Argentina / 21 febrero 2026

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Con mayoría sin fisuras y respaldo de gobernadores peronistas, Milei consiguió su reforma laboral en medio del paro general

Un paro general de 24 horas. Un Congreso fuertemente blindado por la policía y una movilización en la calle. Incidentes, represión y al menos 11 manifestantes detenidos. Gritos y cruces entre legisladores dentro del recinto. Un intento fallido de levantar la sesión que fracasó por falta de quórum. Una diputada kirchnerista que desconectó los equipos de sonido de los taquígrafos. Una votación en general y 26 en particular que el oficialismo ganó de punta a punta. El apoyo clave de aliados y de un puñado de gobernadores, incluso peronistas.

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Todos esos condimentos tuvo la maratónica sesión sobre la reforma laboral en la Cámara de Diputados. Había comenzado este jueves cargada de tensión por la huelga general convocada por la CGT y terminó en plena madrugada de este viernes con el Gobierno alzándose con una victoria contundente. 135 votos a favor frente a 115 en contra fue el saldo de la votación en general apenas pasada la medianoche. 

El Gobierno logró sostener su mayoría construida en los últimos dos meses con mandatarios de todas las provincias y así revalidó con una cantidad holgada de apoyos los distintos capítulos en la votación en general, que terminó al borde de las 02:00. Se aprobó desde el Fondo de Asistencia Laboral para pagar las indemnizaciones hasta la flexibilización de las vacaciones, la creación del banco de horas, los límites a las huelgas, y el fin de convenios especiales, como el estatuto del periodista. 

El único cambio que habilitó el Gobierno, que ya se anticipó días atrás, fue la eliminación del polémico ajuste que se introdujo en el Senado sobre las licencias por enfermedad –el artículo 44–. Por ese motivo el proyecto deberá ser ratificado el viernes de la próxima semana en la Cámara alta. Javier Milei logrará así tener la reforma laboral para exponer como un trofeo en el inicio de las sesiones ordinarias del Congreso, el domingo 1 de marzo.

Cómo el Gobierno construyó su victoria

Milei festejó su ley de reforma laboral de regreso de un nuevo viaje relámpago a Estados Unidos, pero envió a sus espadas políticas al palco principal de Diputados: su hermana Karina Milei, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro del Interior, Diego Santilli. Fue la mesa política del oficialismo –donde también está el ministro Luis Caputo, la senadora Patricia Bullrich, el jefe de Diputados, Martin Menem, y el asesor Santiago Caputo– la que construyó desde hace meses el resultado de la noche que pasó: el oficialismo negoció abiertamente con los aliados del PRO, la UCR y el MID de Oscar Zago, pero sobre todo con los gobernadores.

“Hace décadas que nuestro país tiene un problema de fondo grave que es la incapacidad de crear empleo genuino; hoy el 55% de las personas están en la informalidad. Millones de argentinos trabajan por fuera del encuadre de las leyes vigentes sin aportes, sin obra social”, fue el argumento oficialista que expuso el diputado libertario Lisandro Almirón, que actuó de miembro informante. Llamativamente, fue de los pocos oficialistas que hablaron: al cierre de la sesión, Gabriel Bornoroni, jefe del bloque de LLA, prefirió insertar su discurso por escrito. 

Del lado del Gobierno se anotaron los mandatario independientes Hugo Passalacqua, de Misiones; Claudio Vidal, de Santa Cruz; y Marcelo Orrego, de San Juan. También los peronistas Gustavo Sáenz, de Salta; Raúl Jalil, de Catamarca; y Osvaldo Jaldo, de Tucumán, que aportaron votos clave para la sesión. Y en distinto grado también sumaron porotos el cordobés Martín Llayora y el santafesino Maximilano Pullaro. En plena sesión, Vanesa Siley, del kirchnerismo, llamó “chorros” a sus pares de extracción peronista que acompañaron la ley: “A esta ley también la está atravesando una Banelco. Pero lo lamentable de esta nueva Banelco es que se hace a la luz del día, que son las cajas de las provincias”.

En el detalle fino, el piso de 130 votos en cada votación en particular demostró que el oficialismo consiguió mantener a tiro a los gobernadores, porque no hubo arrepentidos ni sorpresas de último momento. A cada uno de esos mandatarios el ministro Santilli visitó insistentemente entre enero y febrero. Los gobernadores acompañaron a ciegas luego de haber conseguido sacar la piedra en el zapato que tenía el proyecto original: la modificación en el impuesto a las Ganancias que recortaba la coparticipación.

