Estudios Socioeconómicos para el Desarrollo con Equidad, el CESDE, que desde enero viene construyendo indicadores mensuales sobre problemáticas que atraviesan la vida cotidiana y el incremento de los consumos básicos en la provincia. El transporte fue el primero, porque «es un ámbito que atraviesa completamente la sociedad de manera diaria», señala la licenciada Camila Navarro, integrante del equipo de investigación.

El cálculo toma como referencia a un trabajador o trabajadora que viaja cuatro veces por día, seis días a la semana, durante las cuatro semanas del mes, tomando como base el salario mínimo vital y móvil. Los números arrojaron que el costo de moverse en la ciudad se multiplicó casi cinco veces en proporción a los ingresos mínimos en una sola década. Y los aumentos no se detienen. Solo en lo que va de 2026 hubo tres subas: una en enero, otra en marzo y otra en mayo, que llevaron el boleto a más de 1.300 pesos.

«Al final se viaja para trabajar, pero también se tiene que trabajar para viajar cada vez más», sintetiza Navarro. La frase no es un juego de palabras, sino que describe una trampa concreta en la que el transporte deja de ser un medio y se convierte en una carga que erosiona el ingreso de los y las trabajadores de San Salvador de Jujuy.

Camila Navarro señala que la escalada no es solo producto de la inflación general sino también de la ausencia de políticas públicas que la amortigüen. Entre las soluciones posibles menciona el horario corrido, una medida que se viene debatiendo en la ciudad desde hace años, que se relevó pero nunca se implementó, y que reduciría significativamente la cantidad de viajes diarios necesarios para los trabajadores del comercio.

"Al final se viaja para trabajar, pero también se tiene que trabajar para viajar cada vez más", sintetiza Navarro. La frase no es un juego de palabras, sino que describe una trampa concreta en la que el transporte deja de ser un medio y se convierte en una carga que erosiona el ingreso de los y las trabajadores de San Salvador de Jujuy.

El problema del precio del boleto no puede leerse sin entender cómo está organizado el sistema de transporte, y ahí el panorama es igual de preocupante.

Keyla Sequeiros, concejal por el Frente de Izquierda — Partido de Trabajadores por el Socialismo, viene siguiendo de cerca el proceso de licitación de las líneas urbanas. «Las empresas tienen el servicio de transporte desde 2012 y a 2026 no presentaron ningún tipo de balance», señala. «¿Cómo podés permitir que se presenten empresas que no dan cuentas de qué hicieron durante catorce años con los subsidios, con la suba del boleto?»

Desde el bloque del FIT-PTS presentaron dos proyectos en el Concejo Deliberante, uno para derogar la ordenanza que habilita al intendente a aumentar el boleto por decreto cada dos meses, y otro para derogar el último aumento que llevó el precio a más de 1.300 pesos. 

La licitación en curso, según Sequeiros, profundiza ese problema en lugar de resolverlo. El proceso avanza hacia una concentración cada vez mayor: Santa Ana y el Urbano quedarían con casi todas las líneas, consolidando lo que la concejal describe como «un monopolio cada vez más cerrado». Mientras tanto, los choferes de líneas como Union Bus y Xibi Xibi enfrentan salarios con cláusulas desactualizadas, deudas de las empresas y la obligación de afrontar ellos mismos los costos de reparación cuando un colectivo se rompe.

«Quienes viajamos en colectivo, quienes charlamos con los choferes, sabemos cuál es la situación», dice Sequeiros. «Un servicio de pésima calidad, todos viajando apretados y el boleto subiendo cada dos meses.»

El dato del CESDE y la denuncia en el Concejo Deliberante apuntan al mismo problema: San Salvador de Jujuy pasó de tener un sistema de transporte que consumía una parte menor del salario mínimo a tener uno que se lleva más de un tercio. Sin balances, sin control, con monopolio en formación y con el precio del boleto que sube por decreto.

 

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