En contrapartida, la oposición del peronismo no consiguió ser lo suficientemente fuerte para hacer peligrar ninguno de los capítulos. El paro de la CGT se sintió en las calles pero de alguna manera llegó tarde: la central obrera ya había conseguido quitar del texto original los artículos que afectaban el financiamiento directo de las obras sociales y los sindicatos –las famosas cuotas solidarias– antes de la aprobación en el Senado. Ahora los gremios apuestan a que la Justicia le habilite reclamos por inconstitucionalidad.

En contrapartida, la oposición del peronismo no consiguió ser lo suficientemente fuerte para hacer peligrar ninguno de los capítulos. El paro de la CGT se sintió en las calles pero de alguna manera llegó tarde: la central obrera ya había conseguido quitar del texto original los artículos que afectaban el financiamiento directo de las obras sociales y los sindicatos –las famosas cuotas solidarias– antes de la aprobación en el Senado. Ahora los gremios apuestan a que la Justicia le habilite reclamos por inconstitucionalidad. Desde La Bancaria, el diputado de Unión por la Patria Sergio Palazzo aseguró en el recinto que habrá “una catarata de pedidos de inconstitucionalidad” en los tribunales. “Han contrabandeado detrás de la palabra modernización un brutal retroceso histórico en los derechos de los trabajadores”, amplió.

Además el proyecto demostró la alianza entre La Libertad Avanza, el PRO y la UCR, que solo crujió cuando escaló la polémica por las licencias médicas, que el oficialismo rápidamente desactivó. Hubo tirones por el FAL, pero el instrumento inventado por Federico Sturzenegger y Luis Caputo se mantuvo en pie: se desfinanciará la Anses y habrá aportes de las empresas para la creación de un fondo que administrará la Casa Rosada (se estiman unos US$3.000 millones) y que se utilizará para pagar futuras indemnizaciones. 

Otro de los cambios que pidieron los aliados fue que los sueldos puedan cobrarse a través de billeteras virtuales –era la punta de lanza del PRO de Mauricio Macri y Cristian Ritondo–, pero no prosperó y tampoco hizo peligrar el articulado. 

Otros detalles en la votación fue el acompañamiento de parte de un grupo del interbloque Provincias Unidas –que al inicio de la sesión no había aportado al quórum–, entre ellos su titular, la santafesina Gisela Scaglia, orgánica del PRO de Macri pero aliada al radical Pullaro. Se sumaron los cordobeses Carolina Basualdo y Carlos Gutiérrez (mientras que los demás representantes de Córdoba, como el ex gobernador Juan Schiaretti estuvieron ausentes), el jujeño Jorge Rizzotti y los santafesinos filolibertarios José Núñez y Sergio Capozzi. El resto de los integrantes del espacio se pronunció en contra. 

“Revisando la ley y buscando esforzadamente si hay algún elemento que favorece al trabajador, puedo decir que no hay ninguno”, advirtió desde ese bloque ecléctico Miguel Pichetto. Desde la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro señaló que, desde la llegada de Milei, se destruyeron 120.000 empleos y cerraron más de 22.000 fábricas y empresas. “Este proyecto ofrece más herramientas para despedir que para generar empleo formal”, sostuvo.

El texto dispone la disolución de la Justicia Nacional del Trabajo y el traspaso de sus competencias en materia laboral ordinaria a la órbita de la Justicia porteña. También introduce cambios en el derecho de huelga –amplía los servicios considerados “esenciales”– y redefine el sistema de negociación colectiva, al priorizar los acuerdos por empresa o región por encima de los convenios sectoriales de alcance nacional. En paralelo, incorpora modificaciones de fondo en la Ley de Contrato de Trabajo: habilita el fraccionamiento de las vacaciones y crea un banco de horas como alternativa al pago de horas extra. Asimismo, permite extender la jornada laboral diaria de 8 a 12 horas, siempre que se respete un descanso mínimo de 12 horas entre jornadas.

El capítulo que terminó más “parejo” en la votación en particular fue el último, que contemplaba derogar el estatuto del periodista y avanzar con recortes en la cultura. Allí también el Gobierno hizo gala de su poder de negociación. Varios legisladores de distintas bancadas plantearon fuertes reparos en sus discursos pero no votaron en contra: algunos optaron por retirarse del recinto al momento de la votación y otros eligieron abstenerse.

A contrarreloj, el Gobierno desde este mismo viernes volverá a acelerar: Bullrich ya convocó a un plenario de las comisiones de Trabajo y Presupuesto en el Senado para darle dictamen al texto modificado en la Cámara de Diputados. El viernes que viene la Cámara alta votará ratificar el proyecto o no. Será el último paso para convertirse en ley. Y Milei tendrá su reforma de flexibilización laboral para exponer el 1 de marzo.

 

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